Así hacen política los candidatos presidenciales y sus familias

Así hacen política los candidatos presidenciales y sus familias

Mayo 25, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Alda Livey Mera | Reportera de El País
Así hacen política los candidatos presidenciales y sus familias

Los candidatos a la Presidencia con sus respectivas parejas sentimentales.

Los cónyuges de los presidenciables le contaron a El País la versión más humana y menos política de éstos. Santos da la vida por sus hijos. A Peñalosa le compra la ropa su señora. Álvaro Rincón ‘espía’ para Martha Lucía. Zuluaga, detallista en campaña

María Clemencia RodríguezA mi esposo Juan Manuel lo conocí en un almuerzo de amigos, cuando él era subdirector del diario El Tiempo (y ella era secretaria privada de Noemí Sanín en el Banco Corporación de Ahorro y Vivienda, Colmena, hoy HSBC). Como esposo, él es detallista, cariñoso y comprometido. El primer detalle con el cual me conquistó fue mandarme rosas a mi casa, un día después de conocernos. Y el más reciente fue dejarme una nota en la almohada.Como padre es estricto, amoroso y siempre dispuesto a escuchar a sus hijos. Juan Ma nuel da la vida por Martín, María Antonia y Esteban. A la niña la bautizamos así, en honor de la heroína y prócer de la Independencia de Colombia María Antonia Santos Plata, hermana de su tatarabuelo en línea directa paterna, José María Eduardo Santos Plata.A lo largo de mi vida, hemos compartido el interés por los temas sociales, en lo que lo he apoyado durante el ejercicio de su carrera pública. Cuando ejerció en el Ministerio de Comercio trabajé en los grupos de trabajo social de la primera Dama, Ana Milena Muñoz. Y cuando se desempeñó en el Ministerio de Defensa hice labor social con los soldados, los infantes y los policías, para apoyar a estos héroes de Colombia, con programas como la Línea Lanza’, que brinda les asesoría psicológica las 24 horas. Como Primera Dama mi línea de trabajo ha sido la atención integral para el bienestar de la primera infancia a través de la estrategia ‘De cero a siempre’, para garantizar los derechos impostergables en protección, salud, nutrición y educación de los niños y las niñas desde su gestación hasta los 5 años, con atención integral de calidad. Consolidar ese gran proyecto es mi objetivo, muy acorde con los de Juan Manuel, ya que de su gestión como mandatario del país destaco haber sacado a dos y medio millones de colombianos de la pobreza y lograr un trabajo digno para un número similar de personas, dar a 100 mil familias vivienda gratis propia. Él ha llevado a Colombia al mejor momento económico y social de la historia. Lo dicen todos los indicadores, el país va muy bien y así lo reconoce el mundo entero. Además, su esfuerzo y valentía para llevar al país a estar tan cerca de lograr la paz. Esa es su propuesta con la cual me identifico plenamente: la paz. Llevamos 50 años de un conflicto armado que sólo ha dejado dolor y muerte. ¿Quién no quiere que 47 millones de colombianos disfrutemos al fin de un país en paz?Carlos RomeroEl exconcejal por Bogotá Carlos Romero Jiménez no respondió las preguntas de El País, pero este diario pudo conocer que él es el gran hombre que hay detrás de la candidata a la Presidencia de la República por el Polo, Clara López. El político de origen samario, formado en las huestes comunistas y que ha tra- segado por movimientos como la UP y el Polo Democrático Alternativo, es desde hace 29 años el esposo de esta izquier- dista moderada, pese a pertenecer ella a las familias más encumbradas del país. Romero es un hombre consagrado de por vida a la política. Experiencia que está al servicio de las aspiraciones de Clara, al punto que es quien negocia las alianzas políticas para la colectividad y hace las avanzadas previas a las giras de la candidata. Dijo que si ella gana, se irá a pescar a Santa Marta, pero él fue secretario de la Alcaldía de Bogotá cuando ella sustituyó a Samuel Moreno.Alvaro RincónMartha Lucía y yo nos conocimos hace casi 40 años en la Universidad, duramos cinco años de novios y nos casamos cuando ella se graduó y yo todavía estudiaba arquitectura, después de ingeniería.Me enamoré por su forma de ser. Aparte de que era una mujer muy bella y lo sigue siendo, pero su riqueza interior, sus proyectos e ilusiones son la base de la relación tan bonita que tenemos. Sobre todo su capacidad de no achicarse ante nada, de encontrar soluciones rápido, su carácter fuerte, pero mezclado con gran dosis de dulzura. Es muy dulce, maternal, llena de detalles, pero no se deja imponer nada, lucha por lo que quiere. Es una mujer muy tranquila, pero cuando la gente no hace su trabajo, es muy fuerte y crítica de esa falta de compromiso. Es perfeccionista y un poco intolerante. Cuando en mi compañía soy tolerante, me dice: ‘Yo no aceptaría eso, les exigiría mucho más’. Si sale elegida, no voy a estar en nada del gobierno: la que está en el Gobierno es ella, a la que le gusta el tema político es a ella. La acompañaré en eventos de protocolo de Estado, pero seguiré haciendo lo de siempre. Nunca he estado en el Gobierno, en mi negocio de constructor, nunca he contratado con el Estado, no lo debo hacer y lo tengo claro. El sueño de ella es ayudarle a Colombia y el mío es otro. En la campaña no la acompaño tanto como quisiera –vivo muy ocupado con mi compañía– pero esta vez he ido a unas cinco giras de dos o tres días y nunca estoy a su lado. Me gusta sentarme entre el público a escu- char si convence o no en sus discursos, si les gusta otro candidato, si hay gente convencida de que ella es la posibilidad para una Colombia distinta. No todo lo que oigo es una maravilla, hay ataques fuertes, pero más del 95 % son comentarios positivos. A ella le conviene saberlo y lo hago porque me gusta.Liliana SánchezEnrique y yo nos conocimos en la universidad, él fue mi profesor de economía, cuando yo estudiaba administración de empresas. A mí me gustó de una. Me enamoró que se salía del patrón tradicional de profesor, apasionado dictando su clase, alegre y no estaba nada mal! Éramos jóvenes, él de 26 y yo de 18, así que se podrán imaginar la traga para haber tomado la decisión de casarnos a esa edad. La boda fue el 21 de agosto de 1981 en la parroquia de Santa Bibiana. Los hijos se demoraron en llegar, Renata nació en el 86 y Martín en el 96.Enrique es muy detallista, sabe exactamente qué me gusta y no hay vez que viaje que no me traiga algo, no necesariamente algo costoso, sino bien pensado. Con todo y el ajetreo de su gira por Antioquia, me trajo unas matas de orquídeas, uno de mis pasatiempos preferidos. De cocina nulo, y cuando se mete, es más el reguero que hace de lo que cocina.Le gusta toda la música, desde rancheras, pasando por musica pa’planchar hasta la clásica. Él lo único que se compra son las corbatas. Yo le compro todo, le aburre enormemente el tema de las compras y lo tengo que llevar como burro amarrado para que se mida algo. El tema de la ropa lo tiene sin cuidado, así que si lo ven mal vestido, la culpa es mía!Enrique tiene buen temperamento y mejor sentido del humor, pero claro, le molesta que le cojan sus esferos o colores del escritorio, que le tomen el cargador del celular o los audífonos del IPod. Dice que esta casa parece una comuna ‘hippie’.Apoyo a Enrique en el marco del que se derivan sus propuestas y es que Colombia tiene que avanzar en el camino en que todos tengan igualdad de oportunidades para desarrollarse, y para esto el Estado debe proporcionarles salud y educación y un país seguro, con una justicia que funcione.Marta Ligia MartínezA Óscar Iván lo conocí en la Universidad del Norte de Barranquilla en un congreso de la Asociación Internacional de Estudiantes de Ciencias Económicas, del que él ya había sido presidente. Yo estaba en segundo semestre, vi que era un líder con mucha influencia y su oratoria era sobresaliente.En la fiesta de inauguración bailamos y fue amor a primera vista. Al mes volvió y empezó la relación, pues habíamos quedado flechados. Me gustó que era un hombre propositivo, conciliador, encontrándole solución a los problemas. Hoy es esa persona con esa capacidad de convocar, conciliar y hacerse escuchar. Duramos cinco años de novios y nos casamos en 1987 en La Inmaculada Concepción.Como papá siempre se ha involucrado en la educación de sus hijos. Ha sido un hombre de dar teteros y cambiar pañales, si no hay quién nos ayude en la casa, él tiende la cama, pero no cocina, (risas) Óscar no es bueno para cocinar, pero sí se ofrece para organizar la mesa o lavar los platos. Siempre que viaja me trae regalos. De dos visitas a San Andrés, me trajo un perfume y luego un estuche de maquillaje de varios niveles. Él busca esos detalles siempre pensando en lo que necesito. Es muy lindo saber que en medio de la campaña, él saca espacio para buscar algo para mí.De sus propuestas, me encanta la de educación. Cuando uno es mamá o ha sido beneficiado con una buena educación, es consciente de su importancia, sabe que es un factor que abre puertas, crea dis- ciplina de trabajo, pensamiento crítico-analítico y creo que todos debemos de tener esa misma oportunidad con la misma calidad. Cuando la campaña entró en caliente, delegué mi empresa de diseño y venta de artesanías, para dedicarme a acompañarlo y hasta hice giras sola y promoví su página web. Encuentre todo sobre la jornada electoral, en nuestro Especial de Elecciones 2014

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