Uso excesivo de artefactos tecnológicos puede afectar la salud

Uso excesivo de artefactos tecnológicos puede afectar la salud

Abril 04, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Isabel Peláez | El País
Uso excesivo de artefactos tecnológicos puede afectar la salud

Estudios demuestran que el 40% de los insomnios en el planeta tienen que ver con ruido de la tecnología cercana a la cabeza.

Dormir con el celular al lado, no despegarse de la tableta y sentirse infeliz por no estar conectado a las redes afecta la salud. El médico Santiago Rojas explica.

La sabiduría y sensibilidad del médico Santiago Rojas Posada, especialista en cuidados paliativos oncológicos y experto en homeopatía y esencias florales, está ahora consignada en un nuevo libro ‘Sana mente. Léalo por salud’, que se presentó por estos días en la Librería Nacional de Cali. “Contiene 43 temas que van desde el aspecto puramente físico, pasando por el mental y el espiritual. Hablamos de diferentes terapias, de bienestar y de calidad y vida, salud y enfermedad”, dice Rojas, quien conduce el programa Sana Mente en Caracol Radio, que en Cali se escucha en la frecuencia 820 AM o 99.9 FM, a las 10:30 p.m., de lunes a viernes. Se trata de 43 programas que tuvo el médico con expertos en diferentes temas, y que fueron escogidos por el público para su libro.En esta oportunidad, le pedimos a Santiago Rojas que nos hablara del capítulo de ‘Electromagnetismo. Cómo vivir en este océano de tecnología y no morir en el intento’, programa en el cual el médico conversó con Rafael Hernández Moscoso, arquitecto e investigador de electromagnetismo.Uso razonable: El uso irracional e insalubre de la tecnología nos afecta la calidad de vida y la salud. Por el contrario, el uso razonable y saludable de la misma, la favorece. La tecnología es como la comida, que puede llevarnos a las mejores condiciones: alimentarnos, nutrirnos o fortalecernos, o a intoxicarnos y enfermarnos. Hay una frase de los griegos que se aplica para el uso de la tecnología: “Nada en demasía”.Un ejemplo de uso irracional son los audífonos. Estos son buenos para dejar de incomodar a otros, pero el punto es la intensidad de sonido que se utilice. Cuando se usan con sonidos muy altos pueden llegar a producir sordera, especialmente en la gente muy joven. La hipoacusia o baja de la audición, cuando se produce por trauma acústico, puede ser irreversible. ¿Cómo saber si el volumen no es saludable? Si lo que uno está oyendo a través de los audífonos lo alcanzan a escuchar los otros.Desde hoy mismo: Tomar distancia y desconectarse. La tecnología es un ruido permanente en el sistema. Para dormir, hay que desconectarse. Uno debe desconectar la tecnología cuando no la está empleando, con mayor razón durante el sueño.Un error que cometen los jóvenes, y también muchos adultos, es que duermen con el celular debajo de la almohada. Por lo menos hay que darle un metro de distancia de la cabecera de la cama, porque ocasiona un ruido electromagnético que libera información permanentemente.Dice Rojas que “en la noche, salvo el marcapasos, la nevera y el respirador, ningún aparato debe estar conectado”. Leyó bien: no se trata solo de apagarlo, hay que desenchufarlo, incluido el popular televisor en la habitación. La razón es que el Wi-Fi o el televisor, si están conectados durante el sueño, ocasionan -sobre todo en los niños- trastornos de sueño e irritabilidad. De niños no lo notan, pero van a sufrir trastornos de ansiedad y depresión con los años.Que quite la tensión, no que la genereLa tablet y el computador personal, que en el libro aparecen en el capítulo de Pilates, tienen que ver mucho con los síndromes del túnel carpiano y con los dolores musculares. Es importante que la gente no use las tabletas sobre su regazo, sino en un lugar más alto. Cuando se usa a dicha altura, el cuerpo adopta una postura antianatómica, obliga a curvar el cuello y a recoger las piernas ocasionando tensión, cuando la idea de toda tecnología es dar comodidad. Si la tecnología libera de la tensión es útil y saludable, si favorece la tensión es inútil e insalubre. La tecnología está hecha para facilitar la vida, no para complicarla. A veces la obsesión por la inmediatez, por estar en permanente comunicación, nos resta espacios valiosos para la reflexión, la introspección, el silencio y el descanso en estado puro. La tecnología debe ser útil, no indispensable en cada momento Cuando se vuelve indispensable (si usted no puede vivir sin revisar el celular o la tablet), no es sana. Si un fin de semana no tiene internet y se siente mal porque no puede acceder a las redes sociales, alerta: ya creó dependencia. Quien usa bien la tecnología disfruta, goza a través de ella, pero también es libre para desconectarse. Quien no puede estar bien sin tecnología, está sufriendo. Esa es la diferencia entre buen uso, abuso o adicción. Una delgada frontera que hay que vigilar.

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