"Aguablanca está saturada de represión, quiere oportunidades": hermana Alba Stella Barreto

Abril 10, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Ana María Saavedra, editora de Orden

"En la ciudad dicen que Aguablanca pone los alcaldes, pero por qué, pues es que a partir de votos la gente conseguía servicios y condiciones de vida”, hermana Alba Stella Barreto.

La religiosa habló de los inconvenientes de contratación que tuvo con el ICBF, además de lo que para ella reclama el Distrito de Aguablanca. Dice que en ese sector la intervención ha sido más policiva que social y pide más oportunidades para los jóvenes.

Allá, en el Distrito de Aguablanca, vive una monja rebelde, que rescata pandilleros y protege a adolescentes embarazadas. “La monjita”, así la llamó en una entrevista la directora del Bienestar Familiar esta semana, en medio  de una polémica desatada por un contrato de atención a niños. “Nuestra monjita”, así la llaman los jóvenes del oriente de Cali, que protegen a esta mujer de pelo corto y blanco, que recorre su barrios en tenis, camiseta, pantalones de dril y una mochila que le tejió  una madre agradecida.

Alba Stella Barreto, directora de Paz y Bien, lleva 19 años con su fundación en el Distrito.  Allá, en ese lado de Cali, vive y trabaja. Allá comenzó un proyecto para jóvenes embarazadas, que ya no tiene por problemas con Bienestar Familiar. Allá tiene otros programas, algunos parados por la falta de presupuesto y otros andado. Allá, desde la semana pasada, maneja un Centro de Desarrollo Infantil con 240 niños.

Hermana, ¿por qué fue la polémica del contrato por el que acusaban al senador Alexánder López de presionar a la directora del ICBF con contratarla a usted?

El senador López había citado un debate a la Directora del Bienestar  y había llevado madres comunitarias, varias de ellas eran de acá y le contaron que a nosotros Paz y Bien no nos habían contratado para el CDI. Él me llamó a preguntarme, le conté que por una firma no había pasado.

La Directora del ICB decía en la radio: “La monjita puede ser la mejor, yo le reconozco su trabajo, pero no se presentó en el banco de oferentes”, pero usted decía que sí se presentó.

Eso es mentira, sí nos presentamos en la convocatoria del Icbf, pasamos todas las categorías, pero la parte financiera la firmó el revisor fiscal y no la contadora, por eso nos excluyeron. El contrato se lo dieron a la cooperativa Coovisocial,  de exfuncionarios del Icbf. Le mandé muchas cartas a la directora diciéndole que no le estaba pidiendo el contrato, le estaba pidiendo la atención a los niños que duraron tres meses  sin servicio y 28 mamás comunitarias que estuvieron sin trabajo.

Su reacción fue porque se sintió amenazada, porque tiene rabo de paja. Ese debate que le hicieron en el Senado, qué no dijeron las madres comunitarias.

¿Si el contrato se lo dieron a esa Coovisocial por qué lo tiene Paz y Bien ahora?

Los de Coovisocial vinieron aquí a decirme que les prestara las instalaciones. Ellos no tenían. Los padres de los niños se unieron y presentaron una tutela, la ganaron y el Juez 14 les ordenó que nos dieran el contrato. No fue que el Bienestar no lo haya dado, fue una orden de un juez. La empresa ya no tiene ese contrato, pero tiene otros ocho contratos con el ICBF.

Lea también: Estos son los reclamos de las madres comunitarias del Icbf en Cali

Otro de los señalamientos era que el senador apoyó el paro de las madres comunitarias porque no le habían dado el contrato a usted. ¿Qué piensa de ese paro?

Es justo. Como le van a decir a una mujer, porque ya cumplió 42 años, que no puede ser madre comunitaria. Las condiciones de ellas no son justas, me dicen que ellas no tienen prestaciones sociales.

Usted lleva 29 años trabajando en proyectos sociales en Aguablanca, cómo ve la ciudad.

Para mí, Cali es una ciudad que está en cuidados intensivos porque llegó a un estado en el que tiene que dar respuesta a una serie de problemas para los que no está preparada. Se van acumulando y acumulando y estalla. Es una presión social muy grande. Esta es la ciudad receptora de todo tipo de personas provenientes  del suroccidente del país, desde víctimas del conflicto, del sistema socioeconómico, llegan aquí a buscar soluciones. Y la ciudad no se las da.

La mitad de los asesinatos ocurre en el Distrito. ¿Por qué sigue ocurriendo esto  pese a todas las intervenciones de  las Alcaldías?

La intervención que hemos tenido es más policiva que social. Aquí las carencias son enormes. No hay fuentes de ingresos, solo el comercio. La educación poco a poco ha ido mejorando, pero ha sido mediocre. Aquí estamos saturados de vigilancia y represión, queremos oportunidades. 

Uno de los problemas es que en muchos de los casos  las madres son cabeza de familia y los niños se quedan solos gran parte del tiempo.

Las madres llevan gran parte de la carga, tanto de familia como económica. Hasta hace cinco años tuvimos con  Bienestar Familiar los Clubes Prejuveniles. Allí una persona se encargaba de 15 a 20 niños. Los que tenían clase en la mañana estaban con nosotros toda la tarde y al revés.  Los niños que estuvieron en esos clubes no fueron a pandillas.  Ese modelo lo cambió Bienestar y ahora se llama  Generaciones con Bienestar. Aquí vino la directora anterior a decirme que siguiera con ese proyecto, yo dije que no. 

No lo acepté porque  una persona es la responsable de 100 niños; de 8:00 a 10:00 a.m. tiene un  grupo de 25; de 10:00 a 12:00 tiene otro; y así. Yo le pregunté a la directora ¿qué pasaba con los niños después de las 10:00? Me dijo que se iban para la casa. ¿A cuál casa?, le contesté;  a una en la que están solos, ese tiempo terminan es en la calle.  

¿Cree que instituciones como  Bienestar Familiar desconocen la realidad de estos barrios?

Las políticas del Instituto no se han adecuado a la situación real de Colombia. Es  una organización con mucha burocracia.

He presentado muchas veces el programa de Justicia Restaurativa de las Casas Francisco Esperanza, para prevenir el reclutamiento de las niñas y niños de los grupos ilegales y trabajar con los que ya están metidos en el conflicto.  La respuesta que me dan es que esos no son los lineamientos de Bienestar Familiar. ¿Entonces cuáles son? En este contexto de posconflicto es la ausencia del Bienestar Familiar.

¿Qué son las Casas Francisco Esperanza?

Es un proyecto que nace hace quince años. Una pandilla de este sector me invitó a una reunión con ellos, a las 8:00 p.m.. Era una encerrona como de 30 muchachos que me dijeron: ‘Hermana usted le ayuda a todos y a nosotros no. Queremos  una casa’. Y me metí en eso y arrancamos con la primer Casa Francisco en un proyecto de justicia restaurativa juvenil.

El año pasado terminamos con 16 casas  en las comunas 14, 15 y 21. Ahora tengo 4, no hemos podido empezar con las otras porque no ha salido el presupuesto, que dependía de la Secretaría de Gobierno, pero dicen que no han firmado contratos.

¿Qué pasó con esos pelados que le hicieron la encerrona?

Tres murieron y la mayoría son pelados de bien. Unos son empresarios, otros tutores, otros tienen programas de niños. Construyeron un proyecto de vida digno.

¿Qué pasó con el programa de adolescentes embarazadas?

Lo entregué porque teníamos un caso de una niña de 15 años embarazada que sufría de bulimia. Nació la bebé y la joven siguió con la bulimia, le habían hecho cesárea, se le abrió la herida. La Defensora de Familia la mandó para la casa con sus dos abuelos de 80 años. La bebé se quedó aquí, apareció un tipo con amenazas diciendo que era el tío para que se la entregara. Yo fui a Bienestar, ellos se quedaron con la bebé.  La adolescente se murió y la bebé se la entregaron a ese tío. Me fui para donde el Director Regional y me dice que si yo creía que era la única con problemas. Le contesté que no era la única pero la vida de esa niña si era única. 

¿Cuáles son los principales  problemas de los niños y adolescentes en el Distrito?

Si quiere tener una radiografía de Aguablanca, tenemos problemas muy graves: Uno es con el  Ministerio de Educación. Había toda esa corrupción en la contratación, les quitaron los cupos y dejaron los niños por fuera. A esos niños que se quedaron por fuera,  les asignaron colegios en el centro y en ladera. ¿Cómo van a mandar un niño en el Mío al centro? Hay casos de un hermano en un colegio y el otro hermano en otro. 

Lo que ha pasado es que hay mucho pero mucho niño en la calle. Yo vivo en la calle y los veo. 

"Uno ve a las 10:00 de la noche niños en la calle. Niños consumiendo drogas, otros que van con un morralito llevando un arma”, hermana Alba Stella Barreto. 

Los niños usados como sicarios es otro de los problemas.

Hay casos de esos niños que tienen hasta patrón, cuentan que tienen un básico de $1 millón y les dan dotación: moto, celular y arma. Yo trato de mostrarle a esos pelados que la salida es otra,  que pueden ser otra cosa. Hay unos que dicen que para qué estudiar  si a “mi me matan mañana”, deme una buena ropa y comida y ya. Yo les trato de mostrar otro mundo. Y esta es una realidad que el país no siente. Un país donde su niñez y su juventud no tienen esperanza de vida es una vergüenza, es un país inviable.

¿Cuál cree que es la solución para las pandillas?

Aquí a la zona oriental vienen muchas organizaciones con grandes proyectos, que han bajado buenos recursos, a decirles a los pelados, vengan les enseñamos fútbol y a bailar. Los pelados me dicen muchas veces: Vea hermana dígales a sus amigas que dejen de bobear, nosotros sabemos jugar y bailar, lo que necesitamos es educación y trabajo.

Muchos proyectos sociales que vinieron al Distrito lo hicieron para favorecer a unos personajes que tenían unos salarios muy altos. También con organizaciones internacionales. Una vez unas personas me decían sobre esos proyectos que parecemos carros viejos todo el día talleres y talleres. Eso y un buen refrigerio, en eso terminaban esas intervenciones. Hace falta una intervención que les dé oportunidades de una vida digna.

Casas Francisco

”Trabajamos con los pelados una estrategia de autonomía, muchos entran al conflicto porque otros los manejan. Les enseñamos a tomar decisiones propias”. 

”Otro es para que aprendan a ver en el otro a un igual, cuando un muchacho de esos hería a otro, decía de malas ese perro que se atravesó, ve al otro como un no igual. Yo tuve la oportunidad de estar en Sudáfrica con monseñor Desmond Tutu y me enseñó el término Ubuntu: yo soy porque tú eres”. 

Una tercera estrategia  es empoderamiento político, para que se reconozcan como ciudadanos colombianos con derechos y deberes. Los pelados no se sienten ni caleños muchas veces. La última es solidaridad: no voy solo abriéndome el espacio a codazos sino voy en grupo.

CONTINÚA LEYENDO
Publicidad
VER COMENTARIOS
Publicidad