A pie por la orilla del Amazonas

Agosto 22, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Alejandro Aguirre, reportero de El País.
A pie por la orilla del Amazonas

Hazaña. Ed Stafford, de 34 años, arrancó su aventura en el nevado del Mismi, en Perú. Hoy, tras casi dos años y medio de travesía pasa sus días en una granja familiar, cerca de la ciudad de Chester, al norte de Inglaterra.

Ed Stafford, un ex militar inglés caminó 859 días por la orilla del río Amazonas desde su nacimiento hasta su desembocadura. Historia.

Ed Stafford pasó casi dos años y medio atravesándose el río Amazonas y en esa aventura sobrevivió a brotes de leishmaniasis, casi muere a manos de indígenas, su acompañante y su guía desertaron a los tres meses, comió gatos silvestres y se guió con mapas de Google Earth. Hace una semana culminó la hazaña luego de 6.500 kilómetros y 859 días. ¿Cómo sobrevivió? El País habló con el aventurero.¿Cómo nació la idea de recorrer el río Amazonas?Trabajando en un proyecto ambiental con cóndores andinos y estando en la Patagonia me surgió la idea. Quería irme al trópico y salir del frío. Una vez en Belice me encontré con Luke (Collyer, el compañero de viaje) y le conté la idea, pero él quería era navegarlo. Yo le insinué en medio de cervezas prepararnos, pero para ir a pie, sin ayuda de nada y de nadie. Mi misión era concientizar a la gente joven de que el Amazonas es lo único virgen que nos queda en el mundo. Luke estuvo de acuerdo, pero no estaba preparado para una travesía tan larga, con tantas complicaciones y desertó a los tres meses. Pero ese retiro fue más por convivencia o por incapacidad de Luke...Siempre fuimos amigos y teníamos casi la misma experiencia en aventuras. Luke, en teoría, sabía de alpinismo y de navegar, pero su corazón no estaba en la expedición, en la travesía. Siempre pensaba en su novia. Además, tuvimos diferencias a la hora de conformar la aventura porque mientras él pensaba que esto era un viaje de vacaciones, con cerveza y visitando pueblos, yo lo asumí como un trabajo. Al quedarse sólo usted trata de buscar un compañero, incluso, lo hace por la web. ¿Cómo halla a Gadiel Sánchez Rivera, ‘Cho’, el campesino peruano?Tras desertar Luke y mi guía Osvaldo (también peruano) porque pensó que iría a morir decidí caminar solo por tres semanas hasta que llegué a Satipo, Perú, donde comencé a buscar guías. Duré una semana sin respuesta. Nadie quería y yo no quería partir solo. Hasta que apareció ‘Cho’, un técnico forestal desempleado y me dijo que me acompañaría por cinco días por lo peligroso de la zona. Sin embargo, tras cinco días me dijo que seguiría unos días más hasta que llegamos a Iquitos, en Perú, sin parar. Pero en el transcurso del camino terminamos hablando y concluyendo que me acompañaría hasta el final. Fue una aventura para él también. ¿Cuál era el itinerario diario de ‘Cho’ y suyo durante el día?Nos levantábamos con el sol, a las 6:00 a.m.. Hacíamos frijoles y arroz y a las 8:00 a.m. comenzábamos a caminar. Comíamos cada hora y descansábamos 10 minutos. No hablábamos mucho. La travesía se iba hasta las 3:00 p.m. Tras esa hora, buscábamos un lugar con árboles y ríos para colgar nuestras hamacas, bañarnos y hacer los alimentos. Yo casi siempre hacía una fogata, mientras ‘Cho’ conseguía algún animal para comer. Era un vida muy simple, casi que aburrida, pero era vida. ¿La travesía siempre fue a pie o usaron otros medios de transporte?Cada metro de la travesía fue a pie. Cuando tuvimos que pasar ríos que desembocaban en el Amazonas utilizábamos botes inflables, pero nunca con la intención de avanzar. Fue netamente a pie.¿Cómo se conformaba el equipaje?Era una mochila con hamaca, mosquitero, plástico, bote inflable, bolsa de dormir, ollas, cepillo de dientes y jabón. Pero también llevábamos dos cámaras para recordar los momentos, dos teléfonos satelitales y un portátil. El asunto electrónico era una pesada carga. Incluso, tuve paneles solares para cargar baterías, pero en la selva no funcionan porque allí no entra el sol; los árboles son inmensamente grandes, altos, que no dejan ver la luz. ¿Qué peso tenía ese equipaje?Normalmente eran 32 kilos, mientras el de ‘Cho’ era de 28. Pero cuando tocaba hacer largas distancias, como en Brasil, tuvimos que llevar mucha comida. Alcancé a cargar 47 kilos, mientras ‘Cho’ se alzaba con 44 cuando el peso de él era de 60 kilos. En relación a su talla, era un imposible, pero ‘Cho’ era demasiado fuerte. ¿Qué tipo de animales tuvieron que sortear para seguir vivos en la travesía?Sin duda las serpientes venenosas. Sin embargo, teníamos antídotos para suplir la picadura por tan sólo 48 horas, algo muy riesgoso en la selva, cuando no hay población. Muchas personas creían que lo peligroso de la travesía eran las fieras, pero fueron las serpientes, aunque vimos abejas asesinas, caimanes, anguilas y pirañas.¿Padecieron alguna enfermedad? Tuve un brote de leishmaniasis, pero fue mínima y pude recuperarme. En otra ocasión tuve una mosca que estaba prácticamente viviendo en mi cabeza y allí logró quedarse unos cuatro días, produciéndome dolores de cabeza que no me dejaban dormir. La pude matar con una goma para reparar tubos. Fue la única forma de ahogarla. ¿Qué fue lo más duro de acostumbrarse a la selva amazónica?Sin duda la humedad, pero tras unos meses uno se acostumbra a estar siempre mojado y a sudar todo el día. ¿Por qué se demoraron casi dos años y medio en la travesía?Porque descansábamos mucho. Hacíamos en un día entre 8 y 9 kilómetros de caminata. Cuando no hay caminos y sólo hay un machete para abrir trochas no rinde mucho la travesía. Una vez en Cuzco, por ejemplo, tuvimos que esperar hasta tres semanas para que habilitaran pasaportes y poder seguir. Así ocurrió en Leticia, donde duramos días tratando de descifrar el camino. Pero esos días sin caminata eran para descansar y dormir porque es imposible hacer el recorrido sin parar. En Brasil habían zonas donde se podía caminar y lo hicimos por vías varias veces con distancias de 85 kilómetros de camino, pero fue casi que llegando. ¿Qué fue lo más raro que comieron?Una de las cosas que quisimos hacer en la expedición era no caminar con armas por eso no pudimos cazar, pero tuvimos madera y anzuelos para pescar. En la travesía comimos mono, gatos silvestres, que por cierto no tenían sabor, armadillos y ratas. Nada del otro mundo. ¿Qué día dejaba para escribir sagradamente su blog, que terminó con éxito? Los jueves de cada semana me sentaba a escribir en mi blog. Básicamente era para informar a mi familia y a mis amigos mi estado de salud. Luego con el tiempo vi que las personas visitaban el blog y al final de la travesía, muy cerca de la Atlántico, mi blog colapsó: más de 100.000 personas lo visitaban. Fue algo increíble. ¿Por qué prefirió ubicarse con los mapas de Google Earth y no con los de cada país, que eran vitales? En Perú obtuvimos mapas del Gobierno, pero en Brasil no nos quisieron suministrar mapas. Ante eso, decidí utilizar Google Earth y funcionó muy bien, al menos eran actualizados, no como algunos del Perú que mostraban un río en determinada latitud y ya no estaba en esa dirección. Es que el río siempre cambia de rumbo y con mapas de 40 años de vigencia... ¿Sintió en algún momento miedo?Una de las cosas que siempre hacíamos era avisar de nuestra presencia a las comunidades mediante una onda radial. Era por seguridad. Sin embargo, una vez la comunidad asháninca, en el Perú, nos amenazó de que si pasábamos moriríamos. Corrimos a una isla que estaba en el centro del río, pero vimos que la comunidad nos llegaba en canoas, sosteniendo rifles, machetes y flechas. Nos arrinconaron. Nos requisaron y se sorprendieron por lo que llevábamos. Fue un día amargo, pero terminamos siendo amigos hasta el punto que nos acompañaron 47 días en la travesía dos personas de la esa comunidad.¿Qué reto queda por hacer?Es un secreto. Volver a la expedición –seguramente con ‘Cho’-, pero es un secreto. Ya tengo varios medios de comunicación que patrocinarán la nueva travesía. La iniciaré en septiembre del 2011. ¿Qué pasó hace una semana cuando vio la desembocadura del Amazonas?Fue una escena increíble. Fue el mejor día de mi vida y seguramente nada lo cambiará. Fue un día hermoso, recorrimos caminando casi 24 horas, estábamos cansados, yo tuve que dormir por tres horas porque no daban mis piernas. Esa vez hicimos una caminata de 85 kilómetros y llegamos al Atlántico a las 9:00 a.m. y escuchamos música, vimos gente... fue algo increíble. Cifras2 aventureros abandonaron la travesía.4 pares de zapatos usó Ed Stafford en el recorrido. 859 días duró la travesía, casi dos años y medio.900 artículos hizo la prensa mundial en dos años y medio de la expedición.5.700 metros queda el nevado del Mismi, en Perú, donde nace el río Amazonas. 6.500 kilómetros recorrieron en total.

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