Avances médicos dan esperanza a pacientes con cáncer de seno

Avances médicos dan esperanza a pacientes con cáncer de seno

Julio 18, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Zorayda Lenis Rengifo | Reportera de El País
Avances médicos dan esperanza a pacientes con cáncer de seno

34% de los casos de cáncer tiene origen en malos hábitos, 10% del cáncer mamario se asocia con sedentarismo, 5% de los cánceres de seno es hereditario y 21% de los casos de cáncer de mama es atribuible al consumo de alcohol, el sobrepeso y la falta de actividad física, según la Organización Mundial de la Salud.

Medicamentos que se liberan solo en el tumor y pruebas que analizan los genes alterados en cada uno han revolucionado su manejo.

Su historia ya no se escribe con palabras que suenen a muerte. Los avances de los últimos quince años han permitido que, más allá del pánico que puede generar su diagnóstico, sobreviva la esperanza de que el final no es inminente. Es que el cáncer de mama en Colombia y el mundo ya dejó de ser una tragedia anunciada para comenzar a ser vista como una enfermedad crónica, asociada al estilo de vida, y como tal, capaz de ser controlada, lo que se traduce en pacientes que no solo viven más, sino mejor. Así lo asegura el oncólogo Andrés Cardona, al referir que “mientras en 1982 el 50% de las pacientes estaba viva a dos años de haber sido diagnosticada, hoy el 90% de la población sobrevive a diez años”.El de mama, es cierto, sigue encabezando el podio de incidencia de cáncer en las mujeres. Según el Instituto Nacional de Cancerología, en la actualidad, 44 por cada 100.000 mujeres lo padecen, cada año se registran 7.000 nuevos casos, y a causa de la enfermedad mueren 2.223 pacientes. Justamente esta cifras han motivado a oncólogos y científicos a viajar hasta lo profundo de su génesis para librar mejor la batalla contra la enfermedad.Descubriendo sus raícesAños atrás lo único que estaba claro era que el cáncer de seno tenía un componente hereditario. Hoy se sabe que la mayoría de pacientes tiene otros factores más determinantes, relacionados con el estilo de vida y las hormonas, que pueden alterar el código genético con el que nacemos y acelerar la enfermedad.Así lo confirma Mauricio Lema, oncólogo de la Clínica Soma y la Clínica de Oncología Astorga, quien asegura que se ha comprobado que los estrógenos favorecen el crecimiento del tumor. “Por eso, una mujer que tuvo su primera menstruación a temprana edad (antes de los 9 años) y que le llegó la menopausia tarde (después de los 55 años), o que nunca se embarazó o lo hizo a avanzada edad tiene más riesgo de sufrir la enfermedad”, explica. En consonancia con esto, otro riesgo tiene que ver con el creciente control de la natalidad. Tal como lo comenta el oncólogo Lema, “mientras antes las mujeres tenían en promedio cinco hijos, lo que les garantizaba varios años recibiendo progesterona, hormona que aumenta en el embarazo y contrarresta la acción de los estrógenos, hoy ese promedio es de solo 0,7 hijos, lo que las expone aún más”.La obesidad, convertida en epidemia con un grueso 45% de prevalencia, quien lo creyera, también se suma a la lista de posibles culpables, tal como lo afirma Álvaro Guerrero, internista hemato oncólogo de Hemato Oncólogos Instituto de Oncología y docente de la Universidad Libre. “La mama es un órgano hormonodependiente y, como tal, está influenciado por la actividad de los estrógenos, que se alteran cuando aumentan las células grasas. De hecho, se han hecho estudios con mujeres obesas, comparándolas con las que hacen ejercicio, concluyendo que el segundo grupo desarrolla menos cáncer de seno”, explica. Por esa misma razón hormonal, si los anticonceptivos o la terapia de reemplazo hormonal son a base de la mencionada hormona más que de progesterona, también aportan su cuota de riesgo.Por otro lado, las mujeres que no han realizado lactancia también son más susceptibles. “La lactancia es un factor protector, pues hace que se liberen sustancias que previenen el desarrollo desorganizado de las células”, advierte Guerrero.En cuanto a la edad, el cáncer de seno dejó de ser un mal con predominio en las últimas décadas de la vida y ahora muestra un equilibrio en la balanza. Estudios recientes confirman que si bien la mitad de pacientes tiene 55 años o más, el otro 50% tiene 55 años o menos.Se sabe además que el consumo de alcohol (un trago al día) y el tabaquismo (el cigarrillo tiene toxinas que alteran los genes) aumentan la probabilidad de sufrir la enfermedad. Igualmente, la deficiencia de vitamina D, común en pacientes con enfermedad hepática, renal o celíaca y los sometidos a cirugía bariátrica o dietas extremas, es un factor predisponente. La explicación está en que este nutriente interviene en la estructura de las células epiteliales como las que recubren las glándulas mamarias. A pasos agigantadosDiagnóstico y tratamiento, dos ejes de la enfermedad tan íntimamente ligados, han avanzado a una gran velocidad y hacia una nueva dimensión en el cáncer de mama.Así, ahora es posible detectar lesiones ocultas o muy pequeñas, que antes eran imperceptibles o precisar la evolución y el nivel de compromiso del tumor para así tomar decisiones terapeúticas y quirúrgicas más certeras. Esto gracias a mamografías en alta resolución, resonancias nucleares magnéticas y tomografías por emisión de positrones. Incluso, se han desarrollado estudios de inmunohistoquímica, que permiten identificar el tipo de célula que produce el tumor.Y como el mundo de la medicina se ha volcado hacia los tratamientos personalizados, el cáncer se ha sumado a esta tendencia con las pruebas genómicas, en las que se analiza la huella genética del tumor (se han detectado 16 claves en el cáncer de seno) y se establece cuáles están alterados. Así, aclara Lema, es posible saber si se trata de una paciente de alto riesgo (más del 30% de posibilidad de recaer), intermedio (15%) o bajo (6%) para decidir si es o no candidata a quimioterapia, pues se ha constatado que una paciente con bajo riesgo sobrevive igual si se le da o no ‘quimio’, por lo que puede salvarse de sus efectos secundarios. De hecho, aparte de los vómitos y la caída del pelo, que son los más conocidos, hay otros como diarrea, descamación de la piel, problemas renales, cambios en la presión arterial, anemia, esterilidad y disminución de los leucocitos o células de defensa, que expone a infecciones.Otro gran paso en el tratamiento de este tipo de cáncer se ha dado con la aplicación de la tecnología centinela, en la que se inyecta una sustancia radiactiva cerca al tumor, la cual viaja a través de los conductos linfáticos hasta el ganglio centinela (el primero que afectan las células tumorales cuando intentan diseminarse), tiñéndolo de un color azul. Una vez identificado, se extrae con una sonda para enviarlo a patología y determinar si ha sido afectado. Si no lo está, la paciente puede salvarse de un vaciamiento axilar, procedimiento que elimina todos los ganglios axilares, para evitar una metástasis. Este procedimiento genera complicaciones como la hinchazón permanente del brazo y su pérdida de sensibilidad y movilidad.La gran revoluciónUno de los más grandes hallazgos científicos en cuanto a tratamiento, en opinión del doctor Guerrero, tiene que ver con el avance de la biología molecular, que se refleja en medicamentos mucho más efectivos. “Se han desarrollado moléculas que permiten respuestas tumorales más rápidas y sostenidas, gracias a que bloquean la acción de los marcadores o proteínas que proliferan cuando hay un tumor y que alimentan su crecimiento”, explica. Como si fuera poco, esos fármacos se pueden combinar con moléculas capaces de vencer la resistencia que ejercen estas células tumorales al defenderse de los fármacos y que potencian su acción. A estos dos grupos de revolucionarios tratamientos se les conoce como anticuerpos monoclonales.Las beneficiarias de este hallazgo son principalmente las pacientes con cáncer metastásico (que ha invadido otros órganos), aunque no excluye a quienes sufren cánceres tempranos.Las cifras, según José Ricardo Pieschacón, director médico de Roche, hablan del 85% de pacientes controladas a cuatro años de seguimiento con estos fármacos. “Mientras en cáncer metastásico la quimioterapia por sí sola proporciona una supervivencia de seis meses, combinada con un anticuerpo monoclonal aumenta a 11,7 meses, con dos a 18,5 y con uno conjugado a 23”, afirma el profesional.Es tal el avance en este sentido, que tal como lo asegura el oncólogo Cardona “hay modelos de fármacos que en los primeros diez días ya han bloqueado el tumor en un 50%”.La otra ventaja de los nuevos fármacos, según Pieschacón, es que son fabricados a partir de organismos vivos que reconocen las células cancerígenas, se liberan solo dentro de ellas y no en el resto del cuerpo y las destruyen. Una especie de tiro certero que da en el blanco del tumor, sin causarle daño a tejidos vecinos, como ocurre con otras terapias. Gracias a este hallazgo ser diagnosticado con un tumor HER2, uno de los más temidos por su alta probabilidad de metástasis, ya no es una noticia tan desalentadora en oncología hoy día, pues ya hay anticuerpos monoclonales capaces de reconocerlo y atacarlo. El resultado es una menor posibilidad de recaída (50% en cáncer temprano) y mayor supervivencia. De hecho, mientras antes una paciente con HER2 vivía solo dos años sin tratamiento, ahora logra sobrevivir el doble, gracias a los nuevos fármacos.Lo que también es una novedad es que hasta ahora solo los tumores grandes se habían manejado primero con quimioterapia para reducir el tamaño del tumor y luego con cirugía. Pero actualmente esta estrategia se aplica incluso a tumores pequeños, lo que permite conservar la mayor parte del seno en la mastectomía y salvar a la paciente de la ‘quimio’, sin afectar la supervivencia. En cuanto a esta cirugía de extirpación del tejido mamario el avance se puede resumir en que hoy es menos agresiva, pues se secciona siempre lo mínimo necesario y no la totalidad o la mayoría del seno como se hacía en los inicios del manejo de este tipo de tumores.La piedra en el zapatoAún con toda esta cadena de avances, en el camino han surgido obstáculos que han impedido que la evolución en el tratamiento del cáncer de mama sea aún más vertiginosa.El primero tiene que ver con la prevención. En Estados Unidos se ha logrado disminuir la mortalidad en un 20%, gracias a que se diagnostica de manera precoz en pacientes asintomáticas, con la realización anual de la mamografía en mayores de 40 años. No se hace en menores, puesto que tienen una gran carga de estrógenos que vuelve más denso el tejido mamario, lo cual puede arrojar falsos resultados, puesto que la prueba lo que hace es cotejar las mamas con algo más denso que da indicios del tumor. En jóvenes con antecedentes familiares se opta por la resonancia.En Colombia, en cambio, todavía no hay conciencia sobre la importancia de la prueba, en parte por los temores que suscita la radiación. Frente a lo cual el doctor Lema es enfático en que para detectar un mal potencialmente letal este riesgo vale la pena, pero la realidad es que de once millones de nuevos casos de cáncer que se registran en el mundo, solo 20 son inducidos por radiación. Saltarse el paso de la mamografía anual supone entonces que el cáncer de seno se detecte cuando ya hay evidencia de una masa indolora que motiva la consulta, es decir, cuando ya ha avanzado. Por otro lado, está la piedra en el zapato que supone el sistema de salud, pues si bien la cobertura en estos casos es del 90%, las terapias no llegan a tiempo. Así lo confirma el presidente de la Asociación Colombiana de Mastología, José Joaquín Caicedo, quien asegura que debido a la tramitología de las Entidades Promotoras de Salud, EPS, las pacientes afiliadas al régimen contributivo deben aguardar unos seis meses para obtener la primera intervención y en las que pertenecen al subsidiado la espera se prolonga a nueve meses. Esta situación, asegura, pone en peligro la salud: “El tratamiento, sea quimioterapia, cirugía o radioterapia, debe darse en máximo 45 días, porque más allá el tumor puede cambiar el estadio en el que se presentó inicialmente, y si pasan seis meses uno no sabe qué puede suceder”, aclaró.En eso coincide el oncólogo Cardona, quien comenta que además cada vez el Invima tarda más tiempo en aprobar los medicamentos. “Mientras hace unos cuatro años tardaba cien días, ahora lo hace en más de 500. Muchos incluso nunca se aprueban, de 700 u 800 que se estudian solo 150 llegan al mercado”. Esto sin contar que aunque el 34% de la investigación que se hace en el mundo corresponde al cáncer, Colombia solo aporta un 1% de lo que hace América Latina, lo que ubica a nuestro país por debajo de Honduras y Bolivia, siendo Brasil, Argentina y México los que más investigan.Una flor que no se marchitóTal como una flor de loto, capaz de renacer en medio del pantano y aún así lucir todo su esplendor. Así mismo Marta Restrepo, quien lleva sus pétalos tatuados en el pecho, logró desprenderse de su temor a la muerte y salirle a flote al cáncer. La mamografía de control que se hacía cada año y luego una biopsia confirmaron que uno de sus senos albergaba una masa indolora de dos centímetros, tipo carcinoma. En esa fecha que jamás borrará de su memoria, octubre del 2008, solo podía tomar dos caminos, según los oncólogos: la quimioterapia o el que ella eligió, la cirugía radical de extirpación del seno. Gracias a un examen conocido como centinela que reveló que su tumor no se había diseminado, se salvó del procedimiento que extirpa todos los ganglios axilares. Y con los medicamentos, que ya pudo dejar hace un año, ahora lleva una vida normal. El vacío que le dejó la mastectomia no solo lo llenó con el apoyo de su familia, sino con Trinidad, una empresa que creó hace año y medio y que le hace honor a la triada de cuerpo, mente y espíritu que constituye al ser humano. Le dio vida a esta iniciativa no para sanar cuerpos, porque es bacterióloga, sino para brindarles acompañamiento a quienes como ella llevan esas seis letras aparentemente letales grabadas en el alma. Por eso, Marta asegura que esta estigmatizada enfermedad, que para ella es como cualquier otra, le ha dejado una gran lección: le enseñó a disfrutar de las cosas mínimas que trae cada día, a entender que morir es solo la consecuencia de estar vivo y que contra el cáncer “sí se puede”.El 1, 2, 3 de los tumoresLos tumores de mama pueden ser de diversos tipos: sarcomas, linfomas, phyllodes, entre otros. Pero los más comunes son los carcinomas (95%), que se originan en el epitelio, capa que recubre las glándulas mamarias. También pueden dividirse en:Luminal A (40%). El menos agresivo y de mejor pronóstico.Luminal B (25%). Similares a los A)Triple negativos (15%) Común en menores de 40 años.HER2 (20%). El más agresivo y más común en la raza negra. De mayor mortalidad, por cuanto tienen gran cantidad de receptores hormonales (hasta 20 millones, cuando una célula sana tiene unos 200.000).Según su grado de evolución pueden ser:Estadio 1: afectan solo el seno y miden hasta dos centímetros.Estadio 2: no son 1 ni 3.Estadio 3: comprometen estructuras vecinas (parrilla costal o ganglios) y miden más de 2 cms.Estadio 4: o metastásicos, en los cuales hay compromiso de órganos a distancia como cerebro, pulmones, huesos e hígado.Cómo prevenirlo• Si es mayor de 40 años, sométase a una mamografía cada año.• Ocho días después del inicio de cada menstruación, incluya en su agenda el autoexamen de seno para detectar la presencia de masas o cambios en la piel como ulceraciones, hundimiento del pezón o aspecto de cáscara de naranja.• Haga una hora diaria de ejercicio, capaz de activar hasta 800 genes que favorecen la salud.• La actividad física reduce entre un 30% y un 50% el riesgo de cáncer.

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