Caño cristales, el río que fue liberado de la presencia de las Farc

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Un lugar de increíble belleza, lleno de piscinas naturales, que alguna vez disfrutó el exjefe guerrillero, alias el Mono Jojoy.

Caño cristales, el río que fue liberado de la presencia de las Farc

Noviembre 14, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Diego Martínez Lloreda | Director de Información de El País
Caño cristales, el río que fue liberado de la presencia de las Farc

Caño Cristales es un río de cinco hermosos colores que corre en los predios del Parque Nacional Natural Sierra de La Macarena, al suroccidente del departamento del Meta.

Un lugar de increíble belleza, lleno de piscinas naturales, que alguna vez disfrutó el exjefe guerrillero, alias el Mono Jojoy.

Hasta hace muy poco era la ‘piscina’ privada del Mono Jojoy. Y es que Caño Cristales, ese lugar paradisiaco ubicado en las estribaciones de la Sierra de la Macarena, está localizado apenas a unos minutos caminando del sitio conocido como El Borugo, que por años sirvió de refugio al temible Jefe Militar de las Farc.Ese lugar se hizo tristemente célebre porque allí fue donde las Farc levantaron aquella especie de Auschwitz tropical, en el que mantuvieron encerrados, como a animales, a decenas de policías y soldados, y que todo el país vio a través de la televisión.Cuando esta zona era una suerte de república independiente de las Farc, la distracción preferida del Mono Jojoy era irse de excursión a Caño Cristales. Allá, guarnecido por su nutrida escolta personal, la misma que lo hacía sentirse inmortal, se bañaba durante horas, desnudo y en compañía de varias ‘camaradas’. Eso sí, nunca perdía de vista su Ak-47, que recostaba estratégicamente a una roca. Siempre a mano. Cuando se cansaba del agua, consumía una generosa porción de ternera a la llanera, que le preparaban ahí mismo, ‘mojada’, por supuesto, con unos buenos tragos de whisky escocés, de 18 años de añejamiento. No toleraba otro. Vaya paradoja, aquella implacable máquina de matar, que se crió en el monte y que a penas sabía leer y escribir, tenía un paladar tan sofisticado que con un pequeño trago era capaz de dilucidar los años de añejamiento del ‘escocés’ que bebía.Pero esta no es una historia sobre aquel hombre que sembró el terror en el país, sino sobre el río que mantuvo tan secuestrado como a esos uniformados que estuvieron encerrados como animales en el Borugo.Hoy, por fortuna esos uniformados y Caño Cristales recuperaron su libertad. Y su verdugo no volverá más a merodearlos: fue abatido hace un par de años en una de esas operaciones relámpagos que sabe desplegar la Fuerza de Tarea Omega del Ejército.Esa misma unidad élite del Ejército, que liberó a esta zona del país del yugo de la guerrilla, tiene su base principal a unos cuantos kilómetros del Municipio de la Macarena. Y de Caño Cristales.Hoy cualquier colombiano puede disfrutar de ese afluente que Jojoy tuvo cautivo por tantos años. La seguridad está garantizada.Satena conecta La Macarena con Bogotá todos los fines de semana, en un vuelo que dura 50 minutos: Bogotá -La Macarena, los viernes, con regreso el domingo. En La Macarena hay una aceptable infraestructura turística. Hoteles que por menos de $100.000 diarios ofrecen alojamiento y alimentación. Y unos guías certificados por la Gobernación del Meta llevan al visitante hasta Caño Cristales.La experiencia vale la pena. Un río de esa belleza no se ve en ninguna parte del mundo: el lecho del afluente está tapizado por una algas color lila, que le dan al río una apariencia única. El agua es tibia y apacible. A lo largo del recorrido del río hay varias piscinas naturales en las que el visitante puede zambullirse y nadar a placer. Como lo hacía el Mono Jojoy. Cosas de la vida: la muerte de un tenebroso guerrillero hizo posible la resurrección de este paraíso oculto que ahora todos los colombianos podemos visitar.

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