Cartagena presenta una estampa atípica sin coches, vendedores ni turistas

Abril 14, 2012 - 12:00 a.m. Por:
EFE
Cartagena presenta una estampa atípica sin coches, vendedores ni turistas

Luego de la VI Cumbre de las Américas Cartagena no ha dejado de sonar, ya que el escándalo de los miembros del Servicio Secreto de Estados Unidos con unas prostitutas de la ciudad traspasó las fronteras.

Las medidas tomadas por la esperada asistencia de 33 mandatarios americanos al cónclave del sábado y el domingo han paralizado la actividad en el centro de Cartagena.

Sin el habitual bullicio de turistas, prácticamente sin actividad comercial y blindada por la policía se vive la VI Cumbre de las Américas en el centro histórico y amurallado de Cartagena de Indias.Las medidas tomadas por la esperada asistencia de 33 mandatarios americanos al cónclave del sábado y el domingo, incluido el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, han paralizado la actividad en el centro de Cartagena.Prácticamente sin coches ni vendedores ambulantes las calles de la ciudad fundada por los españoles en 1533 a orillas del Caribe se hacen difícil de reconocer para el cartagenero y para el visitante habitual. Sin embargo, no es que Cartagena esté vacía.Según la organización de la Cumbre, son más de 8.000 las personas que asisten a la Cumbre y sus foros previos, social y empresarial, incluidos los presidentes y sus delegaciones.Además están acreditados unos 1.400 periodistas y hay más de 19.000 agentes de las fuerzas de seguridad asignados a esta Cumbre.En el centro de la ciudad es difícil conseguir un "tinto" (café) a manos de unos vendedores que normalmente abordan al caminante, al igual que los que ofrecen tabaco, sombreros o artesanías."Apúrese, vamos con el sargento", le espetó un policía visiblemente molesto a un vendedor que dispensaba unos tintos a unos comerciantes en los alrededores de la Plaza de Santo Domingo, dentro del recinto amurallado, según presenció Efe."Ya hablé con él y puedo estar aquí, cómo sino habría entrado todo esto?", respondió el vendedor señalando los termos de café y leche que cargaba.Unos minutos más tarde, en la Puerta del Reloj, al otro lado del recinto amurallado, unas policías impedían la entrada de otro vendedor, en este caso de libros, con su mercancía.En todas las entradas de la muralla hay retenes policiales para impedir la entrada de vehÍculos no autorizados y controlar a las personas que quieran acceder desde fuera del "corralito de piedra", y sus pertenencias.Intramuros es difÍcil encontrar una esquina donde no haya uno o varios integrantes de las fuerzas de seguridad.Muchos de los comercios optaron por no abrir hoy la persiana, pues la poca afluencia de cartageneros, que parecen haberse puesto de acuerdo para no acercarse al centro estos días, y de visitantes, con el cupo hotelero dedicado casi en exclusiva a la Cumbre, dan como resultado muy poca actividad en el recinto amurallado.La misma estampa del centro de Cartagena se repite en el resto de la ciudad. Las restricciones a la circulación de automóviles coches y la poca actividad comercial en la ciudad hacen que calles, avenidas y playas estén prácticamente vacías."La gente ha optado por quedarse en casa y no salir si no es por algo necesario", explicó a Efe Ana Gloria Hurtado, una vendedora de artesanías que, al mediodía, aún tenía la misma mercancía con la que había empezado la jornada.La mayoría de bares y restaurantes también estaban cerrados esta mañana, a la espera de abrir por la noche cuando una vez terminadas las actividades relacionadas con la Cumbre se anima el centro cartagenero con periodistas y miembros de delegaciones internacionales que buscan algo de comer o beber."En qué ha beneficiado esto a la gente?", se preguntó retóricamente Pedro Álvarez, un vecino de Cartagena. "Los hoteles estarán llenos, pero acá no deja ni un peso", exclamó muy enfadado con el operativo montado en la ciudad.

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