Ventas, mendigos y raperos, el pan de cada día en el MÍO

Mayo 17, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción El País

Entre 15 y 20 personas son retiradas cada semana del sistema por esta conducta.

“Muy buenos días, perdonen si los incomodo. Estoy aquí porque prefiero ser honrado, que robar un celular”. La frase tiene múltiples variaciones. Hay quienes la rapean, otros le combinan su historia de vida, algunos la dicen en el nombre de Dios. El primer caso es el más frecuente. Se suben a los buses con parlantes cuadrados que caben en una mano y de los cuales sale la música que utilizan de fondo para contar sus historias personales. Otros, los que narran sus historias, conmueven a los pasajeros contando que tienen a un familiar en la clínica.Hay casos más dramáticos, como el del hombre que lleva casi 15 días pidiendo dinero para completar el $1.400.000 para enterrar a su esposa, que se suicidó al tomar veneno. En un caso aparte están los predicadores, algunos con micrófono portátil para hacerse escuchar. También están quienes venden dulces, galletas y hasta masapán. “Voy a repartir a ustedes un delicioso caramelo, pueden recibirlo sin ningún compromiso”. El método es el mismo de los tiempos de la Papagayo o la Blanco y Negro, solo que aquí sí deben pagar su pasaje.Además, en el MÍO el riesgo de que los saquen del bus es mayor. De hecho, Andrés Pla, director comercial y de Servicio al Cliente de Metrocali, dice que semanalmente entre 15 y 20 personas son retiradas por realizar estas actividades.Algunos pasajeros se quejan de la incomodidad que implican estas personas en el sistema. “Ya se les salió de las manos, ellos empiezan a dar inseguridad al transporte. Algunos se suben con la excusa de pedir plata para avisarles a otros a quién deben robar”, opina David Castellanos. “Que busquen trabajo así como muchos tenemos que hacerlo. Que no crean que todos queremos que se suban al MÍO, es molesto y aburre”, añade Giovanny Gómez. Estas actividades están prohibidas por el manual de convivencia del MÍO, que fue firmado por el alcalde de Cali, Rodrigo Guerrero, el 9 de diciembre del año pasado. Sin embargo, argumentan tanto vigilantes como policías en las estaciones, que no importa cuántas veces sean sacados del sistema: ellos vuelven a entrar, porque tienen el derecho a ingresar si pagan su pasaje.Por lo general, abordan las rutas más concurridas, que son las troncales, es decir, la T31, la E21, la E31, la E37. Los horarios más frecuentes son, por ende, las horas pico (de 7:00 a.m. a 10:00 a.m., el mediodía y de 5:00 p.m. a 8:00 p.m.).Pero así como está prohibido pedir dinero en los buses, el manual también sugiere a los usuarios “evitar promover la mendicidad, prédicas, ventas ambulantes, intervenciones artísticas y culturales”. Sin embargo, son muchos los ciudadanos que alientan a estas personas.Juan Esteban Rodríguez opinó en las redes sociales de El País que “a cada rato se suben. Pero ¿qué tienen? se ganan la vida honestamente. Prefiero que hagan eso a que estén robando en las calles”. Su comentario tuvo 64 ‘me gusta’. Frente a esto, Pla señaló que se está realizando educación cívica a los usuarios, para que “tomen conciencia de que el sistema está concebido para movilizarse en medio de civismo y respeto por el otro”.“Metrocali ha entregado más de 200.000 copias del Manual de Convivencia, además de la fuerza humana en las estaciones y terminales que se encarga de promover el mensaje a través del voz a voz”, señala el funcionario.Además, para quienes apoyan el talento de estas personas, explica, Metrocali creó el programa ‘Ventanas culturales’, que consisten en llevar artistas a las estaciones, “para promover la cultura. Estas presentaciones no tienen dinero de por medio, pues son espacios que buscan promover el arte”. Quien quiera enviar sus propuestas para este programa, puede remitirlas a ventanasculturales@metrocali.gov.co.

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