“Buenos gobiernos transforman la calidad de vida de la gente”

Febrero 03, 2017 - 12:58 p.m. Por:
Redacción de El País
“Buenos gobiernos transforman la calidad de vida de la gente”

Alejandro Char, presidente de Cambio Radical.

El exalcalde Alejandro Char, hoy presidente de Cambio Radical, habló de su experiencia en la administración municipal. Su misión ahora es impulsar el liderazgo del partido.

l exalcalde de Barranquilla, Alejandro Char, quien hace unas semanas asumió la Presidencia del Partido Cambio Radical, quiere llevar el modelo de buen gobierno y de seguridad que impulsó durante su administración a otras ciudades como Cali, al destacar el equipo de trabajo con el que cuenta su actual mandatario, Rodrigo Guerrero. En diálogo con El País, el dirigente de Cambio Radical también señaló que su compromiso inmediato es lograr que el Partido retome su liderazgo en la política nacional y no descartó que en un futuro se pueda dar una reunificación liberal.Usted terminó su mandato con un porcentaje de favorabilidad superior al 90%, ¿cuál diría que fue la principal clave del éxito de su gestión?Fue un gobierno muy activo, dinámico. Yo no hice sino dos consejos de gobierno en los 48 meses. Nos la pasábamos en la calle, con la gente, escuchando las necesidades y después ejecutando. El país está lleno de necesidades. Nuestras ciudades, por más desarrolladas que sean, tienen inmensas necesidades. Yo hice los proyectos que la gente pedía, haciéndole interventoría directa a los contratistas, respirándoles al oído. Después de cuatro años, la gente empezó a sentir que sí se podía. Eso cambió la actitud de la gente, que entendió que buenos gobiernos transforman su calidad de vida. Por eso votaron por Elsa (Noguera, actual alcaldesa), porque sintieron que había que continuar ese proyecto.¿Cómo hizo para controlar la corrupción que en Barranquilla siempre ha sido un gran problema?Le pusimos fin a una cantidad de concesiones, y de contratos, que eran buenos para el concesionario pero muy malos para la gente. Acabamos, por ejemplo, con la concesión que recaudaba el predial, industria y comercio y que se llevaba el 9% del recaudo total. En el 2008 Barranquilla recaudó $300.000 millones y el contratista se quedaba con $27.000 millones. Entonces tomamos la decisión y terminamos esa, negociamos otra y renegociamos otra, que en vez de entrar en pleito encontramos que el contratista quería hacer un negocio en el que también ganara la ciudad.Lo que le faltaba a Barranquilla era voluntad política...Claro. Sin duda. Había contubernios entre las administraciones anteriores y los contratistas. ¿Cómo fue su relación con los políticos, con el Concejo?Yo los invité desde el primer día a que hicieran parte del gobierno. De que si le iba bien a Alejandro Char y a la administración, a ellos también les iba a ir bien. Fueron parte fundamental en todo. La relación fue muy cordial.¿Usted cogobernó con ellos?Primero que todo el gobierno como tal no tuvo concesiones con la política. Si yo quería transformar a Barranquilla de verdad, tenía que trabajar con gente que respirara, que viviera y que vibrara de la misma forma que vibraba el alcalde. El equipo de gobierno fue netamente técnico, profesional y que en su mayoría venían del sector privado. Llegamos al Concejo con las reformas estructurales de la ciudad, eso significaba acabar con entes descentralizados burocráticos, que eran venas abiertas, sin control. Los concejales entendieron el proyecto, que si queríamos salir adelante era necesario recortar el gasto, no solo el costo, y empezar a hacer las obras que la gente demandaba. Ellos, al final, hicieron una muy buena tarea. La mayoría se reeligieron.¿Cómo logró que el sector privado llegara a su gobierno?Yo vengo del sector privado, soy un discípulo de ese sector. Para mí era muy fácil esa comunicación con ellos, pero los empresarios quieren ver resultados que demuestren que el alcalde y su equipo están comprometidos con la ciudad. Una vez terminé las concesiones nefastas, el sector privado se volcó a apoyarnos. Hubo una fluida comunicación en los cuatro años con ellos. Fueron los grandes ganadores al lado del pueblo barranquillero. La gente del común no creía en sus gobernantes, ¿cómo logró esa comunión con el pueblo?Al comienzo votaron por mí simplemente por la percepción que tenían de que yo no iba a robar. El barranquillero no tenía sueños, no tenía esperanzas, en el 2007, no creía en nada, ni en nadie. Ni en el Junior, que estaba a punto de descender. Cuando yo leo mi discurso de posesión, era un ladrillo, ni yo me lo soportaba. Yo le meto un párrafo donde anuncio a Giovanni Hernández y digo que viene el mejor futbolistade Latinoamérica para el Junior, que nos va a sacar de la sombra del descenso, que nos va a hacer campeones, ese fue el único momento en el que aplaudieron. Fuimos a tres finales, en cuatro años. Pasamos de cinco estrellas a siete. La gente empezó a ver resultados. Una sucesión de malos gobiernos ha causado en Cali dos fenómenos estructurales de los cuales se desprenden otros problemas en la ciudad. La gente perdió la autoestima y el sentido de autoridad. ¿Cómo hacer para recuperar esos valores?Buen gobierno. Yo le decía al Alcalde (Rodrigo Guerrero) que hay que tomar todas las decisiones rápido, cuatro años pasan muy rápido. El gobierno tiene que dar muestras de que quiere hacer las cosas bien. Eso es, acabando los negocios malos que tiene la ciudad, hacer gestión con el Gobierno Nacional. Yo creo que el Gobierno Nacional está convencido de que el doctor Guerrero es muy buen ser humano y va a ser un gran alcalde, con el equipo que logró congregar, puede hacer que muchos recursos nacionales lleguen a Cali y al Valle. Este buen equipo de gente que está aquí, con el liderazgo del doctor Guerrero, va a ser que eso se ejecute rápido y devolverle la alegría y el optimismo que tienen los caleños.Otro de los problemas de Cali es la inseguridad, ¿de su experiencia en Barranquilla, qué se puede aplicar acá?Le dije al Alcalde que buscara la manera de colocar muchas cámaras. Eso es bien efectivo. Lo hemos visto en Londres y en otras ciudades del mundo. No podemos tener un policía en cada esquina. Pero también la inversión social. Las inversiones de educación, salud, infraestructura vial, que hicimos en Barranquilla, genera mucha seguridad, y pasamos de 35 homicidios por cada 100.000 habitantes a casi la mitad. También acabamos con el mototaxismo, que no es sano. El Gobierno Nacional es el encargado de la seguridad, pero el responsable es el alcalde. Hay que exigirle a la Policía, hacer la inversión que toca y los resultados se empiezan a ver.¿Qué tarea le quedó pendiente de su gestión, que Cali debería hacer?A nosotros nos faltó muchísimo avanzar en espacio público, tenemos mucha invasión del espacio público: 9.000 vendedores ambulantes en las calles, sobre todo en el centro histórico. Pero poniendo la casa en orden con el apoyo nacional, los recursos están. En Colombia el problema no es de recursos. En Barranquilla que estábamos en el hueco, con deudas de $700.000 millones y con un presupuesto de $600.000 millones en el 2007, logramos bajar las cuentas por pagar a $300.000 millones. El presupuesto es de $1,8 billones. No entiendo por qué el de Cali es inferior al de Barranquilla, siendo que aquí hay un millón de habitantes más. Con su experiencia exitosa, ¿cuáles son los errores en la administración que se tendrían que evitar?Delegar tanto, no estar encima de las ejecutorias, no vibrar con lo que siente la ciudad, no escuchar a la gente. Yo creo que buenas administraciones transforman la manera de pensar de los diferentes municipios en Colombia. Insisto, no es problema de dinero, es tema de buena administración. ¿Con su caso, se podría decir que lo que deben hacer ciudades como Cali o Barranquilla es elegir gente con plata para que no robe?No creo, no es eso. Porque he visto gente con buen dinero haciendo cosas indebidas. Pienso que tenemos que buscar gente que sinceramente le duela la ciudad, que fue el caso mío. Y al que le duela la ciudad no está directamente relacionado a cuánta plata tiene consignada en su banco. Por ejemplo, la primera administración del padre Bernardo Hoyos fue muy buena, él tenía todas las ganas de servirle a su gente, después no le fue bien. Y casos hemos visto por toda Colombia. Es tema de qué ser humano estamos colocando.Usted dijo que le había tocado sacar a Barranquilla del hueco, ¿va a sacar también del hueco a Cambio Radical?Cambio Radical no está en el hueco. En las últimas elecciones del 30 de octubre, sacamos una votación impresionantemente alta, pasamos de 2.200.000 votos y estuvimos a 300.000 votos del Liberal y a 450.000 de la U, un partido como el nuestro, tan pequeño, con sólo 27 congresistas. Mi deber, y lo estoy haciendo con estos viajes, es consolidar el partido, reconocer liderazgos en las ciudades que visitamos. Ahora vamos para Valledupar, Ibagué, Pasto, sembrando liderazgos.Usted es el presidente de Cambio que va a quedar a la historia como el que propició la unión con el Partido Liberal...Yo quiero llevar a Cambio Radical a muchos sectores donde no está. Para nadie es un misterio que los postulados de Cambio son muy parecidos a los del Partido Liberal. Yo vengo del liberalismo, somos una disidencia del partido. Tenemos los mismos principios y si el día de mañana nos ponemos de acuerdo y nos unimos para construir el país que soñamos juntos, puede ser.¿Es partidario de esa fusión o no?A mí no me llamaron a la Presidencia de Cambio para unirme con el Partido Liberal. Me llamaron porque creyeron en mí, que somos capaces que en las próximas elecciones de Congreso de doblar el número de congresistas. Esa es mi tarea de corto plazo y bajo la gestión que se hizo en Barranquilla poder llevar el modelo de gobierno a otras esquinas de Colombia. Pero no descartamos para nada la posibilidad de que en un futuro podamos unirnos con otros partidos.Si bien es cierto que lograron una buena votación, sus curules en el Congreso bajaron y algunos consideran que Cambio es la cenicienta en la Unidad Nacional. ¿Qué piensa de eso?Es cierto, que pasamos de más de 20 congresistas en el 2006 a 9 en el 2010, producto de la desbandada que hubo cuando pasamos de Uribe a Santos. Habían unos a favor de la reelección, otros no, pero eso no implica que nosotros no creamos en lo que tenemos, y mi tarea, que es bien dura, es construir esos nuevos liderazgos en sectores en donde no estamos para retomar la senda que traíamos. La gran caída de Cambio fue en las elecciones del Congreso del 2010, pero en el 2011, el 30 de octubre, volvimos a sumar casi dos millones de votos nuevos, lo que quiere decir que tanto el liderazgo de Germán Vargas Lleras, de nuestro movimiento, están viendo los resultados en muchos sectores.¿Se sienten bien tratados a nivel nacional?Somos muy cercanos al presidente Santos, aprobamos su Plan de Desarrollo y eso es suficiente para Cambio Radical.¿Tiene aspiraciones a las elecciones legislativas?No está en mis planes de corto plazo el Legislativo, solo hacer robustecer y crecer nuestro movimiento.

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