“Univalle debe proponerse erradicar el tropel”: Édgar Varela, rector de Univalle

Junio 12, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Luz Jenny Aguirre | Editora de Entorno
“Univalle debe proponerse erradicar el tropel”: Édgar Varela, rector de Univalle

El rector de la Universidad del Valle, Édgar Varela.

El rector de la universidad, Édgar Varela, dice que la institución debe ser firme para defenderse de los actores externos que la están perjudicando.

Venta de narcóticos, ocurrencia de robos y disturbios con participación de gente ‘extraña’ son secretos a gritos en  la Universidad del Valle. Esta vez el que lo denuncia es el mismo rector de la institución, Édgar Varela, quien luego de haber cerrado la universidad por dos días al término de la semana pasada, ordenó una pesquisa general que terminó en resultados a los que calificó como “preocupantes”. “La universidad  no aguanta más inseguridad en su campus”, afirma.   Lea también: así actúan las fuerzas ilegales que operan en Univalle

¿Por qué decidió hacer esas  pesquisas en la sede de Meléndez?

Porque teníamos información de nuestros propios funcionarios de que parte de los explosivos que utilizan los encapuchados estaban guardados en el campus y se preveía una escalada. Nos encontramos con cosas que no nos esperábamos. Se hizo con funcionarios de la universidad de seguridad, mantenimiento y oficios varios. No fue un allanamiento, nada tuvo que ver la Policía. No tenemos que pedir permiso para hacer eso, es apenas natural que la administración de la universidad pueda hacer revisión de su propio campus. Esa es también una leyenda negra: que violamos los derechos humanos porque no pedimos acompañamiento, el acompañamiento hay que pedirlo cuando hay allanamiento.

¿Y encontraron los explosivos?

Sí encontramos tres elementos con los que se hacen explosivos, pero no estaban mezclados. Además, se encuentran los cambuches, las caletas donde había droga y pequeños cultivos de marihuana mezclados con otros cultivos. 

Generó gran malestar entre estudiantes la intervención en lo que denominan ‘la huerta’. Precisan que era un proyecto de investigación y que se arrasó con todo, que había guanábana, ceibas, cacao…

Hemos estado en una mesa de diálogo y hemos llegado a un punto de acuerdo. No era nuestro propósito destruir esos cultivos, información que tengo es que estaban entremezclados con cultivos ilícitos, que el follaje y la vegetación que generaban permitía que fuera un escondite para robos y  agresiones. Se decidió despejar la zona, entre otras cosas, porque nunca la universidad ha autorizado que sea una zona de cultivos. 

¿En realidad cuántas matas eran? Usted lo cataloga como cultivo...

Eran 30 matas y había unos almácigos, pero  no puedo  permitir que haya ni  dos matas de marihuana en la universidad, eso no es legal. Una cosa es que la tenga en su casa, pero la universidad es un espacio público institucional del estado.

La preocupación más grande está en lo de las  caletas...

Ese es el problema principal. Me han dicho que lo que hacen estos grupos del microtráfico es que llevan y traen, es decir, que no se trata solo de lo que  hayamos encontrado. Al destruir los cambuches lo que hicimos fue ocupar un espacio que tenían  unos grupos de gente externa a la universidad.

¿Cómo funciona esa red de microtráfico?

Ese es un tema bastante viejo y conocido, yo no lo estoy descubriendo, en la Universidad del Valle, como en otras colombianas, incluso privadas, así como en colegios, hay lugares o redes que expenden droga. La universidad debe ser un espacio para la academia, no para la venta de sustancias ilícitas. Quiero aclarar algo: no estamos judicializando ni criminalizando a los estudiantes, nunca he afirmado que los estudiantes tengan que ver con el microtráfico, sí he reconocido y hemos venido trabajando en una parte pequeña de la universidad que tiene procesos de adicción. Tampoco es mi propósito  hacer una cruzada contra el narcotráfico, eso no me compete, eso  debe ser objeto de atención de la Policía. 

¿Quiénes son esos agentes externos de los que habla? ¿Bandas criminales?

No tenemos información que desmienta o corrobore eso.  Sabemos que hay pequeños grupos que hacen esta actividad, mezclada con hurtos dentro del campus, que esperamos se puedan erradicar. En relación con los encapuchados es muy difícil identificarlos, actúan desde el anonimato y por eso he hecho la denuncia pública, lo que reclamo es que el Estado ayude a que la universidad esté protegida.

Es muy preocupante que roben dentro de la universidad, incluso se ha dicho de intentos de violación, una vez encontraron una mujer amarrada…

No es frecuente que pasen estas cosas, pero sí muy  preocupante que ocurran. Incluso ha habido agresiones contra profesores, decanos y directivos. Yo reacciono como rector porque percibo que la universidad no aguanta más la inseguridad en su propio campus. Se supone que aquí la gente debe poder estar tranquila, sin la zozobra de que en la noche saliendo o entrando a clase la roben  o haya  alguna  agresión. Eso es injustificable y yo como rector no puedo tolerar que la universidad conviva con la inseguridad y la zozobra. 

¿Qué puede decir sobre la presencia de miembros del ELN o las Farc en la universidad?

En las universidades públicas, no solo en la nuestra, desde hace décadas hay presencia marginal y esporádica de guerrilleros y milicias. Tenemos información de que la  semana anterior hubo una miniparada militar de gente con brazaletes del ELN en una plazoleta de la universidad. A veces aparecen letreros en  los pasillos, es lo que sé. De allí a otra escala distinta de intervención en asuntos internos, no tengo pruebas, como tampoco de que estén detrás de los disturbios, es solo una hipótesis. Si están en la universidad les pediría que empecemos por respetarla como un espacio de paz, uno de los primeros elementos de desescalamiento es que las instituciones educativas estén al margen del conflicto.

¿Estos grupos están conectados con el microtráfico?

No tengo  pruebas, creo que no.

Usted dice que la universidad no puede resignarse a que siempre habrá disturbios y encapuchados. ¿Es cierto eso de que muchos de los que protagonizan esto son personas ‘importadas’ especialmente para las revueltas? 

Es un grupo minoritario, cuando más salen  70 u 80 de una población estudiantil de unos 10.000 estudiantes en esta sede, no es ni el 1 %. Son grupos ideologizados y articulados con otras organizaciones por fuera de la universidad. Muchas veces se ha detectado que sí son ‘importados’, gente que no tiene pinta ni cara de universitario, a quienes los estudiantes ni conocen. La universidad no puede acostumbrarse a que en diez años seguirá el tropel, que cada rector debe administrar el tropel como un mal inevitable y que uno lo que debe hacer es santiguarse para que no ocurran. La universidad debe proponerse erradicar el tropel y los disturbios. 

 ¿Está dispuesto a permitir el acceso de la Fuerza Pública al campus ante eventos como estos?

No. Las experiencias de ese tipo han sido nefastas. Yo era vicerrector  cuando la última incursión, que dejó un estudiante muerto y más de 40 carros destruidos. 

Estas acciones suyas, como la del cierre por dos días del campus y las requisas, han sido calificadas por un sector de la universidad como autoritarismo, dicen que usted no concierta nada…

Autoritarismo y no concertación es hacer disturbios, tropeles sin consultar con nadie, es decidir por sí mismos en pequeños grupos, usar la violencia contra la universidad. Yo soy un académico, no soy autoritario, lo que he hecho lo avaló en esta semana el Consejo Académico en pleno, he recibido el aval de todos los miembros del Concejo Superior. El autoritarismo es diferente a la firmeza. La universidad debe ser firme en defenderse a sí misma y a su comunidad. A mí me gustaría que la entrevista que usted me está haciendo no fuera sobre orden público sino sobre los logros investigativos y académicos o contarle que la universidad es estable financieramente.

¿Por qué decide ponerle la cara a este tema?

Porque la situación se ha escalado muchísimo,  la universidad no puede permitir que los disturbios sean parte de su paisaje, no es posible mantener disturbios cuando el país está al borde de alcanzar la paz, seríamos una universidad anacrónica frente a una sociedad que se está reconciliando. He recibido muchísimas quejas de miembros de la comunidad universitaria por la inseguridad en el campus y esa son razones que competen a un deber ético que tengo. 

¿No cree que poner este tema sobre la mesa, como usted lo ha hecho, puede estigmatizar a la universidad?

Hay gente que dice que esto es negativo, he escuchado esas críticas, pero recojo lo que escribió Diego Martínez en su columna: tapar –tapar no es bueno, los temas hay que ventilarlos para sacarlos a flote, no hay que desdibujar la imagen de la universidad, que es sobretodo de excelencia académica, yo creo que la región reconoce que la Universidad del Valle  es eso.

Las medidas ”Todo el mundo nos está reclamando  que cómo así que hay personas externas que ingresan a Univalle como Pedro por su casa. Hace unos años se intentó hacer control de accesos y se presentaron conflictos con los vigilantes, algunas veces terminaron en enfrentamientos. Pero desde hace varios meses venimos implementando esta medida de control otra vez, frente a situaciones como las que se han notado de inseguridad. Hemos tenido  el apoyo del grueso de la comunidad, universitaria, hemos recibido prácticamente un plebiscito en las redes sociales para que se hagan controles para que la universidad se blinde. Con la gente de adentro no tenemos problema, pero tenemos que estar muy protegidos frente a gente externa que viene a desestabilizar la universidad”.
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