Vivienda social se va a municipios vecinos: Camacol Valle

Noviembre 11, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Alfredo García | El País.
Vivienda social se va a municipios vecinos: Camacol Valle

Alberto Gaviria, presidente de Camacol Valle.

Alberto Gaviria, presidente de Camacol Valle, dice que falta de tierras impulsó planes en Jamundí, Palmira y Yumbo.

En la capital del Valle y en los municipios vecinos la construcción de vivienda ha registrado este año una gran dinámica, tanto que podrá cerrar con  un  récord de 18.000 unidades habitacionales vendidas.  Sin embargo, preocupa que la oferta de programas de interés social sea menor en el caso de Cali debido a la falta de tierras urbanizables, lo mismo que de servicios públicos, sobre todo en la zona sur.  Por ello, la nueva demanda de los hogares se ha desplazado hacia municipios vecinos como Jamundí, Palmira, Candelaria y Yumbo. Frente a tal fenómeno, el presidente de la Cámara Colombiana de la Construcción, seccional Valle, Alberto Gaviria García, señala que es necesario crear el área metropolitana para que se logre una integración real y se beneficien fiscalmente todos los municipios.    Camacol Valle reportó que Cali y su vecindario finalizará el 2015 con la venta de 18.000 viviendas. ¿No es  sorprendente ese resultado, ya que en el caso de  Cali  hay poca tierra urbanizable?El incremento en la oferta y las ventas se ha visto reflejado sobre todo en los municipios del área de influencia, especialmente  en Palmira y Jamundí.  En el caso específico de Cali, la ciudad presenta un estancamiento en la oferta de proyectos de vivienda de interés social. Eso está asociado a la falta de suelo urbano habilitado porque la zona sur —que es la de expansión—, donde se pueden ejecutar estos programas, no tiene nueva infraestructura vial ni de servicios públicos.  La actividad edificadora se concentra en un 95% en vivienda no social y solo el 5 % en VIS. Por ello,  esa nueva demanda está migrando hacia los municipios vecinos.  El año pasado teníamos un indicador de que el 33% de esa demanda se desplazó hacia la vecindad, y para este año el estudio de Camacol encontró que se elevó al 50%. Es decir, hogares que han preferido comprar su vivienda en Jamundí, Palmira, Candelaria, Yumbo e incluso en Puerto Tejada, y no en Cali. ¿De cuánto es ese rezago en tierras y servicios públicos?Las Empresas Municipales de Cali estuvieron intervenidas durante 14 años. Durante ese tiempo no se invirtió un solo peso  en infraestructura. Es el rezago que estamos hoy pagando los caleños. Es fundamental que se ejecute un plan de choque para que Emcali invierta nuevamente en la extensión de redes de acueducto y alcantarillado, lo mismo que de energía, en especial para la zona sur que es la única donde se puede crecer. En esa zona hay 750 hectáreas de tierras habilitadas por el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), pero sin infraestructura. La otra inversión es  la que se debe destinar a nuevas vías para darle mejor movilidad a ese sector y ojalá con una ampliación de la carretera hacia  Jamundí con más carriles. El alcalde electo, Maurice Armitage, ya lo dijo. ¿El anunciado aumento entre el 14% el 20% en las tarifas de energía podría ser un estímulo adicional para  que más hogares compren casa por fuera de Cali?Desde luego. Para las familias, es clave lo que pagan por servicios públicos y  de los alimentos, y si estos tienen unos mayores precios, incidirá  en el lugar que escogerán para  vivir. El mercado tiene una sabiduría natural que está por encima, muchas veces, del conocimiento que tenemos del mismo. Cualquier alza en un servicio público golpea a todos los hogares por igual, aunque de por sí las tarifas ya son altas. En la medida en que suban los servicios públicos y la inflación siga reaccionando al alza, estas familias pierden su capacidad de pago para comprar bienes durables. Uno de ellos es la vivienda, para lo cual se requiere que la familia disponga de un 30% de sus ingresos para el pago de una cuota mensual. Si ese margen se reduce a causa de las presiones en el índice de precios, será más difícil que los hogares adquieran vivienda. ¿No preocupa que Cali esté perdiendo recursos fiscales debido al auge de las llamadas ciudades dormitorio?Eso es lo paradójico. Estas familias demandan servicios de educación, de salud y de recreación inclusive, mientras Cali es su fuente de empleo, pero la ciudad se está privando de ingresos fiscales por cuenta de impuestos como el predial y de industria y comercio. Todo ese recaudo tributario se queda en los municipios vecinos.  De alguna manera, podemos decir que Cali se está quedando con el pecado y sin el género. Es urgente que haya una articulación municipal de Cali y la de los municipios vecinos para adelantar no una planificación independiente, sino una de carácter regional. La conurbación de la ciudad con las localidades vecinas es inevitable e irreversible en los próximos diez años. Hay que adoptar soluciones desde ahora para que esa conurbación sea planificada. ¿Está usted hablando de crear un área metropolitana, como las que existen en Bogotá, Medellín y Bucaramanga?Ese ha sido un anhelo del gremio de la construcción y una de las propuestas que se le hicieron a los candidatos a la alcaldía en las pasadas elecciones en ese sentido.  Camacol les entregó un documento en el cual se planteó la creación del área metropolitana. Sin embargo, no tiene que ser necesariamente un área metropolitana como tal, pues existen leyes como la de ordenamiento territorial conocida como  LOT, que permiten que los municipios trabajen mancomunadamente en zonas de influencia mutua para adelantar programas de desarrollo. Ahí existen suficientes instrumentos legales para darle paso a esa inicativa, pero se requiere voluntad política para que puedan cristalizarse esos procesos de integración entre las administraciones de los municipios vecinos. El G11 fue un primer paso, pero no fue suficiente, pues hay que profundizar  sus alcances con acciones más concretas que permitan resolver los problemas, no solo de Cali, sino de las localidades vecinas. ¿Confía en que el nuevo alcalde, Maurice Armitage, pondrá en marcha nuevas  políticas  para impulsar esas áreas de expansión para construir vivienda social?El gremio seguirá insistiendo, y en esto debo ser claro. No somos defensores a ultranza de la expansión del perímetro urbano, pues la ciudad debe tener un desarrollo balanceado, sobre todo en renovación urbanística. Por ello, Camacol viene apoyando decididamente el proyecto de 'Ciudad Paraíso' junto con la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI) y la Lonja de Propiedad Raíz para cambiarle la cara al centro de la ciudad.  En segundo lugar, creemos que debe haber una acción concertada entre expansión y renovación de ese sector, lo que permitiría atender la demanda futura de vivienda y de servicios públicos. Y ante todo, tener en cuenta que la construcción ha sido clave en la economía local, pues solo este año generamos 76.000 empleos, 14.000 más que en el 2014. El sector ha sido el motor de la economía y del bienestar social. Esta no es una actividad lucrativa para unos cuantos constructores. 

Impulsar el trenNo cree que los trancones de tráfico  y los líos del MÍO también están impulsando a muchas personas a tener casa, fuera de Cali, y más cuando no existen soluciones como la de un tren de cercanías?Uno se queda sorprendido de que las condiciones están dadas para que haya un sistema de transporte de hace mucho tiempo. El corredor férreo Jamundí-Cali sigue invadido  cada vez más, y será difícil recuperarlo. Pero las condiciones  están dadas para el transporte , no de última generación, pero sí que satisfaga las necesidades de la gente. Cuando era estudiante vivía en Palmira y viajaba todos los días en tren a Cali. Eran seis vagones llenos de estudiantes en los que nos regresábamos a la casa. Son soluciones  que no requieren grandes inversiones, sino de voluntad política de los gobernantes.

 

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