'Café Universidad del Cauca' busca abrirse paso en el comercio del país

Marzo 23, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Meryt montiel lugo | Editora equipo de domingo
'Café Universidad del Cauca' busca abrirse paso en el comercio del país

El exdecano de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UniCauca, José Grass Ramírez, lideró este proyecto que le significará más recursos al centro educativo.

Cinco hectáreas de la Finca La Sultana están sembradas con café. Se espera que en este mes o en abril haya cosecha. Historia.

Alejandra Medina es estudiante de comunicación social. Ya probó el ‘Café Universidad del Cauca’  y le da su total respaldo. Le parece “delicioso y no es porque sea un producto  del centro educativo donde estudio, sino porque es bueno, fuerte,  nada amargo; se siente que se respetó el fruto, que le hicieron el debido proceso para que hoy podamos disfrutarlo así: fuerte, pero dulce”.

Similar apreciación tiene Rodrigo Bolaños, estudiante de ingeniería electrónica: Probé el café de la Universidad del Cauca y está muy rico, es como fuertecito, pero a la vez con un sabor dulce, está delicioso, como para cualquier momento del día. Lo recomiendo bastante”, dice risueño.

Los buenos comentarios sobre el ‘Café Universidad del Cauca Luz para la Posteridad’, como  se llama realmente este nuevo producto, se escuchan entre estudiantes, profesores y personal administrativo.

Porque son ellos los que están degustando de este café por ahora, ya que solo es para el consumo interno en la institución. Se espera que para mediados de 2016 esté para la venta al público en general. Así lo asegura José Grass Ramírez, exdecano de la Facultad de Ciencias Agrarias, líder del proyecto.

En medio de los cafetales de la Finca La Sultana, a 20 minutos de la capital caucana,  donde se dio inicio a este proyecto, el hoy docente Grass Ramírez cuenta que esperan, con la gestión de la Vicerrectoría de Cultura y Bienestar,  en el mes de mayo, tener un punto de venta en la universidad y explorar la posibilidad de  exportar  a EE.UU. y Canadá, países desde donde ya han llamado algunos interesados en comercializar el café.

Saben en la Universidad del Cauca que su café es bueno y  que pronto será mucho mejor. Un experto catador que los asesoró hizo el análisis sensorial de una taza de este café y lo describió “con una fragancia y aroma profundo,  de acidez media alta, cuerpo medio, con presencia de notas acarameladas y florales, propias de la meseta de Popayán”.

Y calificó el producto de entre 82 a 84 puntos (en términos de calidad se califica hasta cien). Y eso que, como lo explica  Grass Ramírez, fue un café de prueba, experimental, que han hecho con re-re (granos que se caen y recogen previo a la cosecha).

 “Con la cosecha que viene en marzo y abril tendremos un mejor grano y el proceso de tostión lo vamos a ir mejorando poco a poco, logrando identificar cuáles son las mejores temperaturas para que el café sea de mejor calidad. El experto nos decía que de un buen proceso de cultivo y de un buen manejo en el proceso de producción, nuestro café podría estar llegando a los 91 o 92 puntos, que sería un café de muy buena calidad”.

[[nid:519835;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/270x/2016/03/entb1mar4-16n1photo08.jpg;left;{Este es el empaque del 'Café Universidad del Cauca' que busca abrirse camino en el mercado nacional. Fotografía: Jorge Orozco|El País}]]

Y van a poner todo lo que sea necesario y  el máximo empeño, ya que el precio del café se asocia con ese puntaje de calidad. “Una libra de  un café  de  82 puntos puede costar $14.000 o $15.000; pero un café de más de 92 puntos vale más de $20.000. Nosotros sabemos que en la medida en que mejoremos las virtudes de nuestro café, también van a ser mayores los ingresos para  nuestra institución”, resalta este ingeniero químico de la Universidad Nacional, con doctorado en economía agrícola y agroindustrial de la Universidad Autónoma Chapingo, de México.

Metas propuestas

Hace un año la Universidad del Cauca le entregó a la decanatura de la Facultad de Ciencias Agrarias la administración de dos fincas: La Sultana y la Rejoya. 

Cuando Grass Ramírez visitó La Sultana, una finca de 13,5 hectáreas, encontró que tenía unos cafetales de muy buena calidad, pero todo el café se estaba vendiendo en verde o pergamino. Como lo hacen muchos caficultores: venden el café en grano (sin moler, ni tostar) a grandes empresas, para que estas lo tuesten y lo comercialicen o manden a exportar.

El docente se propuso entonces darle un valor agregado: comprar  una línea de máquinas e instalarlas en la finca que le permitieran  llegar al producto final: un café   empacado, que fuera comercializado.

Y lo logró gracias al apoyo del rector Juan Diego Castrillón y de la Vicerrectoría Administrativa, que apalancaron con $50 millones  la compra de los  equipos: una trilladora, el molino y una tostadora, que llegaron en diciembre pasado. 

 Con este equipo el exdecano se había enfocado en cinco objetivos: tener mejores ingresos para la universidad; darle visibilidad a la imagen  institucional (que a nivel nacional e internacional se sepa que existe la Unicauca, un centro educativo de 188 años); el fortalecimiento de la docencia, con asignaturas donde los estudiantes vean todo el tema de la producción del café hasta la transformación (ver microformato); el desarrollo de la investigación y el tema de la proyección social. 

Sobre este último aspecto, el docente manifiesta que ya algunas comunidades de productores cafeteros que viven alrededor de la finca y también de la meseta de Popayán se han acercado, interesados en que la Universidad del Cauca les alquile los equipos para poder darles agregación de valor a sus propios cafés, ya que ellos también los venden en pergamino. Si lo procesan ellos mismos, incrementarán pues sus ingresos.

El piloso cuidador de la finca, Andrés Ordóñez, que sabe todo sobre el proceso de producción y el manejo de las máquinas hace cuentas:

“Siendo conservadores, duplicamos el valor en beneficio de la institución. Vía email se conoce el precio base de cooperativa de agricultores: por ejemplo, $80.000 la arroba. Menos los $3000 de la comisión de la agencia que la compra, quedan $77.000. Si hago el proceso de tostión de esa arroba me quedarían 16 libras. Si se vende a $10.000 la libra, como se vende un café corriente, son $160.000. Es el ciento por ciento adicional de como se vendía antes”.

Y tiene razón, pues como lo explicaba minutos antes el exdecano, las cuentas hoy son a otro precio. 

“Para el 2016 tenemos proyectado producir aquí en la finca 600 arrobas, las cuales, si las siguiéramos vendiendo en pergamino o en verde habría tenido la universidad ingresos cercanos a los $48 millones. Sin embargo, ya con la transformación  que le estamos haciendo a café tostado y molido esperamos tener ingresos cercanos a los $110 millones o $120 millones para la Universidad y la Facultad de Ciencias Agrarias”.

Café orgánico 

El café que comercializará la Universidad del Cauca es orgánico, es decir, no se le está adicionando fertilizantes químicos ni siquiera para el control de plagas. Su producción es limpia,  en armonía con el entorno: se  tiene cuidado con el agua, la flora y la fauna que están alrededor.

Por las buenas prácticas agroforestales y medioambientales en su producción, este café ha recibido ya los certificados de  la organización Rainforest Alliance y del programa C.A.F.E Practice, que dan constancia de  que el café se cultiva y procesa de manera sostenible.

Iniciarán pronto todo el proceso de implementación de buenas prácticas de manufactura y  esperarán la visita del Invima para que representantes de esta entidad determinen si existen todas las condiciones para el procesamiento del café.

Mientras, ya se están haciendo los diseños arquitectónicos para tener una planta dentro de la finca La Sultana, exclusivamente para la producción de café. Se espera que el espacio esté listo en  unos cinco meses.

“Una vez tengamos el BPM (Buen Manejo de Prácticas de Manufactura), el ajuste de equipos (trilladora, molino, tostadora) y el registro sanitario, a mitad de este año podemos estar iniciando la venta del producto al público en general y explorando algunas opciones de exportación también”, precisa Grass Ramírez.

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