Anecdotario de Beatriz López, una amistad inolvidable con Gabo

Anecdotario de Beatriz López, una amistad inolvidable con Gabo

Abril 22, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Santiago Cruz Hoyos | Reportero de el país
Anecdotario de Beatriz López,  una amistad inolvidable con Gabo

La periodista y columnista Beatriz López estuvo casada con Eduardo Barcha, hermano de Mercedes, la esposa de Gabriel García Márqeuz.

La periodista Beatriz López fue casi de la familia de Gabriel García Márquez. Estuvo casada con Eduardo Barcha, hermano de Mercedes, la esposa de ‘Gabo’. ¿Qué hace un genio cada sábado en tu casa?

Yo me casé con el hermano de Mercedes Barcha, el periodista Eduardo Barcha. Fue el 9 de agosto de 1969. Al poco tiempo ‘Gabo’ le escribió a Eduardo: sé que estás estrenando mujer y quiero conocerla. ‘Gabo’ iba de paso hacia Barranquilla. Nos vimos en el aeropuerto y él siguió, pero realmente, que yo sepa, García Márquez nunca vino a Cali. **Lo traté muy a fondo. En la época en que me fui a trabajar a El Tiempo, ‘Gabo’ y Mercedes vivían en Bogotá, en un apartamento que tenían en el norte de la ciudad. Cada ocho días él iba a mi apartamento y nos reuníamos con María Mercedes Carranza, Daniel Samper, Enrique Santos, todos mis compañeros de El Tiempo. ‘Gabo’ disfrutaba mucho mi casa. ¿Qué vas a hacer de almuerzo hoy?, me decía. Tamales. ¿Me invitas? Usted sabe que mi casa siempre está abierta. **Lo recuerdo como un hombre muy musical. Como buen caribe. Le encantaba el vallenato y el bolero, pero también la música de Bach. **Cuando salió de la presidencia Julio César Turbay y llegó Belisario Betancur, ‘Gabo’ se convirtió en la persona más importante para haber logrado la paz con el M-19.Recuerdo esta anécdota. Yo trabajaba en El Tiempo. Era editora de judiciales. Y un día un periodista llevó la noticia de que el M-19 había tumbado un avión del Ejército. El reportero no me pasó la noticia, como era lo debido, sino que se la pasó directamente a Enrique Santos Castillo, el editor general, quien dijo: esto va a abrir el periódico de mañana.Entonces yo le dije que había que confirmar la noticia. Había que llamar por lo menos al general Vega Uribe (ministro de Defensa). Y dijo bueno, yo lo llamo. No lo llamó o no le contestó. El caso es que en la noche me llamó García Márquez, como todos los días, a preguntarme con qué abría el periódico. Le conté que con el avión que había tumbado el M-19. No, no, no, me dijo. Eso acaba con el proceso de paz entre el gobierno y el M-19. Y además lo del avión no es cierto. Fue una información falsa que filtraron mandos medios para dañar el proceso, me dijo y agregó: espérame un segundo. Enseguida me llamó el mismo Vega Uribe, que a su vez llamó a Enrique Santos para desmentir la noticia. La noticia, al final, no salió y el proceso de paz se salvó por esa llamada de ‘Gabo’. **‘Gabo’ era un hombre encantador, divertido, sencillo. Recuerdo que una vez fuimos a un restaurante en Barranquilla. Mercedes siempre pagaba las cuentas. ‘Gabo’, por lo general, nunca tenía un centavo en el bolsillo. Pero el cuento es que salió del restaurante y se sentó en el banquito donde se sientan los vigilantes de las calles. ¿Por qué estás ahí?, le pregunté. Porque en el restaurante hay una gente que no me gusta, me dijo. Tenía fobia a la pompa, la popularidad, era muy tímido. No le gustaba hablar en público. Y alguna vez le pregunté: ‘Gabo’, ¿por qué te gusta la gente que está en el poder? No, no es que me guste, me respondió. Lo que pasa es que yo sé de las trampas de la popularidad, entiendo a la gente que está en el poder. Sé que están en una gran soledad. Por eso me acerco a ellos.** Mercedes era una cuñada maravillosa, una especie de Mamá Grande. Era una mujer sencilla, pero me acuerdo que cuando estábamos en Bogotá una vez Ivvone Nichols hizo una recepción en su honor. No te imaginas lo que fue esa entrada de ella a ese sitio, con una manta guajira divina. Era como una reina. Se sentía tan segura de sí misma... ‘Gabito’ siempre la molestaba. “Es que a Mercedes se le subió el Nobel a la cabeza”, decía. Todo el tiempo se burlaba de ella. Se reían. Ese matrimonio era como una simbiosis. Mercedes era una mujer espléndida a la hora de atender a la gente en su casa. Una vez le pregunté si había leído todos los libros de ‘Gabo’ y me dijo, con su acento costeño: no, yo no los leo, él me los cuenta. **‘Gabo’ fue para mí un maestro en el periodismo, como también lo fue Eduardo Barcha, mi exmarido. Cuando estaba en El País haciendo las páginas sociales, tenía una columna. Y Eduardo me decía: recuerda que uno no siempre hace la columna perfecta. El periodismo diario es lo que sale con la rapidez de un rayo, y al otro día todo se repite a la misma velocidad.‘Gabito’ también me dio muchos consejos. Me hablaba de lo importante de las crónicas para el periodismo. Y me decía que tuviera mucho cuidado con las palabras que terminan en mente, solemnemente por ejemplo, “eso nunca lo metas”. Y pelea con los adjetivos. Fueron unas lecciones maravillosas de literatura, periodismo, de todo. Yo le pasaba textos míos.Una vez le hice un reportaje a Jaime Michelsen Uribe, presidente del grupo Gran Colombiano, que estaba a punto de ir a la cárcel. Conseguí hablar con él y me la publicaron a tres columnas en primera página. Se titulaba ‘De pulpo a águila', entonces se lo mostré a ‘Gabo’ y me dijo está perfecto, muy bien ‘jalado’, pero quítale estos adjetivos, pelea con los adjetivos. Fue un maestro metido en mi casa a toda hora. **Me acuerdo una vez que él salió muy tarde de mi casa. Eso era toda una parafernalia con el chofer, con los guardaespaldas. Y una vez bajamos y había una señora de Quibdó esperándolo. Le dijo maestro, estoy desde las siete de la noche aquí. Es que terminé mi carrera de bacteriología en la Universidad Nacional, tengo un hijo y no he podido encontrar empleo. Tengo que irme hacia Quibdó. ¿Qué quieres que yo haga? , le preguntó ‘Gabo’ y ella le dijo: no tengo plata para irme. Entonces él sacó la billetera. ¿Cuánto te cuesta el pasaje? Tanto. ‘Gabo’ le dio la plata y le dijo: cuando llegues a Quibdó llamas a Beatriz para que sepamos que es cierto lo que nos dices. Yo le dije a Eduardo, mi marido: ‘Gabo’ si es chistoso e inocente. Como se deja sacar la plata así.Pues a los tres días me llamaron de Quibdó. La mujer me pedía que le dijera al maestro García Márquez que ya había llegado. Entonces yo lo llamé y le conté y enseguida me dijo: te voy a pasar a Mercedes para que te cuente una anécdota porque si te la cuento yo, no me crees.Dizque él estaba en un café en México y se le acercó una mujer que le dijo: maestro, yo me soñé con el número mayor de la lotería, pero no tengo plata para comprarla, así que quiero que usted me ayude y nos dividimos el premio. Entonces ‘Gabo’ le dio el dinero. La señora se ganó el premio mayor, me decía Mercedes, y fue llorando y gritando: mire maestro, nos ganamos el premio mayor, lo ganamos. Ve y lo disfrutas tu sola, le dijo. Él tenía esos gestos locos de generosidad. **Nunca utilicé mi amistad con ‘Gabo’ para fines periodísticos. Me han llamado de todas partes para escribir sobre él y no quiero, me parece jarto y se lo prometí a Gabito: nunca utilizaré esta amistad para beneficiar mi carrera o en algo que les vaya a causar problemas. Nunca. Solo le hice un reportaje a Mercedes, y eso es mencionado en la biografía de Gerald Martin. Desde que me separé de mi marido, nunca más volví a tener contacto con ‘Gabo’ o Mercedes. Su muerte me dejó muy triste. Él hizo parte de mi vida, de mi historia, una historia muy íntima, muy personal. Sabía cómo era él, cómo pensaba, cómo era de mamador de gallo y me ha dado mucha tristeza su muerte porque después de Cervantes, el escritor más grande en la lengua castellana se llama Gabriel García Márquez. El creía que su libro más importante era ‘El otoño del patriarca’, mucho más elaborado, incluso, que ‘Cien años de soledad’. Y él me decía: no sé por qué la gente no se ha fijado en ese libro. Muchos de los que tristemente lo critican hoy en realidad no han leído sus libros.

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