Alumnos en Colombia leen, pero no entienden

Alumnos en Colombia leen, pero no entienden

Febrero 05, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Alda Mera I Redacción El país
Alumnos en Colombia leen, pero no entienden

Los expertos aconsejan empezar por la primera infancia con sensibilización a la lectura desde el gusto y el placer, que el niño no la identifique con tareas, obligación y calificación.

La comprensión de lectura de los alumnos de primaria y secundaria en Colombia es muy pobre. Tareas para mejorarla.

De la misma manera que los altos índices de analfabetismo en Colombia eran preocupantes hace unas décadas, ahora los bajos índices de comprensión lectora de los alumnos de primaria y secundaria son los que encienden las alarmas.Un estudio del Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación Superior, Icfes, basado en una aplicación hecha para los grados 5° y 9° en tres áreas, incluida la del lenguaje, en las pruebas Saber 2009, muestra las deficiencias de los estudiantes colombianos en el proceso de lecto-escritura. (Ver cifras).Si los resultados son pobres en todo el país, Cali no escapa a este panorama. De 7.451 estudiantes de 5°, pertenecientes a 182 colegios, sólo un 39% alcanzaron un nivel satisfactorio o avanzado en las pruebas de lenguaje. Y de los 6.734 alumnos de 9°, pertenecientes a 157 instituciones, sólo un 44% alcanzan el nivel mínimo de comprensión lectora.Es decir, los alumnos reconocen ideas principales y establecen algunas relaciones, pero muy pocos son capaces de comprender textos complejos, analizar, inferir, relacionar información implícita y explícita en diferentes textos escritos y menos para asumir una posición crítica y argumentar sobre ello. En una frase, leen pero no comprenden y así es muy difícil apropiarse del conocimiento y ser generadores del mismo.Las consecuencias son más graves aún, señala Isabel Fernandes, subdirectora de análisis y divulgación del Icfes. “Una persona que no posee buenas competencias para leer y para comprender lo que lee, va a tener muchas dificultades tanto para ingresar a la educación superior como para tener éxito en ese escenario”, explica.Estos alumnos, agrega la funcionaria, van a tener problemas para desempeñar tareas que requieren innovación, desarrollo tecnológico, atender las demandas en una sociedad globalizada y altamente competitiva internacionalmente.Peor aún, señala Fernandes, que esta incapacidad lectora afecta el ejercicio de la ciudadanía, porque “en la medida en que puede leer puede entender los argumentos del otro y podemos solucionar los conflictos de una manera conversada y no a la fuerza o con violencia como ocurre”.Así lo señaló el presidente Juan Manuel Santos en el Acuerdo para la Prosperidad del 29 de enero donde lanzó el Plan Nacional de Lectura: Si sabemos argumentar podemos tener puntos de vista distintos o apoyar causas o ideas diversas, pero si lo resolvemos con la palabra, no vamos a ser violentos, nos vamos a respetar, a tolerar y a ejercer la ciudadanía de manera distinta. “Esa es la importancia de una buena capacidad de lectura. Esto no es sólo para pasar las pruebas del Icfes, sino para ser mejores ciudadanos y ser un país competitivo”, concluye Fernades. Aunque el problema es multifactorial, una de las causas más notorias a juicio de los especialistas, está relacionada con la calidad educativa y específicamente con el hecho de que los profesores no son lectores y que la pedagogía dice que “no se enseña a bailar si uno no sabe bailar”.Para Alberto Rodríguez, director académico de la Fundación Casa de la Lectura, es urgente trabajar con los maestros de lenguaje tanto en la educación privada como en la educación pública. “Hay que buscar la formación y calidad docente, dotando a los maestros de una pedagogía de la lectura mediante un proceso de sensibilización y de acercamiento a los libros. El maestro debe tener un grado de competencia en lectura y escritura para que eso se revierta en los chicos”. Mónica López, directora de calidad del Ministerio de Educación, admite que esa es una de las áreas a mejorar según el Plan Nacional de Lectura que trabajarán en conjunto con el Ministerio de Cultura.“Buscamos que en el salón de clase se den prácticas de lectura y de escritura promovidas por el maestro, pero donde el maestro también lee y escribe con los niños. Se trabajará en la formación de agentes, que les muestren a los maestros la complejidad que implica leer, donde los niños vean que su maestro lee y escribe y que así como ponen a los niños a leer en voz alta, los profesores también hagan lectura en voz alta para sus niños”.El mal ejemplo lector de la escuela se replica en casa. Los padres tampoco son lectores. “Al contrario, los adultos les decimos a los niños que la lectura es importante y necesaria para ser alguien, pero eso no se corresponde con hechos que indiquen que la lectura le permite a uno entrar en relaciones con la vida, con el pasado y las culturas”, explica Rodríguez.También falta una pedagogía que haga entender a los chicos que se trata de leer para comprender más, no para ser evaluados y calificados con una nota, como es hasta ahora. Y aconseja “no insistir en unos rituales sin sentido: lea ésto, haga un resumen, traiga una biografía del autor; ellos bajan eso de Google, lo imprimen sin leer, los profesores tampoco lo leen y además les ponen buenas notas. Ahí hay un vacío pedagógico de un profesor que no sabe qué es leer, cómo se lee y cómo puede ser una actividad recreativa y divertida”, explica Alberto Rodríguez.A esta ausencia de motivación, leer no es estimulante hoy, es de las actividades que menos hace feliz a los chicos y debe competir con elementos que les resultan más atractivos y no les permiten tener una relación voluntaria con la lectura.Por ejemplo, edades como la adolescencia, la época del florecer de las hormonas, conlleva a las rumbas, las nuevas tecnologías, el celular, la cultura virtual, satelital y de la imagen, que son una competencia muy dura para la lectura.Plan de Lectura a seguirEl Plan Nacional de Lectura que lanzó el Gobierno busca llegar a 6.900 instituciones educativas con dos proyectos liderados a través de los ministerios de educación y de cultura:1. Colección Semilla. Busca proveer a cada institución educativa de cien títulos para educación primaria y cien títulos para educación secundaria, previamente seleccionadas por la cartera de educación.El proyecto contempla la formación de los docentes, de otros agentes educativos como padres de familia y adultos, y mecanismos de evaluación y seguimiento.“Se hará un acompañamiento para dotar a los maestros de herramientas didácticas que promuevan la lectura no sólo como lúdica, sino como una posibilidad de acercarse con mayor eficacia al conocimiento”, dijo Mónica López, directora de calidad del ministerior de educación.2. El Concurso Nacional de Cuento que desde 2007 suma 155.000 participantes, 25.000 solo en un año. El Ministerio de Educación ha formado 17.000 docentes compartiendo con ellos herramientas para la escritura a partir de la lectura.“El concurso es muy importante porque es una excusa muy fuerte para llegarles de manera directa tanto a los niños de 4° grado como a los estudiantes de los de 10°. Y a través de Asociación Colombiana de Universidades, Ascun, a los estudiantes de últimos grados y posgrado de licenciatura para que hagan el acompañamiento y la evaluación en estos colegios, así que llegamos a todos los actores del sistema educativo”, concluyó López.

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