"40 % de los alimentos se pierden en el mundo": FAO

"40 % de los alimentos se pierden en el mundo": FAO

Abril 04, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Zulma Lucía Cuervo Plazas | Reportera de El País

Iván León, representante asistente de programas para la FAO.

Según Iván León, representante asistente de programas para la FAO en Colombia, cuando se merca con hambre, se compra más comida.

Por cada tres toneladas de comida disponible en el país, una tonelada va a la basura, según el más reciente informe de Planeación Nacional.

Iván León, representante asistente de programas para la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) en Colombia, durante el más reciente foro ‘Soluciones Para Una Vida Mejor’ realizado por Bayer, dijo que aunque se puede producir lo suficiente para alimentar a la población, el problema está en la disponibilidad para todos. También se refirió al desperdicio de comida. 

¿Se produce lo suficiente para alimentar a la población mundial?

Yo creo que hay una muy buena base de producción a nivel global, lo que hay que analizar es el contexto del sistema agroalimentario y entonces hay que reconocer algunos aspectos que son fundamentales: 1. El sistema agroalimentario tiene deficiencias en la distribución de los alimentos. Hoy el 40 % se desperdician o se pierden. 2. Los centros de producción y los de consumo cada vez están más distanciados, entonces en ese proceso de llevar los alimentos desde un centro de consumo muy lejano hay un gasto energético significativo que podría disminuirse si se acerca la producción y el consumo. Yo diría que estamos cercanos a producir suficientes alimentos, sin embargo la disponibilidad por persona no es suficiente en varios países del mundo.

Cada colombiano deja perder 32 kilos de comida al año, según Planeación Nacional. ¿Por qué? 

Hay que reconocer que el sistema agroalimentario es ineficiente y hay pérdidas de alimentos. Como consumidor lo que debo hacer es garantizar que los alimentos que compro los voy a consumir todos, es muy importante no botarlos porque cuando los estamos botando, estamos botando energía. Hay ‘tips’ muy prácticos como no hacer mercado con hambre, uno no cree pero sicológicamente estás llevando más alimentos, tampoco se puede uno guiar solo por lo visual, si estás viendo una manzana y tiene un pedacito dañado, no se debería botar toda, sino sacar el pedazo dañado.

¿Qué más recomienda a la hora de hacer mercado?

Es muy importante, en un país como Colombia, priorizar lo local porque cuando yo compro una papa, un plátano, una yuca del mercado local, que sé que es del campesino de mi territorio, estoy jalonando la economía de ese territorio. Puede que otros productos de otras distancias estén un poco más baratos, pero no estoy aportando un proceso más sostenible, es más barato económicamente, pero es más caro si lo vemos dentro desarrollo del entorno local. En un contexto construcción de paz, donde el país se enfrenta a este reto importante, este aspecto es muy importante. Los sitios donde hay cultivos ilegales tendrán que hacer un reemplazo y  serán en muchos casos por alimentos. Si yo como consumidor tengo la garantía de que provienen de una zona que está haciendo ese esfuerzo de construir paz, seguramente a través de la compra  estoy jalonando esa cadena.

¿Qué tanta disponibilidad de alimentos hay en Colombia?

Colombia ha avanzado de manera significativa, sin embargo, no alcanzó la meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Aunque se está trabajando fuertemente en el tema, es uno de los países que aún padece de subalimentación.

Colombia  está dentro de los diez primeros países con disponibilidad de tierras, según la FAO, para cultivar, con todas las condiciones para producir por su variedad de clima y de tierra, pero aparece en el mapa  donde hay población con hambre. ¿No es paradójico?

Esa pregunta tiene una respuesta con varias aristas. Están asuntos de orden económico, porque por más disponibilidad de tierras que hay no todas producen y muchos de los alimentos se importan de otras partes del mundo. También hay que reconocer que  por vivir en un conflicto se afecta de manera significativa, porque este se da en el campo, justamente en las zonas de producción. Yo estoy totalmente seguro que Colombia tiene un potencial muy grande y espero que en un futuro muy cercano va a alcanzar la superación de ese índice que hoy lo pone en el mapa.

El campo tiene más problemas de desnutrición, siendo allí donde se produce la comida...

Para decirlo de manera muy concreta, hay un círculo vicioso entre pobreza y padecimiento de hambre. Cuando existe pobreza, en este caso rural, está asociada a varios factores, uno de ellos es el nulo o muy deficiente acceso de bienes y servicios, es población que no tiene agua ni fuentes económicas, no tienen servicios de educación, de salud. Son poblaciones que no están dotadas con factores suficientes para garantizar su producción de alimentos,muchos de ellos no tienen acceso a la tierra. A ellos hay que tratar de sacarlos de la pobreza con estrategias múltiples: integrar políticas de desarrollo social con políticas de desarrollo económico. Es decir, hay que trabajar en las familias en asistencia alimentaria, pero también con asistencia técnica, entrega de recursos, incluso en efectivo, y dotación de bienes para que puedan acceder a proyectos productivos, a créditos. Si no se logra romper eso, siempre estarán en ese círculo de pobreza e inseguridad alimentaria.

¿Qué tanto se avanza en ese aspecto?

Colombia ha avanzado significativamente en la última década en una configuración institucional definida para el tema, hoy existe una entidad con recursos significativos (Prosperidad Social), que tiene unas inversiones en  desarrollo social. Pero hay que reconocer que en un país en conflicto, aunque el andamiaje institucional es el adecuado y tiene músculo,  todavía hay una brecha por temas logísticos, de orden público, problemas culturales incluso, hasta la geografía es un factor complejo.

En 2050 habrá más población con menos tierra cultivable por habitante ¿Eso pondría en riesgo la seguridad alimentaria en el mundo?

Se pone en riesgo la sostenibilidad, cada vez hay menos tierra por habitante para producir alimentos. El suelo es un elemento vivo no renovable y debemos trabajar en cómo usarlo,  sobre cómo estamos utilizando los elementos químicos y en qué medida, cómo estamos garantizando que haya una capacitación adecuada para que las personas que los aplicando los usen de buena manera, detectar cómo hay ciertas condiciones en las que no son necesarios.

¿Se cultiva  de manera sostenible, pensando en que es la misma tierra para muchas generaciones?

Creo que hay técnicas sostenibles que son adecuadas y hay otras que no lo son tanto. Pero ahí juegan dos elementos, uno es el ordenamiento productivo. Colombia ha avanzado y tiene por primera vez en la historia una institucionalidad que está pensando en el tema. Es muy importante ordenar el territorio, si yo tengo una tierra con unas características sociales, económicas, culturales, pero sobretodo físicas, se debe definir para qué sirve, si es para cultivar y qué clase de cultivos, o si es para conservar. El conflicto armado afectado ese aspecto y la institucionalidad no ha podido construir ese ordenamiento con los actores locales. Lo otro son los procesos de regulación del mercado, debe haber un poco más por parte del Estado, porque  regular vía oferta y  demanda muchas veces genera inequidad.

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