Una crisis que ya amenaza con frenar el paso del MÍO

default: Una crisis que ya amenaza con frenar el paso del MÍO

El caso de Unimetro puso al descubierto las debilidades que tienen en riesgo al sistema local de transporte. Según el certificado de Cámara de Comercio a diciembre 3 de 2010, este operador tiene un capital autorizado de $15.000 millones, pero el suscrito es la tercera parte.

Una crisis que ya amenaza con frenar el paso del MÍO

Diciembre 12, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Una crisis que ya amenaza con frenar el paso del MÍO

Trabajadores del operador Unimetro han realizado varios paros y protestas exigiendo el pago de salarios y seguridad social por parte de la empresa

El caso de Unimetro puso al descubierto las debilidades que tienen en riesgo al sistema local de transporte. Según el certificado de Cámara de Comercio a diciembre 3 de 2010, este operador tiene un capital autorizado de $15.000 millones, pero el suscrito es la tercera parte.

El hijo de Orlando Núñez, un conductor del MÍO, fue apuñalado en un café internet por dos sujetos que entraron a robar el negocio. El joven, de 16 años, trató de impedirlo y fue herido a cuchillo en los brazos. La madre lo llevó a un centro de atención de Coomeva donde está afiliado, pero no fue atendido. Le dijeron que la empresa que lo afiliaba, Unimetro, no había pagado la seguridad social. El muchacho se desangraba. Entonces fue trasladado al hospital Carlos Carmona donde lo estabilizaron y curaron las heridas. Orlando no tenía con qué pagar la cuenta porque hace dos meses no recibe sueldo. “Unimetro no nos había pagado”, dice el conductor. Un primo suyo le prestó la plata para sacar al joven del hospital. Pero esa no ha sido su única crisis. Con el dolor del alma, Orlando tuvo que pedirle a una hermana suya que le albergara a su otra hija porque no tenía con qué darle para la comida y los pasajes para el colegio. Al menos mientras vuelve a recibir plata y tiene con qué suplir los gastos.Por dramas como ese es que más de 150 conductores del MÍO, empleados de Unimetro, pararon sus labores hace ocho días y volvieron a protestar este viernes. Porque no les pagan, están sin seguridad social y ya no tienen con qué vivir.Las alarmas del MÍO se dispararon. La Unión Metropolitana de Transporte, Unimetro, uno de los cuatro operadores del sistema, no tiene plata para pagar su nómina y su funcionamiento. Y eso evidenció la crisis del sistema de transporte. Según el certificado de Cámara de Comercio a diciembre 3 de 2010, Unimetro tiene un capital autorizado de $15.000 millones, pero el capital suscrito es la tercera parte, $5.871.540.000. Sin embargo, de este valor, el capital pagado es de $4.918.420.793 cuando sus necesidades económicas superan los $80.000 millones en las dos primeras fases del MÍO.Esto quiere decir que el capital de la empresa está muy por debajo del requerido, lo cual la pone en aprietos para hacer las inversiones que requiere y trabajar normalmente. Pero, además, tiene serios problemas de caja y de liquidez porque no dispone de recursos para funcionar.En efecto, según cifras de la misma empresa, su nómina mensual, incluidos parafiscales, vale $260 millones. El costo de combustibles para sus vehículos es de $450 millones; el valor de las pólizas mensuales es de $120 millones y otros gastos suman $100 millones. Es decir, que el costo mensual de operación de Unimetro asciende a $930 millones. Sin embargo, los ingresos mensuales que percibe hoy por su participación en el MÍO llegan en promedio a $700 millones. Eso quiere decir que mensualmente la empresa está perdiendo $230 millones, lo que proyecta sus pérdidas a cerca de $3.000 millones anuales.La principal razón de ese déficit es que el 70% de los ingresos que Unimetro obtiene por su operación en el MÍO se destinan a pagar la deuda contraída con el Banco Agrario al que le debe $45.000 millones por la compra de la flota de la primera fase. Y ya requiere $35.000 millones más para estar en la segunda fase.El presidente de Unimetro, Hernando Grisales, precisa que el problema de fondo es el desequilibrio operativo del MÍO que no está moviendo los 400.000 pasajeros diarios que debería mover hoy, sino 280.000. Esto hace que las operadoras reciban sólo 55 centavos por cada peso que produce su operación en el sistema. Según Grisales, si el sistema moviera los pasajeros que debe mover, Unimetro debería recibir 82 centavos por cada peso y eso equilibraría sus finanzas.Lo peor para la operadora es que la Junta Directiva de Metrocali le exigió hace ocho días que debe fortalecerse administrativa, técnica y financieramente y eso implica contratar personal especializado en áreas de mantenimiento, administración, manejo ambiental, contable y financiero, de recursos humanos, etc., lo cual podría, incluso, duplicar el valor de su nómina. Y eso agrava su situación.Para responder a esto, Grisales dijo que le pidieron un préstamo adicional de $2,000 millones al Banco Agrario a fin de cumplir el fortalecimiento empresarial.Rodrigo Salazar presidente de Metrocali, dijo que la otra salida para Unimetro es capitalizar, mientras la nación le ayuda con el Banco Agrario a refinanciar la deuda. Pero los 450 socios de la operadora, que son pequeños transportadores con un bus, no tienen recursos para hacerlo.Alarmas encendidasLa situación prendió las alarmas en Metrocali y los gobiernos nacional y local. El viceministro de Transporte, Felipe Targa, le advirtió a Metrocali que no giraría más recursos al proyecto si no se corrigen los problemas del MÍO.Entre tanto, el alcalde (e) Juan Carlos Botero, aceptó que la crítica situación financiera de Unimetro “está poniendo en grave riesgo todo el sistema de Transporte Masivo”, ya que si este operador se quiebra, se desequilibra toda la operación del sistema.Pero de la mala hora que vive hoy el MÍO todos los actores que intervienen en el sistema son responsables.Primero, Metrocali, porque no ha entregado la infraestructura completa del sistema para optimizar su operación. Aunque ha hecho troncales, aún le falta por construir las terminales de cabecera del sur (Valle del Lili), del norte (Calima) y del oriente (Puerto Mallarino).César Vergara, gerente de la operadora GIT, dijo que las terminales son vitales para que más pasajeros ingresen al MÍO, porque allí se hacen los trasbordos de rutas alimentadoras y del transporte intermunicipal, lo que le daría equilibrio económico al sistema.Salazar responde que las obras están contratadas y su carencia se ha suplido con la tarjeta inteligente que permite trasbordos por fuera de las estaciones. Pero frente a eso, algunos operadores han pedido que se postergue el arranque de la segunda fase del MÍO, prevista para abril, ya que las cuentas del sistema aún no cuadran. Al MÍO le faltan 120.000 pasajeros mientras sobran buses porque hay 80 carros de Unimetro y 15 de EMT sin despachar. Y ya se están sirviendo siete rutas de la segunda fase y cinco más que no estaban previstas en las fases 1 y 2.El presidente de Metrocali dijo que esa propuesta no se ha formalizado pero se mostró dispuesto a analizarse si se hace.Una segunda responsabilidad de Metrocali es que no ha hecho cumplir la eliminación de la sobreoferta de buses y ha permitido que sus socios los transportadores le hagan paralelismo al MÍO. Unimetro tiene 111 buses por sacar y ETM 58.Pero esta responsabilidad es compartida también con la Secretaría de Tránsito, que como autoridad en la materia no ha hecho cumplir las resoluciones que ella misma expidió para chatarrizar los buses.No obstante, el Tránsito expidió tarjetas de operación a los 470 vehículos del MÍO, incluidos los de Unimetro y ETM sin que estas empresas sacaran los buses viejos. Y siendo la salida de unos para el ingreso de otros una condición para expedir tarjetas de operación, el Tránsito habría incurrido en una irregularidad.Y una tercera responsablidad es de los operadores, que además de hacerle paralelism0 al MÍO con sus antiguos buses, no han fortalecido suficientemente sus empresas y afrontan líos económicos y administrativos que tienen al borde de la quiebra a algunos de ellos.Por eso ocurren dramas como el de la familia de Orlando Núñez y las de cerca de 200 empleados más damnificados. Y, si las empresas no responden, el que colapsa es el MÍO y la que pierde es la ciudad.Infraestructura incompletaMetrocali, con recursos de la Nación y el Municipio, han invertido más de $600.000 millones en la infraestructura del MÍO, pero aún faltan más de $300.000 mil millones para concluir las obras. El retraso en el cronograma es de más de dos años. Actualmente se construye la Troncal de Aguablanca que se concluirá en octubre del 2011 y, según se estima, le entregaría el 46% del millón de pasajeros que debe movilizar diariamente el MÍO.Metrocali informó que los patios Sur y Aguablanca empiezan construcción en enero próximo. Está en desarrollo la terminal de Puerto Mallarino.El patio y la terminal del sur son más inciertos porque han tenido problemas con el lote donde se ubicarán. Con la terminal Calima -Sameco, en la Calle 70 con 1 habría mejores condiciones para el sistema y descongestionaría la estación de Chiminangos. Pero la obra ha tenido contratiempos legales y económicos.El desfase afecta a todas las operadorasEl Grupo Integrado de Transporte, GIT, con el 25% de la torta del MÍO, está asumiendo altos costos financieros por los créditos, ya que ha tenido que conseguir $65.000 millones en la primera fase, una suma similar en la segunda fase para comprar la flota exigida y hacer las inversiones de operación que le corresponden.Sin embargo, la firma arrastra un déficit mensual del orden de $500 millones por el desfase operativo, que suple con créditos y capitalización de sus socios.Blanco y Negro Masivo, tiene el 22% del MÍO. Cuenta con el apoyo de una firma como Fanalca y dispone de una mejor condición financiera y de liquidez para hacerle frente a las pérdidas que hoy arroja el sistema de transporte.En la primera fase invirtió alrededor de $60.000 millones y deberá invertir otra suma similar antes de abril para la segunda fase. Sin embargo, el desequilibrio mensual supera los $400 millones.La Empresa de Transporte Masivo, ETM, tiene el 20% del MÍO. Invirtió $55.000 millones en la primera fase e invertirá cerca de $50.000 millones más en la segunda; pero también tiene apretones económicos. Su principal deuda con el MÍO es que aún le faltan por sacar de circulación 58 vehículos de los 557 que le correspondía eliminar por sobreoferta en la primera fase. Su déficit mensual actualmente supera los $300 millones.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad