Una biblioteca de plantas secas

Septiembre 16, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Indira Giselle Gironza | Cali Sur

En el tercer piso de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad del Valle funciona el herbario en el que se guardan 70.000 plantas disecadas y muchas historias. Este mes estrenará nueva sede.

En la Universidad del Valle el saber no sólo se guarda en los libros. También en las hojas secas. En el tercer piso de la Facultad de Ciencias Naturales funciona un centro de investigación que alberga cerca de 70.000 plantas disecadas y muchas historias listas para ser contadas.Se trata del Herbario Ciudad Universitaria Universidad del Valle Cali, fundado en 1966 por el ecólogo Luis Sigifredo Espinal Tascón.El profesor Philip Silverstone-Sopkin, su actual director, cuenta que su función principal es identificar otros vegetales a partir de los ya recopiladas por los investigadores.También hace énfasis en que se puede conocer de dónde provienen ciertas plantas y cuándo producen sus hojas, sus flores y sus frutos, información clave si se quiere reforestar un lugar, además de cuáles son sus usos.De ahí la importancia de esta colección guardada en Univalle, un cúmulo de historia de la flora de la región, de Colombia y de países como China, Australia y Kirguistán.Los primeros miembros del herbario fueron recolectados entre 1940 y 1947 por José Cuatrecasas Arumi, un botánico catalán que reunió alrededor de 17.000 ejemplares durante los siete años que vivió en Cali.Hoy sólo se conservan 39 de ellos, pues los otros fueron trasladados a la Universidad Nacional de Palmira, a Bogotá y a Estados Unidos.Pero se guarda con recelo, dentro de una caja fuerte, ‘la orquídea de la paz’, hallada por Néstor Paz entre Chocó y Valle, a un lado de la carretera que conduce a El Cairo. Para poder identificarla debieron enviarla a México, donde certificaron que se trataba de una nueva especie y la bautizaron en honor a su descubridor.En 1987, Silverstone-Sopkin, junto a Néstor Paz y otros colegas, descubrió otra planta en Zarzal y la denominó ‘eucharis caucana’ por pertenecer a esa región. Su flor blanca es actualmente el logo del herbario de la universidad y está en peligro de extinción, pues sólo se encuentra en tres poblaciones. Pero ella no es la única amenazada. Los científicos creían que el ‘plagio lirion’ se había extinguido porque desde 1883 no se veía ninguno. Sin embargo, un siglo después el profesor Silverstone-Sopkin encontró una planta en Risaralda. Sólo quedan diez, pero la buena noticia es que el director del herbario cultiva 20 para evitar que se extingan.Y otra buena noticia es que el centro de investigación tendrá una nueva sede, que contará con 400 metros cuadrados para alojar su colección de plantas. Las oficinas y los laboratorios para la investigación de docentes y estudiantes ocuparán el espacio restante. Se llamará ‘Luis Sigifredo Espinal Tascón’, en honor a su fundador y abrirá sus puertas este mes. De esta manera, en el oriente del campus se seguirá cultivando el espíritu investigativo de la Universidad del Valle, ya no en forma de libros, sino a través de hojas secas.

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