Vehículos ‘piratas’ se pelean las rutas y los clientes en las vías de Cali

Vehículos ‘piratas’ se pelean las rutas y los clientes en las vías de Cali

Marzo 09, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Vehículos ‘piratas’ se pelean las rutas y los clientes en las vías de Cali

Entrada a Normandía. Las motos están en la pendiente y cuando los pasajeros les hacen señas, bajan a recogerlos.

Conductores ilegales de motos y carros libran una guerra del centavo por el servicio y por las rutas.

La problemática del transporte ilegal en Cali ha ido tomando tintes de orden delictivo, en el que los mismos transportadores informales se enfrentan por pasajeros, por las rutas y hasta por los puestos en las pistas de espera. Lea también: El complejo entramado que hay tras el transporte ‘pirata’ en CaliLas deficiencias del transporte masivo, sumado a las cifras de desempleo han hecho del mototaxismo y de los taxis ‘piratas’, una alternativa para desplazarse los ciudadanos y de rebusque para los desempleados. Por ello, cada vez aparecen nuevos puntos donde se concentran los motorratones, como se les conoce popularmente a los conductores de motos que transportan personas a zonas de ladera o donde no llega el servicio del MÍO.En Normandía, San Fernando, Colseguros, Cosmocentro, San Bosco, Valle del Lili hay ahora pistas o nuevos terminalitos de transporte informal, que se suman a los ya críticos como el de Ciudad Jardín o frente a Cosmocentro, mostrando que el fenómeno va creciendo hacia barrios de mayor estrato. En Normandía, en la entrada de la Avenida del Río hacia el cerro de las Tres Cruces, los mototaxistas se parquean, hace unos cinco años, en las horas pico para subir pasajeros a Bataclán, Altos de Menga, Montebello, Aguacatal, etc. “Pero lo grave no es solo el transporte informal, sino que hace un año, en febrero, mataron al hombre que controlaba el punto”, dice un vecino del sector que se sorprendió cuando bajó de su edificio a recoger a su hijo que llegaba del colegio y “prácticamente le tocó pasar por encima del muerto”, dice el hombre.Aclara que la esposa de la víctima trató de controlar el puesto y alcanzó a estar solo dos días, porque seguramente la amenazaron también.El País estuvo observando como manejan con discreción los turnos para no llamar la atención de las autoridades. Nunca se reunen más de 5 o 6 motos. Parece que la pista la hacen más al interior de la loma y van bajando de dos en dos y a medida que van encontrando pasajeros, van llegando los otros.La Calle 5, un corredor por donde pasan la mayor parte de rutas del MÍO, tiene puntos críticos frente a la Estación Unidad Deportiva y la Terminal de Cañaveralejo, donde los mototaxistas se parquean frente a autoridades y público sin pudor ni temor a la espera de pasajeros hacia Siloé y la zona de ladera.Justamente, detrás de la Estación de Bomberos de Siloé, donde hacen pista los camperos que han prestado el servicio desde hace 35 años en esa área, la guerra del centavo es con los mototaxistas por los clientes. A finales del año pasado se enfrentaron causando disturbios que requirieron la intervención de la Policía y el Esmad. El saldo, un mototaxista muerto.En Llano Verde, el nuevo barrio de las casas gratis para desplazados, donde aún no llegan todas las rutas del MÍO, los mismos habitantes del barrio que compraron ‘jeeps’ como fuente de ingreso, atienden esa población con la Ruta 6. Pero otra empresa de ‘yipetos’ o ‘gualas’ del sector de Puerto Rellena entró a competir por ese mercado con la Ruta 4A, aduciendo que ellos manejan hace 30 años el transporte del oriente de Cali. Líderes de ese sector cuentan que a veces se ven enfrentamientos porque los de la Ruta 4A les mandan tres o cuatro carros y les cierran el paso a los ‘jeeps’ de la Ruta 6 para impedirles recoger pasajeros, dejando conductores heridos.El secretario de Tránsito, Ómar Cantillo, declara que con la contratación de los nuevos guardas la semana pasada, se incrementarán los operativos y controles, que básicamente consiste en “sacarlos” de las pistas.“Aún así es difícil determinar cuál es el carro ‘pirata’ o la mototaxi, pues el solo hecho de estar parqueado no le da la condición de informalidad”, dijo el funcionario. Aclaró que el fenómeno es más fácil de detectar cuando el pasajero es hombre, pero si es mujer se dificulta más. “Todos sostienen que es el pariente, el tío, el primo, el hermano, el papá y que no le va a cobrar nada”, explica.Elkin Rodríguez, coordinador jurídico de Asociación de Empleados de Tránsito de Colombia, Andett, dijo que es muy difícil realizar operativos y controles del transporte informal aún con los nuevos agentes de tránsito contratados este año, que totalizan 409, pues el número que requeriría para atender todas las necesidades de la ciudad sería de 600. También afirmó que es necesario tomar acciones contundentes y conjuntas, que involucren no solo a los agentes de tránsito, sino al Ministerio de Transporte, y el acompañamiento de la Policía para garantizar la seguridad y proteger la vida de los agentes de tránsito, los ciudadanos y respaldar el procedimiento.Él mismo ha visto cómo taxistas legales arrinconan a los ‘piratas’ para no dejarlos recoger los pasajeros, en una franca disputa por estos. “Fue tan evidente la agresión, que muestra que se están disputando el servicio y el territorio”, comenta. Vecinos de Llano Verde revelan que les ha tocado ver cómo los conductores se dan machete.“La Asociación también ha pensado en tramitar un proyecto de ley que imponga restricciones a los pasajeros, pues así como el Código Nacional de Tránsito impone sanciones a conductores y peatones, puede hacer imponer un tipo de norma al ciudadano que le restrinja el uso de este transporte que él sabe que es ilegal y no está avalado por el Estado”, dijo el abogado Rodríguez.Otra recomendación es que el Estado se comprometa a mejorar el sistema de transporte de la ciudad y sensibilizar a los ciudadanos de que están arriesgando su vida, pues estas personas no llenan los requisitos de seguridad. “La gente debe saber que no se puede subir a una moto o un carro con un desconocido, que no lo puede llevar a su destino, lo puede robar, violar o secuestrar”, concluyó.Denunció los peligros que corren ellos cuando enfrentan a los conductores ilegales. “El agente de tránsito es el que queda en la mitad: termina de enemigo del ‘pirata’, del ciudadano, de los medios de comunicación y de las entidades de control que nos pide resultados. Todos nos miran feo, pero solitos no podemos, debe haber una acción integral”.

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