Alejandra Azcárate, descaradamente exitosa

Alejandra Azcárate, descaradamente exitosa

Octubre 02, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Alda Mera | Redacción de El País

La controversial actriz agota taquilla en Cali con su monólogo ‘Descárate con la Azcárate’, por eso, abrió dos nuevas funciones para este domingo en la noche en el teatro Jorge Isaacs. Perfil.

Nunca ha estado cerca de morir, pero cada que aparece es como una resurrección. Cuando Alejandra Azcárate sale a escena, en teatro o en televisión, todas las miradas se vuelven sobre ella.Como se volvieron el jueves pasado, cuando agotó la boletería para las dos funciones de su show ‘Descárate con Azcárate’ en el Teatro Jorge Isaacs. Por ello hará dos funciones extra hoy domingo a las 6:30 y a las 9:00 p.m. El primero y el único ‘stand up comedy’ en Colombia en el que una mujer sola desnuda todas las falencias femeninas y masculinas en las relaciones de pareja, con un humor ácido capaz de sacarle sonoras carcajadas al más estoico. ¿En qué radica el éxito de ‘Descárate con Azcárate’?En presentar una propuesta de realismo tragicómico a través de la cual la gente se ha sentido identificada. Es la primera voz femenina que los colombianos han escuchado en un monólogo de este género.Y los señores, ¿qué le dicen?A los hoteles me mandan flores, cartas, botellas de vino... A la salida me dicen: ‘increíble que nos dé tan duro y nosotros pagándole la boleta’, y se mueren de la risa. Otros comentan: ‘creí que nos daban más duro, pero critica también muy fuerte a su género’. O ‘me sentí totalmente identificado, me tocó ponerme protector de codazos... por los que me dio mi señora’.¿Cómo le va en su papel de asistente creativa del libretista Fernando Gaitán?Es una de las facetas laborales más satisfactorias y de las que más me enorgullecen porque en su comité creativo hay siete personas y soy la única mujer. Me pareció maravilloso y halagador que me llamara justamente para imprimirle a su criterio ese toque femenino que es tan importante en las producciones. La tildan de polémica, escandalosa, excéntrica, irreverente, hasta de insolente. ¿Cómo se define Alejandra Azcárate?No me considero polémica, ni escandalosa ni excéntrica. Soy una mujer auténtica, franca y con criterio. No sé si ésto la gente lo interprete como controversial. La irreverencia se confunde en este país con la franqueza y si es así, no tengo nada de irreverente y tengo todo de franca. Admite que es agresiva e inconstante...Sí, me cuesta mucho trabajo ser disciplinada, aunque he ido aprendiéndolo más que todo en el área laboral. Soy una mujer muy clara, lo que a veces pueden tomarlo como agresividad. No me molesta porque soy una persona que llamo las cosas por su nombre y no las digo con adornos, amo la verdad y me enferma la mentira y la hipocresía y no acepto las dobles caras bajo ningún tipo de escenario. ¿Cómo conoció a su esposo, el publicista y director de comerciales de cine y televisión Miguel Jaramillo?Nos conocimos por casualidad hace casi seis años. Yo era presentadora de entretenimiento del Canal RCN y me mandaron a cubrir la Feria de Manizales; nos presentaron y desde entonces no nos volvimos a separar.Fue amor a primera vista...Fue curiosidad a primera vista y amor muy rápidamente.¿Le preocupa la crisis del séptimo año?Las crisis en mi matrimonio ni las visualizo, ni las llamo con mi mente. No las he vivido, tengo la satisfacción de vivir una relación plena, tranquila y feliz, donde ambos hemos aprendido a amar y a compartir. Miguel es el mejor descubrimiento de mi vida.Si él es su crítico, ¿qué dijo de la obra?La primera vez que vio ‘Descárate con Azcárate’ fue en marzo en el Festival Iberoamericano de Teatro. No quiso ir antes porque sufre mucho por mí, se angustia por los aforos, por la respuesta de la gente, por mis nervios. Al salir me dijo: ‘Eres una bárbara y por más de que te admiro profundamente, nunca me imaginé que fuera tan bueno. Gracias porque me dejas por el ‘piso’ y se totió de la risa. ¿Qué le dejó esa polvareda de posar desnuda como Jesucristo en La Última Cena y crucificada en la revista Soho?Me dejó una prueba fehaciente de que el desempleo en Colombia es muy alto, porque muchísimos desocupados, en vez de preocuparse por tantos problemas importantes que aquejan este país, interpusieron demandas a título personal que finalmente nunca prosperaron. Pero la dio a conocer a los colombianos...Eso fue hace cuatro años y no quiero hablar más de ese tema.¿Cuánto le pagaron por esa foto?No, es que no quisiera hablar de ese tema. Ya respondí una pregunta, pero eso es una página pasada. Me parece cero vigente el tema, la verdad.Sigue una dieta muy rígida...Toda mi vida he sido extremadamente flaca. Incluso es un tema genético porque mi mamá usa mis jeans, es muy delgada. Cuando volví de Boston tenía 19 kilos de más, era un exceso de peso tenaz, porque nunca me había visto gorda. Me hice una lipomesoterapia, un tratamiento no invasivo con puros aparatos y así recuperé mi peso normal.Hasta se le tildó de anoréxica...Nunca he estado medianamente cerca a la anorexia. Si así hubiese sido hubiese sido la primera en decirlo y ayudar a las niñas que sufren ese trastorno. Pero como en Tv. me conocieron trozuda, cuando vieron esa baja de peso la gente comenzó a especular, pero nunca padecí y espero no padecerla. Pero los de Sweet compararon su cola con la de una palenquera de Cartagena...Eso fue hace años cuando fui por City Tv. a cubrir el Reinado. Hoy lo recuerdo con muchísima risa porque la gente de Sweet ha sido de una generosidad maravillosa conmigo, porque todo lo hacen con un humor en muy buena onda. Y la verdad, sí, parecía una palenquera. Es más, me podía poner la paila de las frutas en las nalgas.Pero sí aumentó sus senos...Sí, me hice la mamoplastia porque se las heredé a mi papá con mucho orgullo.¿Se desnudaría para otra revista?No me interesa y no creo que sea necesario porque además detesto ser repetitiva. Ya mostré las dos que tenía, así que cuando me esté saliendo una tercera tal vez lo reconsideraré.Desastrosa triunfadoraInsoportable. Vaga, necia, indisciplinada, montadora, mamagallista, a todos les ponía apodos... Así se ve Alejandra Azcárate en su paso por el Liceo Francés Louis Pasteur de Bogotá. Pero nunca perdió un año. “Me concentraba en clase y captaba lo que me convenía, pero sí, fui un desastre y les di mucha guerra a mis papás”, confiesa.Ríe al recordar que a sus 15 años iba perdiendo ocho materias. Pero el Liceo Francés no tiene el sistema de habilitaciones, sino un consejo de clase que analiza el caso. Ella le rezó al Divino Niño y cree que Dios les lavó el cerebro y la dejaron pasar el año.Pero no aprendió la lección. Entró a la Universidad de los Andes a estudiar Derecho y Antropología. “Iba perdiendo Obligaciones II y le copié a una amiga todo el examen y me expulsaron por plagio, fraude, copia, todos los delitos que no había escuchado en los cuatro semestres de carrera”. Fue cuando la mandaron para el Emerson College de Boston y allá se graduó en periodismo y ciencias políticas.Por ello, al abrir su espectáculo, hace gala de su humor negro e ironía para dedicar las funciones: “A mis papás, que nunca dudaron y siempre estuvieron seguros de que yo jamás serviría para algo”.Fue su padre, el bugueño Gerardo Azcárate, quien le ayudó a pulir el guión de ‘Descárate con Azcárate’. “Vengo de una familia con muchísimos valores, ante todo con un respeto por el criterio individual y mi ‘stand up comedy’ no toca temas subidos de tono. Toco temas del diario vivir que la gente no enfrenta en forma pública”, dice del eventual pudor de padre a hija. Son sus padres un apoyo vital, pero a la vez unos críticos implacables. “No son el prototipo de papás que aplauden al hijo y le dicen que todo está bien y bonito. Son muy objetivos, poseen un gran sentido del humor, y como eso es una enfermedad hereditaria, ellos de alguna manera se ven reflejados en mí”.Su debut en este género fue en el ‘stand up comedy’ Los Caballeros las Prefieren Brutas, que hizo con Isabella Santodomingo. Experiencia que Alejandra califica como “muy enriquecedora, escribimos el guión a cuatro manos y fue formidable”.No obstante, admite que Isabella y ella se ven muy poco “porque cada una tiene su camino. Ella se fue por el lado editorial y yo por el lado actoral, mi sueño desde niña y con estos horarios es difícil vernos”. Empresaria, actriz, modelo, periodista, presentadora, ¿qué le queda por hacer? “Sueño con hacer cine en España, sería una fantasía trabajar en una película, por ejemplo, de Pedro Almodóvar”.Pero la irreverente que se declara ‘antiejecutiva’ porque no es psicorrígida, dice que nunca antepone la parte profesional a la personal: “Para mí lo primero es mi hogar, mi esposo, mi familia, y en segundo plano viene mi trabajo. Por más de que hago muchas cosas al tiempo, no llego a sobredimensionar las prioridades”.Hasta le alcanza para repartir mercados en el barrio 20 de julio, de Bogotá. Esa es su manera de agradecer a Dios lo que Él le da: “Ayudando a los más necesitados, de que les dé la mano. Soy muy generosa, y en la medida en que siento que recibo, doy”. Su monólogo hasta le trae bendiciones, como la de una mujer con cáncer terminal que la esperó a la salida de la obra y le dijo: “Le agradezco porque me hizo olvidar mi tragedia dos horas y me alegró la vida”. Así en su roles de perversa en Tv. o en el escenario se vea tan segura, Alejandra tiene su corazoncito. Su lado frágil es su familia. “Soy amiga de mis amigos, vivo en un círculo de pocos amigos, muy dedicada a mi trabajo, pero mi familia y mis sentimientos es lo que más defiendo, lo que más protejo es mi corazón”.Quizás por ello sigue firme en su decisión de no ser madre. “No digo que de esta agua no beberé, pero Miguel y yo estamos de acuerdo en que no queremos hijos, al menos ahora. Es una responsabilidad de unas dimensiones sin medida y como veo el mundo y percibo la realidad, creo que mi corazón no me daría para ver sufrir un hijo. No me siento preparada para eso”, sostiene.Trabajadora compulsiva“Es una mula para trabajar y pa’dormir. Sí, porque si tiene que trabajar diez días seguidos, lo hace, pero si tiene que dormir tres días seguidos también duerme. Es una trabajadora incansable”. Es la descripción que de Alejandra Azcárate hace su esposo, el publicista y director de comerciales de cine y televisión, Miguel Jaramillo.“Cuando la conocí, dice él, me encantó su sencillez, su humor y su franqueza, me pareció excelente. Es una mujer de un carácter fascinante, no se guarda nada para nadie, si se la tiene que cantar se la canta toda. Ella es de una sola pieza y así son sus papás. Además, es una mujer relindísima, a las semanas nos fuimos a vivir juntos”, recuerda Miguel.Quienes creen que por ello sólo actuaba de antagonista, pronto verán su versatilidad personificando a Ana Villegas, una abogada buena e ingenua, en ‘Las Santísimas’. “Es la primera vez que hago un personaje bondadoso. Adoro las villanas porque son de gran recordación y son un reto ya que es muy complicado hacer una villana diametralmente opuesta a otra”. “Ana es una puerta que se abre para mostrar otro color actoralmente”, dice la polifacética actriz que también le apuesta al teatro en la obra ‘A 2,50 La Cuba Libre’, dirigida por Alejandra Borrero.El periodista Álvaro Burgos destaca que su encanto está en su clara inteligencia y su facilidad para manejar el buen sentido del humor. Cualidades que no son fáciles de que coincidan. “Por lo general, los inteligentes son solemnes y la solemnidad rivaliza con el buen humor”, comenta. Y ‘Descárate con Azcárate’ es una muestra de una mente brillante, centrada en las relaciones de pareja. “Hace cuatro años no existía una voz femenina en Colombia que presentara estos temas con la perspectiva de nosotras sin ser un discurso feminista. Es una temática infinita porque todo el mundo se vincula sentimentalmente y tiene algo distinto qué contar. Ese factor de identificación ha sido la magia de mi espectáculo”, sostiene Alejandra.Trabajadora compulsiva que se mantiene activa 17 horas diarias, no duerme más de cinco. “Es la única actriz que nunca se queja”, dice el director Juan Carlos Vásquez, quien la dirigió en ‘Amor en Custodia’ y ahora en ‘Las Santísimas’.“Es una actriz seria, trabajadora, enamorada de su profesión, preparada y cumplida a pesar de sus muchos compromisos laborales. Es una delicia trabajar con ella porque tiene un sentido del humor ácido, su cabeza va a una gran velocidad y porque goza lo que hace”, dice Vásquez. “Amo lo que hago y cuando me levanto le doy gracias a Dios de tener la bendición de tener tanto qué hacer. Nunca me quejo y creo que ahí está el éxito del asunto, en agradecer y no protestar”, dice esta bogotana, una especie “de bomba atómica al ser hija de padre bugueño y madre paisa”. Esa bomba atómica fue la que explotó en 2005 cuando posó semidesnuda emulando a Jesucristo en la polémica puesta en escena fotográfica ‘La Última Cena’, para la lente de Mauricio Vélez y que publicó la revista Soho. Y en la que ‘apóstoles’ como Carlos Gaviria, Juan Martín Caicedo, Alfonso Gómez Méndez o Guillermo ‘La Chiva’ Cortés la miraban obnubilados.Esa foto se convirtió en el ‘cuerpo del delito’ para varios sectores que protestaron y otros hasta demandaron alegando irrespeto a la moral pública y a las creencias religiosas. Pero la obra hoy es exhibida en una galería de arte de Londres.Quién lo creyera, su propia familia la define como muy apegada a sus principios y muy creyente en Dios. “Claro que es jodida, como cualquier mujer –dice Miguel–, pero es un ser humano increíble, con un corazón inmenso hacia sus papás, sus abuelos, su hermano Andrés y hacia las personas que ella cree que puede ayudar, es de sentimientos muy profundos”.Con su amiga del colegio, Agnes Desplechin, abrió una tienda de moda, ‘El Cuchitril’, en Bogotá, donde venden prendas exclusivas traídas del exterior para que las mujeres no se vistan “clonadas”. Y su estilo de vestir es muy urbano, hippie contemporáneo, nada acartonado y reacia al uniforme que imponen las tendencias de moda.Esta mujer que tiene chispa para todo y que dice “me prendo apagada”, que no come dulces ni harinas y es fanática del ‘reggaetón’, también ha participado en ‘realities’ como ‘El Jugador’, cuyo premio lo donó a la Fundación Albalá, de Cali.Ciudad a la que ama porque la gente siempre la ha sentido de acá. “Adoro Cali porque la primera vez que me subí al escenario a hacer ‘Descárate con Azcárate’, fue en el Teatro Jorge Isaacs y tuve una de las emociones más grandes de mi vida: al final el público se puso de pie, un detalle que jamás olvidaré. Cali me dio todo el impulso y toda la buena energía para hoy recoger los frutos de mi trabajo. Le tengo una enorme gratitud y se convirtió en mi amuleto de la buena suerte”, concluye.

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