Agonía en la mina de Amagá

Junio 18, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Colprensa | Elpais.com.co

20 cadáveres recuperados y más de 50 trabajadores atrapados es el saldo parcial que deja la explosión dentro de la mina San Fernando, del municipio de Amagá, suroeste antioqueño.

El panorama en la mina San Fernando, en Amagá, Antioquia, causa escozor y dolor. Un grupo de 73 trabajadores se alistaba a cambiar de turno, cuando las 10:40 de la noche del miércoles arribaron con una explosión que mandó todo abajo, al parecer, por acumulación de gas metano. Hasta anoche, cuando debieron suspenderse temporalmente los rescates, habían sido recuperados sólo 18 cuerpos. El secretario de Minas de Antioquia, Nicolás López Correa, no salía del asombro cuando lamentaba la desgracia y decía que “esta es la única mina mecanizada de explotación subterránea de Antioquia, era la de mostrar”.Para muchos era impensable que un hecho semejante pudiera desatarse en este socavón que les da sustento a más de 500 personas, la mayoría de Amagá. En la jornada de ayer las escenas estuvieron marcadas por dolorosos silencios revueltos con lamentos, gemidos y recuerdos por el familiar, el amigo o vecino que ya no volverán a ver. Pese a todo, la esperanza no desaparecía. Como en el caso de Álvaro Castañeda, quien detrás del cordón de seguridad que cerraba el paso hacia la mina, imploraba para que su familiar saliera vivo: “se llama Duván Castañeda. Tengo la fe de que esté con vida, él y mucha otra gente que conozco que sé que está ahí sepultada”.Cruda realidadPero las posibilidades de que los deseos de Álvaro se cumplieran eran pocas. A las 9:30 a.m. el gobernador Luis Alfredo Ramos confirmó que era muy poco probable que por las condiciones en las que se dio la explosión y las dificultades del rescate alguien pudiera salir con vida del socavón. “El Gobernador nos da un consuelo porque está con nosotros, pero nos hizo aterrizar. Usted sabe que uno espera que la persona salga con vida y hasta que no la vea no lo cree, pero esa voz realista nos aterriza y nos llena de tristeza, pueden pasar días para que los saquen y eso es muy duro”, comentó Diana Gallego, quien esperaba noticias de su cuñado John Jairo Restrepo, de 42 años, que labora en la mina hace cuatro años.Eneida Escobar, por su parte, experimentaba una extraña mezcla de sentimientos: un primo murió, pero su esposo se salvó porque, por cosas del destino, le tocaba turno en la madrugada y sólo cuando iba de camino a la mina se topó con la noticia de la tenebrosa explosión.“No sé porqué no nos dimos cuenta en la noche. Mi esposo se llama Reinaldo Londoño, mi primo Huber Escobar sí quedó atrapado, es muy doloroso saberlo”, comentó. Penoso rescateEl primer parte oficial de la tragedia lo dio a las 9:25 a.m. el director del Departamento Administrativo del Sistema de Prevención, Atención y Recuperación de Desastres, Dapard, John Fredy Rendón Roldán. “Hemos rescatado ocho cadáveres y avanzado unos 600 metros por el túnel donde se produjo la explosión... Hay dificultades en llegar por varios derrumbes que se dieron y por la acumulación de gases al interior, por lo que hemos tenido interrupciones, hay que extraer esos gases para que los socorristas lleguen al sitio -el socavón San Joaquín- sin arriesgar sus vidas”, precisó el funcionario.A esa hora, ya Ingeominas había tomado el control de los operativos de rescate y todos los cuerpos de socorro, seguridad y emergencia del departamento buscaban penetrar el extenso túnel.En la tarde se anunció que en total se habían rescatado 18 cadáveres, muchos irreconocibles por las quemaduras y porque también quedaron destrozados.En medio de todo este drama, un minero salió con vida. Se llama Walter Restrepo y la explosión lo cogió cuando abandonaba la mina. Con quemaduras que comprometen al 35 por ciento de su cuerpo fue atendido en el hospital local y luego remitido al hospital San Vicente de Paúl.Presidente Uribe lamentó la tragediaAl iniciarse este jueves en la Casa de Nariño una jornada informativa sobre logros del Ministerio de Transporte, el presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, lamentó esta situación y anunció su visita al municipio."Acabo de conversar con el señor Gobernador de Antioquia (Luis Alfredo Ramos), con el señor Ministro de Minas (Hernán Martínez). Hay aproximadamente 72 compatriotas al interior de esa mina. Me dice el señor Gobernador que es una mina que aparentemente tenía todas las disposiciones, todos los requisitos legales al día. Allá ha habido un desplazamiento de los bomberos, de todos los socorristas. Una noticia muy triste" .Dijo que tiene "el alma transportada" y precisó que "es una noticia muy triste. Nos tiene con mucho dolor esta noticia. Tengo el alma transportada a Amagá. La verdad es que he sentido en toda mi vida una gran cercanía con esa comunidad. No lo puedo ocultar: tengo muchísimo dolor de saber que hay 72 personas allá atrapadas. Una suerte bien difícil" .El Jefe de Estado añadió que "he pedido al señor Gobernador, muy respetuosamente, que como la Secretaría de Minas de Antioquia es descentralizada, a las minas en Antioquia las maneja la Secretaría de Minas, que le cuenten rápidamente al país cuáles eran las condiciones de seguridad industrial para trabajar en esa mina, si estaba al día en el cumplimiento de los requisitos, si tenían al día los seguros, especialmente el seguro de accidente de trabajo y enfermedad profesional, el seguro de riesgos profesionales”. Salió unos segundos antesElkin Arturo Mazo Zapata se le escapó a la tragedia. “Yo había acabado de salir porque había terminado turno. De repente sentí una explosión muy ‘verrionda’, se vio un humero, un polvero y ahí me di cuenta de que la mina había explotado”, precisó este hombre, quien es minero hace cinco años.En esos primeros instantes, dijo, quedó “pasmado”. Pero entendió la magnitud de la tragedia y empezó a tratar de rescatar a sus compañeros sepultados. ”Cuando penetré el túnel alcancé a ver ocho cadáveres calcinados y semidestrozados. Mi Dios no me quería llevar, la suerte, cuando no va a ser pa´ uno, no es pa’ uno”, relató el minero.Sin detectores de gasEl último reporte de la visita realizada a la mina de Amagá, de la cual es dueña la empresa Carbones San Fernando S.A., da cuenta que en el sitio no se contaba con detectores permanentes de gas. Así lo dijo el ministro de Minas y Energía, Hernán Martínez, al explicar que en la inspección realizada el nueve de junio por el ingeniero Tomás Charry, no habían chimeneas de evacuación de gases, una práctica que es vital en minas subterráneas. “Pese a esto, hasta ese momento las condiciones estaban bien”, recalcó el funcionario.La labor de rescate se ha dificultado por la alta acumulación del gas que se registra en el socavón.El presidente del Organismo Latinoamericano de Minería (Olami) , Aurelio Martínez, dijo que en el caso que se hubiera descubierto que no habían detectores de gas, éste constituía un elemento para cerrar la mina, ya que prima la vida de los trabajadores.“Este es un acontecimiento de especial gravedad y lamentable. Es un precedente, una vez más, de que hay que tener un manejo muy cuidadoso en cuanto a políticas de seguridad industrial y de fiscalización, que en este caso corresponde por delegación a funcionarios de la Secretaría de Minas de la Gobernación de Antioquia”, manifestó el presidente gremial.

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