Alejandro Ordoñez, un hombre inmerso en la polémica

Septiembre 07, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co | Colprensa

Desde que asumió, Ordoñez tuvo peleas con todos los poderes Públicos: con las altas cortes, con el Gobierno de Juan Manuel Santos y hasta con el Senado que lo eligió.

[[nid:527854;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2016/04/procurador_alejandro_ordonez.jpg;full;{Después de tres años y cinco meses de proceso, la Sala Plena del Consejo de Estado anuló la reelección de Alejandro Ordóñez como Procurador General de la Nación. Foto: Elpais.com.co | Colprensa}]]

Alejandro Ordóñez Maldonado, a quien el Consejo de Estado anuló su reelección y por lo tanto debe salir del cargo, no es un hombre de medidas tintas. Por el contrario, es el más vertical cuando de defender sus ideas se trata. Lea también: Consejo de Estado anuló reelección del procurador Alejandro Ordoñez

Tanto así que cuando era estudiante universitario en su natal Bucaramanga organizó con otros compañeros de estudio la quemazón de libros que consideraban ‘herejes’. Incluso, en los medios de comunicación ha circulado una foto de ese momento en la que se ve al hasta hoy procurador general de la Nación echando leña a la hoguera.

Hijo de una reconocida familia bumanguesa dedicada a la fabricación y comercialización de galletas, Ordóñez Maldonado no siguió esa tradición familiar y estudió Derecho. Recibió con honores el grado de Doctor en Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Santo Tomás, con Especialización en Derecho Administrativo de la misma alma máter. Incluso, tiene un Magister Honoris Causa en Ciencias Políticas de la Universidad de Salerno, Italia.

Además de ejercer como concejal de Bucaramanga, Ordóñez fue Presidente de las Juventudes Conservadoras en su ciudad, pero hizo a un lado la política para dedicarse de lleno a la Judicatura.

En 1989 fue magistrado del Tribunal Administrativo de Santander, y luego su presidente. En 2000 fue elegido magistrado del Consejo de Estado, corporación de la que fue presidente en 2004 y terminó su período en 2008.

Al año siguiente fue esa alta Corte la que lo postuló para ser el jefe del Ministerio Público, instancia a la que llegó por elección del Senado sin mayores inconvenientes.

Desde entonces ha sido uno de los funcionarios con mayor poder en el Estado colombiano, al punto de que ha casado peleas con todos los poderes Públicos: con las altas Cortes, con el Gobierno de Juan Manuel Santos y hasta con el Senado que lo eligió.

Del procurador general se dice que mezcla sus convicciones religiosas y sus creencias personales, con la Constitución que juró defender.

De hecho, no han sido pocos los choques que ha protagonizado por temas como el aborto, la dosis personal, el matrimonio gay, el laicismo del Estado y hasta las corridas de toros y, obviamente, el proceso de paz del que ha sido su más duro crítico.

Tanto así, que muchos de sus detractores consideran que el procurador Ordóñez ha "utilizado su cargo" para hacer política, pues su crítica a rajatabla al acuerdo logrado entre Gobierno y guerrilla en La Habana, la convirtió en su plataforma política para ubicarse en el partidor presidencial de 2018.

Su poder ha llegado al extremo que hace un año largo, al matrimonio de una de sus hijas invitó a más de 800 personas, comenzando por el Presidente de la República, los jefes de las altas Cortes, y lo más granado de la sociedad política, empresarial y de la justicia.

A todos ellos les tocó asisitir a misa en Latín durante dos horas y media, en la que el sacerdote ofició de espaldas a la feligresía.

Con la bandera de la lucha contra la corrupción, en su primer período al frente del Ministerio Público destituyó a 18 congresistas y 14 Gobernadores. Eso da una muestra de que es un funcionario de mano dura.

Varias de sus decisiones han levantado ampolla, pero sobre todo algunos fallos considerados como ‘políticos’, entre ellos las destituciones del exalcalde de Medellín Alonso Salazar y la del de Bogotá, Gustavo Petro. El primero fue anulado por el Consejo de Estado, mientras que en el segundo aún está en trámite en esa corporación.

Pero también ha tomado decisiones polémicas como la absolución al exministro Diego Palacio por la ‘Yidispolítica’, o la destituir e inhabilitar a Piedad Córdoba, entre otras.

Pero también ha perdido batallas: la de Petro fue una, y otra hace ya un poco más de dos años cuando la Corte Constitucional lo obligó a retractarse públicamente sobre sus opiniones frente al aborto, pues se extralimitó en sus funciones.

En diciembre de 2012 Ordóñez fue reelegido para un nuevo periodo de cuatro años, pero esta vez como candidato de la Corte Suprema de Justicia. Como no recibió el apoyo del Gobierno, los expertos decían que “estaba garantizada su independencia”.

Sin embargo, para lograrlo el Procurador quedó ‘empeñado’ con el Congreso: si bien sacó 80 votos de 100 posibles, se sabe que nombró en puestos importantes remunerados con casi 20 millones de pesos mensuales, a familiares de 31 senadores y nueve exsenadores; a 22 amigos y familiares de magistrados de las altas Cortes que apoyaron su candidatura.

Varios de esos nombramientos lo tienen en problemas con el Consejo de Estado porque habrían beneficiado a magistrados que habrían incidido en su inclusión en la terna.

No obstante, la verdadera espada de Damocles que terminó por despojarlo de su cargo fue una denuncia acogida por el Consejo de Estado según la cual constitucionalmente el Procurador no podía ser reelegido. La ponencia que aprobó el Consejo de Estado, así lo consideró.

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