Así es el matoneo o 'bullying', que puede afectar a las parejas colombianas

Agosto 13, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Así es el matoneo o 'bullying', que puede afectar a las parejas colombianas

Como el acoso o ‘bullying’ que se ejerce contra un compañero de colegio, o como el matoneo del hermano mayor contra el menor, también se habla hoy de ‘bullying’ de pareja.

Reconozca si usted está siendo víctima de matoneo o ‘bullying’ por parte de su pareja. O si, por el contrario, es usted quien minimiza, reduce, humilla y socava la autoestima del otro.

Los amigos ya se abstienen de invitarlos a sus fiestas y reuniones. No soportan ver a Sara y a Antonio, como siempre, lanzándonse ‘indirectas’, desacreditándose mutuamente ante los demás y echando al traste cualquier momento social agradable. Cuenta uno de los allegados que la pareja, con 12 años de matrimonio, empieza bromeando sarcásticamente. Ella le dice a él que lo sacó “con espejito” de su tierra, haciendo referencia a su origen humilde, y explica llena de ejemplos -para sonrojo de todos- cómo le enseñó a tener buenos modales en la mesa. Él, por su parte, saca a relucir que a Sara la viste, pero no la alimenta, mientras señala con un gesto displicente los voluptuosos rollitos de su cintura.Luego de un par de tragos los comentarios veladamente ofensivos de uno contra el otro van subiendo de tono hasta el punto en que sacan a relucir sus conflictos más íntimos, celos, infidelidades, vida sexual, todo en el marco de una charla “civilizada” que termina con ella ebria y llorando en el baño, y con él conduciendo como alma que lleva el diablo.Para la psicóloga Silvana Iannini, lo que buscan al ‘socializar’ sus problemas es “ser validados por los demás como víctimas de la relación”.Como el acoso o ‘bullying’ que se ejerce contra un compañero de colegio, o como el matoneo del hermano mayor contra el menor, también se habla hoy de ‘bullying’ de pareja, término que engloba todas las manifestaciones reiterativas (físicas, verbales o emocionales) tendientes a reducir al otro, a menoscabar su autoestima. Si usted se reconoce en una de estas actitudes, ¡corrija!Frases que matanLos terapeutas se encuentran con personas que no advierten la violencia, conviven con ella en una especie de consentimiento tácito, por razones culturales o de baja autoestima. Se resignan a que su pareja, cada vez que discuten, les grite, las trate de ‘locas’, ‘estúpidas’, ‘mantenidas’ y otras de mayor calibre. Las formas soterradas de agresividad en la pareja son las más peligrosas, como estar permanentemente indicando aspectos negativos del otro: “Incapaz hasta para recoger una toalla”, “te salvé de solterona”, “me casé con un perdedor desempleado”.La violencia encubierta es una forma peligrosa de degradación, basada en comentarios humillantes, que ejercen tanto los hombres como las mujeres. Está creciendo el número de mujeres que utilizan la disfunción eréctil de su pareja como arma para agredir, menoscabar y humillar a su marido.Típico de tu familiaEste es uno de los temas más delicados para las parejas. A través de la familia se ofende de forma más profunda y dañina al otro. Humillar u ofender a abuelos, padres, hermanos o hijos de relaciones anteriores, tildarlos de “vividores”, “hipócritas”, “tacaños” y otros, es puro y real ‘bullying’. Quien respeta a su pareja, respeta también a sus familiares. He aquí un indicador fuerte de maltrato psicológico.¿Con quién hablabas?A veces el ‘bullying’ es sutil, difícil de identificar como agresión. Es el caso de las personas celotípicas que someten a su pareja a una ‘fiscalización’ o invasión permanente de sus pertenencias, llamadas, conversaciones y demás. Una pareja sana se sustenta en la confianza que les permite a ambos ser libres y tener espacios sanos de realización.¿Me vendes una llanta?Una de las formas más comunes de ‘bullying’ de pareja son las burlas relacionadas con el aspecto físico, el peso, las arrugas, la estatura, la edad, etc. Se incluyen aquí las comparaciones degradantes con parejas anteriores, o el uso de términos peyorativos cubiertos de broma. También los comentarios lanzados en público , que tienen como fin hacerle creer al otro que no es digno de amor o de deseo. Consiste, también, en forzar al otro a practicarse cirugías plásticas o tratamientos no deseados para hacerle encajar en patrones estéticos arbitrarios.Lo haces o me pierdesLa pareja, generalmente la mujer, es manipulada u obligada a realizar prácticas sexuales con las que no se siente bien, por considerarlas desagradables o degradantes según su cultura: ciertas posiciones, intercambios de pareja, tríos, relaciones con dolor o sin mutuo consentimiento, etc. Con frases como “usted tiene que ir madurando, ampliando su visión” o juicios como “mal amante”, “mojigata” y demás, se destruye la dignidad de la pareja.Tú haces lo que yo digaDe la burla hiriente a los gritos, de los gritos al manoteo, del manoteo a los empujones, de los empujones al daño físico. Esa es la escalada de la violencia intrafamiliar, y quien tolera lo primero o lo segundo se expone a que la ola crezca. Las variantes de la violencia son infinitas, como el esposo que obliga a su esposa a perder un hijo por no ser planeado. En Colombia, de acuerdo con el Instituto de Medicina Legal, el año pasado se reportaron 41.320 casos de violencia conyugal y en el 90% de ellos la víctima fue una mujer.Yo pago, ¡Tú obedeces!Muchos conflictos de pareja se originan por subordinación económica o por diferencias muy marcadas en nivel educativo o estatus social. Un caso típico es el de las parejas que prohiben que su cónyuge visite o ayude económicamente a sus padres. Con frases como “usted ya es harina de otro costal” o actitudes abiertamente hostiles, las personas que practican el ‘bullying’ o matoneo reducen el círculo social y familiar de su pareja. Asimismo, cierran su mundo al prohibirles directa o indirectamente tener amigos o estudiar “porque las mujeres casadas consiguen amantes en la universidad”, o crear su propia empresa “porque es mejor que te quedes cuidando a los niños”.Detrás de todo cónyuge carente de metas, sueños y motivaciones propias suele haber una pareja castrante, posesiva e insegura. Un caso común, dicen los especialistas, es el de los machotes que no soportan que sus esposas brillen laboralmente: “¿Y a usted qué le está haciendo falta, si yo le doy todo?”. El trabajo, las amistades, la familia, los intereses, los hobbies son salud emocional, hacen parte de la realización personal y nadie está obligado a renunciar a ellos.

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