Cáncer óseo en niños, un mal que no da espera

Cáncer óseo en niños, un mal que no da espera

Agosto 25, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Raxson Montilla Narváez, especial para El Pais
Cáncer óseo en niños, un mal que no da espera

Según la Sociedad Americana de Cáncer, el osteosarcoma representa alrededor del 3% de los cánceres de la niñez, pero constituye un porcentaje menor en los adultos.

La sobrevida para los pacientes está entre el 70 y 80 % a 5 años, pero la larga tramitología no permite que estas expectativas se cumplan.

Así como cualquier niña de 10 años, en un parque del barrio Villa del Prado de la ciudad de Cali, Natalia Serna jugaba con una amiga. Mientras corría tuvo un pequeño accidente que le causó un dolor en la rodilla. Cursaba primero de bachillerato cuando le sacaron su primera radiografía. El médico que la atendió ese día, se dio cuenta de que había algo raro en la imagen y recomendó a sus padres que la hicieran ver de un especialista. Esa mancha casi difusa que se veía en la tibia, a solo unos centímetros de la rodilla, podía ser cáncer. Después de varias pruebas médicas a Natalia le detectaron osteosarcoma, un tipo de cáncer óseo que afecta principalmente a los niños. La cirugía, el eje principal del tratamiento contra esta enfermedad, era muy costosa para ser pagada por sus padres. Por eso, tuvieron que acudir a su EPS del Régimen Subsidiado. Pasaron cinco meses en medio de quimioterapias demoradas, exámenes y extensos papeleos. Las pruebas de imagen, realizadas al final de cada una de las cuatro quimioterapias que se realizaron, mostraban que la paciente empeoraba. En enero de este año, los resultados de las pruebas no fueron alentadores: la metástasis en los pulmones que se había detectado dos meses antes se había multiplicado. Las tasas de sobrevida bajaron: en estas condiciones solo alcanzaban un 40 %. Bajo mejores perspectivas alcanzan entre un 70 y 80 %. Según el jefe de la Unidad Oncológica y de Reconstrucción Ortopédica de la Clínica Imbanaco, Jorge Navia Giraldo, la niña en ese momento aún se podía tratar y operarle el tumor inicial, y con una cirugía en los pulmones más quimioterapias era posible que se recuperara. Transcurrieron dos meses más y la cirugía parecía que nunca iba a ser aprobada por la junta médica de la EPS encargada de tomar la decisión. Mientras, guiados por esa misma entidad los padres de la niña escuchaban distintas recomendaciones médicas. Uno de los doctores decía que era mejor esperar los resultados de nuevos medicamentos, otro opinaba que tocaba amputar y hasta escucharon que no era necesaria la operación, que igual no se iba a salvar. Los padres de Natalia tuvieron que acudir a la tutela para presionar y acelerar el proceso. El fallo que se dictó a favor de la paciente obligaba a la EPS a realizar el tratamiento, sin embargo, los nuevos exámenes mostraron que la metástasis en los pulmones estaba muy avanzada. Igual, la cirugía se hizo. A Natalia se le removió por completo el tumor y se le implantó una prótesis de crecimiento que reemplazó parte del fémur, la articulación de la rodilla y parte de la tibia. Según Jhon Serna, papá de Natalia, y el doctor Navia, la intervención fue un éxito. Al otro día de la cirugía la niña sonreía y mandaba saludes, se veía feliz. A menos de un mes de salir del hospital le tocó volver, no podía respirar y comenzó a toser sangre, los pulmones ya no respondían. Natalia murió el pasado 22 julio. Para ella, que esperaba cumplir 12 años este 16 de septiembre, no importó que el diagnóstico fuera temprano y que los médicos estuvieran pendientes de ella. Un problema administrativo que puso trabas durante casi un año, no dejó que apagara las velitas y pidiera un deseo. El tipo de cáncer óseo que afectó a Natalia Serna Gómez se presenta generalmente en niños y adultos jóvenes y aparece en áreas donde el hueso está creciendo rápidamente. La mayoría de los tumores se desarrollan en los huesos más largos: alrededor de la rodilla, ya sea en el fémur o en la tibia, y en el húmero cerca al hombro.Aunque, en Colombia no hay estadísticas claras respecto a este tipo de cáncer, especialistas como Jorge Enrique Navia aseguran que cada vez llegan más pacientes afectados por esta patología a su consultorio.Para detectar este tipo de tumor se utilizan pruebas de imagen donde se usan rayos X, campos magnéticos o sustancias radiactivas para obtener imágenes del interior del cuerpo. La prueba final para detectar y confirmar si el cáncer es maligno o no es la biopsia, un método importante a la hora de pensar en los pasos a seguir en busca de la cura o control de la enfermedad.En el diagnóstico y en el tratamiento participan distintos especialistas, entre ellos un cirujano ortopédico, con experiencia en el tratamiento de tumores óseos; un oncólogo médico o pediatra; un oncólogo radiólogo; un patólogo. Es importante que este proceso se haga en conjunto y rápido, ya que como dice Navia, hoy la mejor manera de salvar un paciente con esta enfermedad es detectando el tumor en forma temprana.Los tratamientos para contrarrestar el osteosarcoma dependen del estado de la enfermedad, sin embargo, la cirugía para extirpar el tumor inicial es fundamental y necesaria. Siempre que sea posible, es importante que se planifique el tratamiento y la biopsia quirúrgica en conjunto, y que el mismo cirujano ortopédico se haga cargo de estos dos procedimientos.Esta intervención denominada cirugía de salvamento es muy compleja. Los encargados de realizarla deben tener habilidades especiales y experiencia. El reto está en extirpar todo el tumor al tiempo que se preservan los tendones cercanos, los nervios y los vasos sanguíneos para mantener la mayor cantidad de las funciones de la extremidad, y en la medida de lo posible, el aspecto. Pero si el cáncer ha afectado estas estructuras, tendrán que ser removidas junto con el tumor. En estos casos, y si es posible, se implanta una prótesis para salvar la extremidad. En el peor de los casos se hace una amputación.Gracias a los avances en la tecnología en los últimos años los pronósticos han mejorado. Con los nuevos medicamentos, la quimioterapia ayuda desde el inicio para reducir el tamaño del tumor permitiendo que la cirugía sea más sencilla, y al final, luego del procedimiento quirúrgico, para contrarrestar algún residuo cancerígeno que hubiera quedado. Así se permite al paciente mantener una vida libre de cáncer y la mayoría de las veces, conservar la extremidad afectada.

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