Bitácora de una travesía médica para llevar salud al Chocó

Agosto 23, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Germán González Barco | Reportero de El País
Bitácora de una travesía médica para llevar salud al Chocó

Decenas de habitantes de Arusí soportaron horas de espera para ser atendidos por la Misión Médica de la Fundación Italocolombiana del Monte Tabor y la Patrulla Aérea.

Un grupo de médicos caleños de la Fundación Monte Tabor viajaron hasta Arusí, Chocó, para brindar atención en salud.

De un lado de la calle empedrada y arenosa, veinte personas toman viche, ron y cerveza por segundo día consecutivo al son de un estruendoso vallenato. Del otro lado, decenas de mujeres, ancianos y niños hacen fila en la puerta del puesto de salud.El sol calcinador y la humedad que quita el aliento no perturban la mirada de optimismo que refleja cada uno de los nativos afros, quienes esperan pacientemente exhibiendo una sonrisa tan blanca como el interior de un coco. Así es la vida en Arusí. Llena de contrastes. Sin acueducto y con energía solo seis horas al día, viven los habitantes de este corregimiento abandonado por el Estado, ubicado a 45 minutos en lancha, una ballena y tres delfines de la cabecera municipal de Nuquí, en el pacífico chocoano, y a 18 horas en barco desde Buenaventura.¿La novedad? El centro hospitalario no está vacío. En su interior se encuentra un grupo de raros personajes, vestidos de bata y armados con gazas, pinzas y estetoscopios atendiendo las dolencias de la comunidad. Les dicen médicos. Especímenes que por más de tres años no se veían en estas tierras.Dos médicos jubilados; un pediatra paisa; una ginecobstetra defensora de los derechos de las mujeres; una joven doctora; un odontólogo y un urólogo; hacen parte de la legión de la Fundación Italocolombiana del Monte Tabor, quienes emprendieron un viaje de cinco horas por aire, río y mar para atender por tres días la población.¿Su misión? Lograr satisfacer las necesidades básicas en salud de los cerca de 800 habitantes de este corregimiento, de nombre tan sonoro como sus vecinos Coquí, Panguí, y Joví, pero con el mismo panorama de desatención de la mayoría de comunidades del Chocó, donde 6 de cada 10 personas viven en estado de pobreza y tres de éstas llegan al límite extremo. Confiesa Ana Lucía Salazar, Mujer Cafám 2014 y directora de la fundación, que no poder cumplir con procedimientos como ecografías o exámenes de laboratorio, tan necesarios para la comunidad, es una de las cosas que más le genera impotencia. Agrega que la situación de desatención ha sido igual en los últimos 20 años que visita la región pacífica.Un galón de pintura verde y otro blanco, el maquillaje perfecto del derruido puesto de salud; hogar de los galenos que en maratónicas jornadas, sin iluminación ni ventilación, escucharon los males de los arusiceños. “Vea doctor, ya se me cayó”. De esta forma y exhibiendo un diente en su mano como si fuera un trofeo, doña Rosa irrumpió en el cuarto acondicionado para el odontólogo de la misión. La mujer de 68 años, cabello blanco y erguida postura, perdió su diente por el efecto de la anestesia mientras esperaba a que le realizaran una exodoncia. “¿Ya me puedo ir?”, preguntó entre risas. Igual suerte corrió Senen Moreno, de 80; quien salió del 'consultorio' con un solo diente en su boca, luego de que le extrajeran una pieza que no le había permitido comer tranquilo en semanas.Junto a este procedimiento, los examenes de seno y prostata; citologías; y la insercción del DIU (Dispositivo Intrauterino); las necesidades más urgentes. Tratamientos, que de lo contrario, los lugareños dedicados a la pesca y la agricultura, tendrían que buscar en Nuquí, a un costo de $100 mil por transporte y consulta, corriendo el riesgo de no ser atendidos.Al otro lado del camino continúa la celebración. Ahora una canción de regaetón sale de las dos ‘columnas’ (bafles) del tamaño de una puerta que acompañan las risas y bailes de los que festejan. ¿El motivo? Ninguno. En este pueblo olvidado hasta por la señal del celular, son habituales las parrandas de varios días. El dinero para otra botella no es problema. Después se paga.El alcohol no borra de sus mentes que en Arusí el servicio de salud es de papel, como los votos que se llevan del pueblo los políticos con promesas de acueductos y hospitales durante elecciones. En la entrada del hospital a la pregunta: ¿Eps?, todos contestan al unísono, “sí, ComfaChocó” y muestran su carné. De papel.“El cubrimiento de salud, el Estado lo tiene por un sistema de EPS. Todas las personas tienen un carné, pero por la limitación geográfica, éstas no tienen la infraestructura para dar respuesta”, comenta el médico cirujano de la misión, Óscar Dávalos. Un accidente. Una pelea. Un parto en la noche. Situaciones que pueden ser una sentencia a muerte para un arusiceño. Mujeres con contracciones llegan “moradas” al puerto de Nuquí, tras el viaje en lancha entre la penumbra del manglar sin atención.Exilio“Un día jugando en la playa, la niña se nos cayó y a los ocho días empezó a caminar torcida”, relata Argemiro Gónzalez, el inicio de su tortura.Porque hay 'achaques' que ni los más comprometidos doctores pueden atender. El exilio, la única salida para los enfermos que deben cambiar la brisa por polución de la ciudad. Salir a luchar contra la burocracia en la bestia de concreto para ser atendidos.Nuquí, primera parada. “No se puede hacer nada”. Siguiente parada, Quibdo. “Lleve este papel”, “ese carné no le sirve”, “vaya para allá”. Yohanna, de 7 años, queda invalida. “Acá nadie lo apoya a uno, si no tiene amistades políticas no le arreglan el problema”, cuenta el presidente del Consejo Comunitario. Agrega que los gastos corrieron por cuenta propia.Última parada, Medellín. Diagnóstico: una masa cancerígena en la columna. “Lo mejor que le pudo pasar a su hija es que se cayera, sino hubiera sido muy tarde”, dijo el doctor del hospital León XIII. Tratamiento: once sesiones de radioterapia.Yohanna ya camina. Pudo regresar tras un año de tratamiento. Mientras tanto su padre, quien organizó la llegada de la Misión Médica, sentencia: “aquí hay que estar muerto para que lo trasladen a uno a un sitio mejor”.

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