Un grupo de niños con cáncer cumplieron su sueño de volar

Abril 24, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Un grupo de niños con cáncer cumplieron su sueño de volar

La pequeña Darlin fue una de las que conoció los aviones de combate de la Fuerza Aérea y viajó en el helicóptero. Ella viene del Cauca y es paciente del HUV.

Se trató de niños con cáncer que son atendidos en el Hospital Universitario del Valle, HUV, y que fueron recibidos en la Base Aérea.

Sentada con la pierna estirada en su silla de ruedas, mirando aquella máquina similar a una mosca gigante, Valeria se tapa los oídos con fuerza. El ruido de las aspas del helicóptero taladra la cabeza, pero aún así, una sonrisa se asoma a través del tapabocas. Ya cuando la cargan y la sientan en una de las sillas del Black Hawk, una nave que sirve tanto para transportar heridos como para cargar agua para apagar incendios, la emoción es tal que no para de saludar, de reír, de mirar. Por unos mágicos minutos olvidó por completo la silla de ruedas, olvidó que ese mismo día tenía que hospitalizarse para comenzar la quimioterapia una vez más y hasta olvidó que hace dos meses le extrajeron de su pierna un pedazo de hueso para sustituirlo por otro que le implantaron en el HUV gracias a un donante. A su mamá, que viajó con ella, seguramente le pasó lo mismo: olvidó que deben operarla de la hernia que le salió por cargar a su hija, olvidó que es madre cabeza de familia con tres hijas y también que aún es incierto cuándo regresará Valeria al colegio.Una aventura en el cieloEse helicóptero, explica el subteniente Michael Hernández, de la Fuerza Aérea, nunca tiene asientos, pues por la labor que desempeña requiere de un espacio abierto. Pero esta vez fue distinto: esta vez los invitados eran especiales y por eso lo adecuaron como una “sala VIP”. Junto a Valeria, fueron 24 pequeños que sufren de algún tipo de cáncer y que se encuentran en tratamiento de quimioterapia en el Hospital Universitario del Valle. Estaban ahí para cumplir uno de los sueños más anhelados del ser humano: atravesar el cielo.A ella lo que más le gustó fue el tamaño de ese armatoste que la alzó en el aire y la llevó a recorrer una parte de la ciudad. A otros de sus compañeros les gustó ver la tierra desde un lugar que nunca imaginaron. Diccy Avellaneda, la trabajadora social del HUV, explica que todo se trata de regalarles momentos de alegría, en medio de ese río de dificultades que padecen tanto ellos como sus familias, además de celebrar el Día del Niño.Lamenta, sin embargo, que muchos otros no pudieron asistir. Esos otros están actualmente hospitalizados y no pueden moverse de sus camas. Para ellos hay otra celebración preparada la próxima semana, dentro de la institución.La visita no fue solo el vuelo. También incluyó un paseo por el universo, en el Planetario de la Base Aérea. Allí la Osa Mayor, la constelación de Escorpión y 5000 estrellas se dibujaron en la semiesfera blanca del techo, provenientes de un proyector parecido a un robot con cabeza y múltiples brazos, parecido a los que la Nasa manda a Marte. Ahí aprendieron cuáles son los planetas y que la Luna es 49 veces más pequeñita que la Tierra. También se tomaron fotos con los aviones, y ‘manejaron’ los controles de las aeronaves con cara de tiburón. “Esta es la primera vez que hacemos esta actividad con tantos niños. Ya lo habíamos hecho con un par de pequeños, pero nunca con tantos y es una experiencia muy gratificante”, reconoce el Mayor Andrés Urrego, quien piloteó el Black Hawk que llevó a pasear a los niños.

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