Burla de tuitero de tragedia en Magdalena abre debate sobre uso de las redes sociales

Mayo 22, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Germán González Barco | El País
Burla de tuitero de tragedia en Magdalena abre debate sobre uso de las redes sociales

Esta fotografía fue la más compartida por los usuarios de Twitter en el país en la noche de este martes.

El tuitero que estuvo a punto de ser linchado en Ibagué, causó repudio en todo el país por sus comentarios infortunados.

¿Es justificable en Colombia linchar a una persona por los comentarios o afirmaciones que haga desde sus redes sociales? Eso fue lo que estuvo a punto de ocurrir el pasado martes en la Universidad Cooperativa de Ibagué cuando una multitud de universitarios protestaban por comentarios inapropiados y de tinte regionalista que hizo el estudiante Jorge Alejandro Pérez sobre la tragedia en Fundación, Magdalena, que dejó 32 niños y un adulto muertos.El joven de 18 años tuvo que ser escoltado por el Escuadrón Móvil Antidisturbios, Esmad, debido a los desórdenes originados por la multitud enardecida que buscaba hacer justicia con ‘mano propia’.Hechos como estos, en los que los comentarios ofensivos en las redes sociales generan el repudio de la sociedad, son cada vez más recurrentes en nuestro país. En el pasado políticos como María Fernanda Cabal han sido sometidos al escarnio público por sus posiciones en la red de microblogging. En esta ocasión el rechazo pasó del plano virtual a la realidad luego de que por medio de su cuenta de Twitter @_alejandrop1, el joven lanzara comentarios ofensivos bajo la etiqueta #MePrendoComoNiñoEnBus en los que se burlaba de los menores que murieron incinerados cuando el bus en que viajaban se incendiara el pasado domingo. Trinos como “Tan cara que está la gasolina y desperdiciarla con 32 costeños” y “Bueno, menos costeños que alimentar”, prendieron la polémica. Este comportamiento de inmediato provocó rechazo en las redes sociales en las que miles de usuarios reprocharon la actitud de Pérez y se creó un grupo de Facebook bajo el nombre ‘Repudiamos a Jorge Alejandro Pérez Monroy’ en el que se recogían firmas para solicitar una sanción penal y desde donde se promovió la ‘cacería de brujas’. De igual forma la etiqueta #RepudioContraJorgeAlejandroPerez se convirtió en pocos minutos en tendencia nacional.La situación pone de nuevo en tela de juicio la falta de consciencia y responsabilidad con la que se publican contenidos o se emiten comentarios en la redes sociales, desconociendo las implicaciones y consecuencias que se deriven de ellos.Para Víctor Solano, consultor de Intacto Comunicaciones y experto en redes sociales, existe una responsablidad enorme el emitir un concepto en las redes ya que en la actualidad cualquier persona se convierte en un medio de comunicación y es ingenuo pensar que los comentarios sean de carácter privado.“Los comentarios en redes tienen una implicación y tienen un impacto en la sociedad. Este joven no pensó en las consecuencias que podía tener al afectar la sensibilidad de las personas y de la comunidad en general que está conmovida con esta tragedia”, afirmó. Según explicó el experto, existen dos tipos de ‘Tuitstars’, los que tienen reconocimiento inherente a sus profesiones o actividades como los actores o deportistas, y los que logran el reconocimiento gracias a los contenidos que generan.En declaraciones a los medios, el arrepentido joven aseguró estar “avergonzado” de sí mismo por las publicaciones hechas en la famosa red de microblogging, y a su vez pidió disculpas al país. De manera que nace el interrogante: ¿ingenuidad , búsqueda de reconocimiento?Solano asegura que “los nativos de las redes sociales son los más peligrosos porque pueden crear contenidos para generar polémica intencionalmente mostrándose como diferentes e irreverentes y ganar así más seguidores”.En este sentido, el asesor en marketing y comunicación digital, Juan Carlos Brand, agrega que estos personajes “siempre quieren ser el foco de atención y aprovechan la máscara de seguridad que les brinda Internet, desconociendo que existe una delgada línea entre lo que se publica en la web y la realidad”. De acuerdo con lo expuesto por Brand, las redes sociales cumplen tres funciones que son: informar, promocionar y servir de veeduría (dar opiniones críticas sobre algún tema o situación). En este caso el problema radicó en el planteamiento de un cuarto escenario en el que se entra a “ser juez” y adoptar medidas de hecho.“Tampoco está bien de las personas reaccionar de esta forma, se debe ser muy mesurado con lo que se dice y con la forma en que se reacciona”, aseveró. Además advirtió de la gravedad que hubiera significado que Jorge Alejandro resultara herido por los actos agresivos en su contra. El sociólogo y docente de la Universidad Autónoma de Occidente, Hernando Uribe, expresó que existe una intención de las personas por tomar justicia por sí mismos porque consideran que este es el camino más rápido para evitar la impunidad. Para el asesor en marketing, Twitter y Facebook son medios masivos y la gente cree que escribe para los amigos sin pensar que estos comentarios que pueden parecer ‘cómicos’ puede ser interpretados de buena o mala manera por las demás personas.“Una solución a estos problemas es mantener la privacidad de nuestras cuentas en redes sociales para restringir las personas que ven lo que publicamos”, afirmó Brand.El sociólogo Uribe identificó como un problema la falta de análisis y profundidad de los usuarios a la hora de realizar comentarios que pueden atentar contra la dignidad y la vida de las demás personas. “Las diferencias culturales o regionalistas que marcan nuestras apreciaciones también se ven reflejadas en nuestras redes sociales y cuando no se tiene precaución estas pueden conllevar consecuencias al herir la susceptibilidad de los demás”, explicó.Según Uribe, los jóvenes caen constantemente en el error de creer de manera ingenua que las redes sociales son plataformas que ofrecen la libertad de decir o expresar cualquier pensamiento o idea.El docente concluyó que este episodio es el reflejo de una sociedad en la que no se toleran las diferencias ya sean de tipo racial, religioso o regionalista y en la que cada vez más se han perdido los conceptos de solidaridad con los compatriotas.¿Y Twitter?Tras lo sucedido muchos se cuestionan sobre la responsabilidad de la famosa red social por lo que sería una aparente falta de control a contenidos que pueden generar hechos de violencia. Ante esto, el experto Juan Carlos Brand asegura que es muy difícil que la herramienta se encargue de la regulación de los contenidos, sino que deben ser los propios usuarios los encargados de esta labor.“Las imágenes y la información son el oxígeno de las noticias, y este impulso se da a través de las réplicas”, afirmó.Los usuarios pueden denunciar a Twitter a través de su página cuando algún internauta está haciendo un uso inapropiado de la plataforma. Es claro entonces que no hay una clara definición de responsabilidad de los administradores ante las delicadas situaciones que se pueden producir por el uso de esta herramienta.Queda abierto el debate sobre los usos, impactos y alcances de las redes que con el paso del tiempo se convierten en escenario o herramienta para cometer actos de violencia, como en la vida real.RecomendacionesOfender a las minorías de cualquier índole a la hora de realizar un trino discriminatorio es un error que no se puede cometer en las redes sociales.Usar un lenguaje inapropiado u ofensivo que pueda herir la susceptibilidad de los demás usuarios.Exponer ideas por medio de varios trinos de Twitter o dejar ideas incompletas puede prestarse para malas interpretaciones o confusiones del mensaje por parte de las personas que leen la publicación.La profesora especialista en periodismo digital, Esther Vargas, asegura que es fundamental el respeto a las audiencias (usuarios), de manera que a la hora de criticar un contenido o dar una opinión se debe realizar de forma constructiva. Nunca olvidar que las opiniones que se emitan desde el perfil de nuestra red social representan a su autor y este es responsable de lo que en estas se argumente.Los padres deben ser muy cuidadosos con la actividad que tengan sus hijos en redes y en lo que publican porque los menores pueden realizar ‘bromas’ que pueden ser malinterpretadas.

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