Vamos tras los responsables del desgreño: Rector de la Universidad Santiago de Cali

Agosto 28, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Fabio Posada y Diego Martínez LLoreda
Vamos tras los responsables del desgreño: Rector de la Universidad Santiago de Cali

Carlos Pérez, rector de la Universidad Santiago de Cali.

Carlos Andrés Pérez, rector de la Santiago de Cali, dice que en una semana se sabrá quienes son los culpables de la crisis de la institución.

Hace tres meses, cuando Carlos Andrés Pérez fue elegido rector en propiedad de la Universidad Santiago de Cali, USC, en medio de las tensiones desatadas por las denuncias que lideró El País sobre malos manejos de la anterior administración, las dudas por el futuro del claustro y por la capacidad de su gestión fueron el común denominador.Pese al escepticismo hoy la universidad está dejando atrás la crisis, tiene al día a sus empleados, logró matricular a casi doce mil estudiantes y está dando la cara frente a sus acreedores.Como si esta no fuera una labor titánica, Pérez, que proveniente de la academia, dice que no estará tranquilo hasta que no se sepa la verdad y aparezcan los responsables del desorden que casi acaba con un patrimonio educativo de la región.Hablamos con él para medir cómo va la recuperación y conocer los resultados de las investigaciones.La primera vez que lo entrevistamos llevaba un día en el cargo, hoy ya superó los tres meses. ¿Cuál es el panorama que encontró en la USC y cómo está la universidad ahora?Encontré problemas a todo nivel. Primero una ruptura del tejido académico, aunque la crisis era administrativa, eso toma un componente político que se expresa en los distintos grupos que luchaban por el poder lo cual favorece la inestabilidad. Total iliquidez, con una problemática bastante acentuada en el pago de parafiscales y seguridad social, pensiones y salud, donde se adeudaban $12.000 millones. Ante esa situación, nadie me hace entrega del cargo ni de la administración, la universidad estaba bloqueada y acarreaba déficit, entonces comenzamos a levantar la información y nos encontramos que independientemente de lo que uno pueda creer de algunas conductas que puedan rayar en lo penal, lo que sí podemos decir es que la USC tenía grandes problemas de índole administrativo y estructura financiera…Cuando habla de conductas que pueden rayar en lo penal, ¿A qué se refiere?A que en ciertas unidades, especialmente en lo que fue la parte de proyectos, encontramos más de $1.000 millones pagados en comisiones de éxito a personas que supuestamente habían laborado en los proyectos, pero la verdad es que estos nunca se ejecutaron. Y eso es lo que sabemos hasta ahora, porque como le digo, apenas estamos levantando la información total.¿Pero qué clase de proyectos estaba contratando y ejecutando la universidad?Allí no todo está mal, hay cosas para destacar, por ejemplo, los proyectos que logró la universidad dentro de su aspecto misional, proyectos académicos y formativos, otros de extensión. Y eso es un punto positivo. Pero hay otros a nivel de consultoría para entidades estatales que es donde efectivamente no existió el proyecto pero si se pagaron las comisiones de éxito. Estos pagos están amparados en una resolución de la rectoría, la 050 del 2004, que crea y autoriza las comisiones de éxito para los empleados, egresados y estudiantes que logren traer proyectos de inversión a la universidad.¿Usted ya puso las respectivas denuncias penales ante las autoridades?Estamos en ese proceso que nos demanda una gran responsabilidad y por lo tanto nos asesoramos de abogados para que al denunciar lo hagamos con todas las pruebas técnicas necesarias, no sólo para lograr una condena, sino para evitar detrimento a la universidad por posibles contrademandas.¿Todo lo que encontró es negativo?Claro que no. No todo es malo. La universidad tenía un problema de tipo estructural administrativo y financiero para el cual nunca se tomaron los correctivos aunque ya se habían mencionado algunas de sus causas en el pasado. Sin embargo, quiero destacar que desde el punto de vista académico la universidad ha crecido. Por ejemplo, cuenta con cinco programas acreditados de alta calidad, 44 grupos de investigación reconocidos y acreditados por Colciencias, una planta de profesores con Maestría, Doctorado y Post Doctorado, y una comunidad académica viva, desde la perspectiva de la construcción de conocimiento. Yo creo que ese es la base principal que nos ha permitido sacar poco a poco la universidad adelante, a pesar de lo que sufrió.¿Qué le responde a quienes lo acusan de que usted es una ficha de la administración del ex rector Celín?Primero que ese es un elemento para desinformar y segundo para buscar alguna posible desestabilización por medio de la estigmatización. Respeto a los que así piensan, pero mi actuar siempre ha sido muy lejano de cosas que puedan afectar a la institución. Además, llegué a la rectoría por todo un recorrido académico que tengo dentro de la universidad, antes de ser rector fui decano de la facultad de Ciencias Básicas, la cual ayudé a crear junto con el Centro de Investigación, también fui consejero superior por dos períodos y vicepresidente del Consejo Superior, es decir, tenía una tradición en la universidad desde el área académica, algo que quiero resaltar.Para nadie es un secreto que en la universidad hay unos fenómenos de clientelismo y politiquería muy fuertes. ¿Tuvo que hipotecar su gobernabilidad para llegar a la rectoría?De ninguna manera. El camino a la rectoría arranca en noviembre del 2010, cuando El País hace públicas las primeras denuncias que involucran a la administración Celín, entonces un grupo de decanos, entre los que estaba yo, encaramos al ex rector, le exigimos información y como no nos la entregó, le advertimos que la íbamos a buscar por nuestros propios medios y que si veíamos algo que nos generara dudas, le quitábamos el respaldo.Las cosas se precipitan en febrero de 2011 y es allí, en el momento de la gran crisis, cuando había renunciado Celín y luego la Vicerrectora, que el Consejo Superior busca alguien que provenga del sector académico de la universidad.Efectivamente en la Santiago hay gran movilidad política, pero lo que nosotros hacemos es presentar una propuesta sin ningún padrinazgo, sin ninguna militancia en algún partido, nunca lo he tenido, y aunque en el alma máter hay un espacio abierto al debate de las ideas, hoy la naturaleza de la universidad en pleno proceso electoral es de neutralidad.Pero usted primero estuvo encargado. ¿Cómo hizo para que lo nombraran en propiedad?Con la renuncia de Celín y de la Vicerrectora la universidad se queda sin representante legal y el Consejo Superior decide encargar a uno de los decanos por un mes. Y presento mi hoja de vida y llega también la del ex magistrado Hebert Armando Ríos, mi propuesta es escogida por 44 votos contra 36 que obtuvo la de Ríos. En ese mes tomo decisiones que permitieron recuperar la gobernabilidad, nos pusimos al día con la parte salarial, y planteamos una propuesta de reestructuración administrativa y financiera. También separé del cargo al que dirigía el área de proyectos, y a los gerentes financieros y administrativa…¿Entonces se podría decir que en ese mes la universidad seguía en manos del ‘celinismo’?Pues si, es que yo llego y la nómina que había era la del rector anterior y no estaba en el presupuesto de nadie que él se fuera a ir en tan corto tiempo. Por eso es que todas las medidas que tomo en ese primer mes como encargado son las que hacen que el Consejo Superior vea que soy la persona indicada para sacar a la universidad adelante.Uno de los ‘cánceres’ de la Santiago es su Consejo Superior, que tiene 121 miembros. ¿Cómo va a desmontarlo?Ese es un gran compromiso, no sólo frente a la comunidad universitaria, sino ante la sociedad en general, y con los entes del Estado, especialmente el Ministerio de Educación Nacional, MEN, que no lo pidió desde el 2006. Ese año se hizo una reforma y se presentó al MEN, que la avaló, pero que pasó, dentro de las discusiones políticas del último Consejo Superior, determina que no va a aplicar la reforma, pues eso colinda en el tiempo con la crisis. Pero es claro desde el punto de vista mediático y como exigencia del estudiantado, ese es un punto que el Consejo Superior tiene que asumir, como será que en un primer debate este año, ya se aprobó su reducción a 21 miembros, tres por cada facultad que son siete, seguirá el cogobierno, o sea un estudiante, un profesor y un egresado. Más dos socios fundadores y la representación de la sede Palmira.Luego de resolver lo administrativo falta lo financiero, ¿qué está haciendo en este frente?Como la problemática era tan grande, planteamos una metodología por tiempos. Primero necesitábamos oxígeno, entonces reducimos costos y gastos, recortamos gastos de tiquetes aéreos, cancelamos los gastos de representación y relaciones públicas, mejoramos la recuperación de la cartera que estaba por los $27.000 millones, y todas esas cosas en poco tiempo nos permitieron respirar. Por primera vez incluimos en los estados financieros una provisión por $16.000 millones por esa cartera de difícil recaudo.Con esos ahorros a finales de mayo logramos ponernos al día en los salarios y empezamos a aprovisionar para el segundo semestre, lo que nos ha permitido pagar gran parte de los convenios con las EPS que estaban vencidos desde el año anterior, por eso hoy más del 95% del servicios de salud funciona para profesores como empleados administrativos, y hemos abonado a los fondos de pensiones.La idea ahora es hacer una gran reestructuración de fondo al final de 2011, respetando la parte contractual. Nuestra aspiración es que la universidad pueda tener un excedente que nos permita cubrir parte de la deuda que heredé y que podamos invertir en la calidad académica en pregrado y posgrado, ampliando el ingreso de estudiantes.¿Pero cómo van a hacerlo si según la revisoría fiscal casi ningún dato de la contabilidad es fiable?Eso lo hemos ido ajustando, pero por ejemplo, cuando llegué no existían las conciliaciones bancarias de quince cuentas de la universidad, eso ya está al día. Otra cosa muy importante, el sistema de información Iceberg ya está funcionando normalmente. Las deudas de impuestos se reestructuraron y se efectuaron acuerdos de pago, incluso estamos pagando las cuotas sindicales.Está sacando adelante la universidad, pero ¿qué hay de las sanciones contra los responsables del desgreño?Ya he tomado medidas. Por ejemplo se le terminó el contrato de manera unilateral y por justa causa a Carlos Henao, gerente financiero. Por las investigaciones que abrimos desde auditoría interna presentó su carta de renuncia John Jairo Ocoró, quien estaba al frente del aérea de proyectos. Cuando renunció el personal de presupuesto y cartera, no los dejamos ir sin que fueran a descargos. Tenemos que ser muy cuidadosos por la parte contractual, por eso trajimos una auditoria externa forense, KPMG, que la próxima semana nos presenta sus resultados y dado su carácter de forense, esta auditoría lo que hace es ponerle nombre a los responsables y sus conductas punibles.Una vez conozca los resultados, como es mi compromiso, vamos a tomar las medidas administrativas, y si es del caso, las denuncias penales. No vamos a dejar que quienes condujeron la Santiago hacia la crisis queden impunes, por eso los tres ejes de mi propuesta de gobiernos son: Verdad, justicia y transformación.En sus propias palabras "El arreglo al que llegó Celín incluye que le paguen el mismo valor de su salario hasta diciembre del 2012, esa es una medida tomada por el Consejo Superior y me toca asumirla aunque no esté en desacuerdo con ella, estamos revisando para ver qué dice la auditoría”."Uno enseña con el ejemplo, por eso acabé con las tarjetas de crédito empresariales, cuyos gastos por millones no tienen soporte”.

CONTINÚA LEYENDO
Publicidad
VER COMENTARIOS
Publicidad