Vivir rodeados de babillas, toda una 'novela' en el sur de Cali

Octubre 29, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

En Ciudad Jardín hay quienes dicen que hay hasta cinco reptiles libremente en la zona. Unos tienen miedo y piden reubicarlas. Otros se oponen.

Son pocos los que recuerdan cuándo y cómo el Lago de los Cisnes, en Ciudad Jardín, pasó a convertirse en el Humedal La Babilla. El por qué es más que obvio.

A esos dos lagos artificiales que conforman un ecosistema de 1,21 hectáreas, las babillas llegaron en la década de los 90. 

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En esa época de excesos y lujos, cuentan los vecinos de la zona, un narcotraficante de la ciudad decidió tener uno de estos reptiles de la familia de los aligatóridos como mascota, tal vez comprada en los Llanos Orientales o la Costa Atlántica por un puñado de billetes que se perdieron en el mercado negro.

Comenta Diego, uno de los vecinos del humedal, que en medio de la noche cuatro hombres en una camioneta descargaron una caneca de  un metro de alto  y, ante la mirada impávida de unos pocos testigos, arrojaron el exótico animal al agua. Pronto, los cisnes y patos que copaban el lugar pasaron a un segundo plano y el nombre de ese estanque cambió para siempre.

Desde entonces, Amparo Valencia, habitante de Ciudad Jardín, asegura que por el lago ha visto pasar tres babillas. Una de ellas, recuerda, solía pasar el día en el agua y pasaba casi desapercibida por los visitantes que acudían hasta el Sur solo a tomarle una foto o verla de cerca.

“Un día se salió y casi se mete a una casa cercana, mucha gente entró en pánico y por eso el Dagma se la tuvo que llevar. De eso ya hace seis años. Hoy hay dos: una que tiraron hace un año y medio, que tiene  más de un metro de largo, es bastante robusta y vive en el lago más pequeño (en la Calle 14 con Carrera 106); y la otra vive en el charco grande (sobre la Calle 14 entre carreras 105 y 106) y mide más o menos ochenta centímetros”, asegura Valencia. 

No obstante, hay quienes dicen que en los lagos de Ciudad Jardín hay más reptiles. Ese es el caso de Carlos Mosquera, un jardinero que desde hace un año labora en el Humedal de la Babilla, quien asegura que en este punto del Sur hay cinco animales.

 “En el lago pequeño hay tres babillas: dos pequeñas que salen mucho a tomar el sol e, incluso, salen a la orilla del lago. Allí también hay una que tiene más de dos metros y mantiene hacia los lados de la ciénaga, donde el agua está más estancada, y sale del agua cada que un señor le da gordos de pollo. En el estanque grande hay dos babillas que miden más de un metro cada una y casi no se ven”, dijo Mosquera.

El hombre agregó que uno de los modos que encontraron los animales para subsistir fue alimentarse con los patos que rondaban el humedal hasta hace unos días. “Hace siete meses parecían lagartijas que medían menos de treinta centímetros y no había mucho lío con ellas, pero ahora son animales muy grandes para estar viviendo en una zona rodeada de gente”, advierte.

El peligro de estar cerca de estos animales también lo siente Ruby Camacho, quien camina a diario por este rincón verde del Sur. “Hace poco me distraje viendo una de las babillas y caí al lago. De repente, el animal viró hacia donde yo estaba y empezó a acercarse muy rápido; como pude me alcance a salir del agua y después corrí para evitar que me atacara. Ellas no deben estar aquí  sino en zonas donde la gente no corra peligro con su presencia, porque si bien no me pasó nada, puede llegar el día en el que sí ocurra un accidente que lamentar”.

En ese sentido también se expresó Éver Valencia, quien desde hace quince años es el vigilante de la parroquia Transfiguración del Señor, en Ciudad Jardín, quien en septiembre del año pasado lidió personalmente con la babilla para devolverla al lago, luego de que esta causara temor entre la gente cuando se paseaba por los jardines de la casa cural. 

Sin embargo, para vecinos como Doris Nieto  los reptiles son un ícono del barrio que deben preservarse en el humedal. “Ya hemos convivido con ellas mucho tiempo y les tenemos mucho aprecio. Ellas son parte del paisaje de la comuna y no deberían salir de aquí, esta es su casa”.

Este año la Policía Ambiental de Cali ha capturado dos babillas en vía pública. Ambas fueron atrapadas en la vía Panamericana, que comunica a Cali con Jamundí. La última se recuperó el pasado 21 de octubre en el sector Las Veraneras, lo que causó pánico entre algunos residentes del sector.

Lea aquí: Video: encuentran una babilla en inmediaciones de la vía Cali-Jamundí

El intendente Eliécer Zorrilla, de la Policía Ambiental, remarcó que la presencia de estos animales en la ciudad evidencia su tráfico ilegal, pero descartó que se hayan registrado capturas por este delito o por la comercialización de su piel, carne o huevos.

De acuerdo con el Dagma, en este lago no son una ni dos ni cinco las babillas que nadan en sus aguas. Son tres los reptiles que se reparten los dos lagos que componen este ecosistema.

De hecho, asegura la líder del Grupo de Ecosistemas de la autoridad ambiental, Ana María Valencia, de las babillas solo se tiene conocimiento de su presencia en los espejos de agua de Ciudad Jardín.

La funcionaria indicó que a pesar de que en varias ocasiones se ha intentado reubicarlas, no ha sido posible por la falta de recursos técnicos de la autoridad ambiental. “En los últimos meses hicimos dos operativos para capturarlas, pero no fue posible. La única forma de sacarlas del todo es secar los lagos, pero con eso impactaríamos el resto de fauna que hay en el ecosistema y esa no es una opción. Por ahora, la solución es mejorar la vegetación para que, si una de ellas se sale, haya una barrera y la gente no entre en contacto directo con ellas”.

Según Valencia, en los humedales privados del Sur “podría haber más de estos animales, por lo que estamos trabajando en unos lineamientos para poder hacer el control en estos ecosistemas, para que los propietarios tengan unas pautas de mantenimiento y detectar los sitios donde haya animales. Por ley, estos animales no deben estar en las casas y su tenencia está prohibida, por lo que las visitas empezarán el próximo año”.

 Javier Cañas, profesional del Grupo de Flora y Fauna del Dagma, indicó que la sanción para quienes tengan en su poder animales silvestres oscila entre uno y ocho millones de pesos. No obstante, entre los registros de la autoridad ambiental no hay multas contra particulares por posesión de babillas.

Tenga en cuenta: Este reptil se alimenta  de pequeños peces y aves acuáticas que habitan en el lago. Está prohibido  tirarle piedras o comida al animal, así se encuentre dentro o fuera del lago.Las babillas son animales tímidos.  No le causarán daño si no las molesta.En caso de ver a las babillas fuera del lago, llame al Dagma al 3503150844, para que se encarguen del control.
Sobre los animalesDe acuerdo con el biólogo de la CVC,  Gustavo Trujillo, en los últimos ocho años la autoridad ambiental departamental ha recibido 20 babillas para ser rehabilitadas y liberadas. De esta cifra, tres son de  Cali.”Cuando llegan les practicamos una valoración biológica  y zootécnica para iniciar una dieta y manejo para devolverlas a sus medios naturales. Estas 20 babillas son una cifra baja,  si se tiene en cuenta la cantidad de animales que recibimos en el CAVF de San Emigdio”, dijo Trujillo. El biólogo apuntó que “no son animales peligrosos  y no representan un riesgo, pero se deben tener medidas de cuidado como con cualquier animal. Ellas no atacan a los humanos sin razón”.
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