Un extranjero con swing caleño que descrestó en la Feria

Diciembre 29, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Luisa Jaramillo Guerrero | Especial para El País

La fiesta más importante de Cali atrae a extranjeros de distintos lugares del mundo. Así la vivió un estadounidense en la versión 57.

“¡Cali ba-chan-gueroooo!”, gritaba con acento gringo un trigüeño bien parecido que bailaba con una esbelta rubia de ojos azules, mientras cientos de caleños coreaban el adoptado himno de Cali.

George Cadena, un estadounidense de 30 años, de cejas pobladas y sonrisa brillante, vino a la 57 Feria de Cali para dar su propia lección de cómo bailar salsa y logró sorprender. Como quien no quiere la cosa, comenzó a dar un pasito adelante y otro para atrás, logrando captar la atención de quienes llegaron a disfrutar la Calle de la Feria el pasado 26 de diciembre.

Él cumplió la cita desde las siete de la noche, para disfrutar de las presentaciones de la Puerto Rican Power y Willie Colón, artistas que admira. La escena era inusual: George y sus amigos, un grupo de extranjeros que hablan inglés y francés, pero que bailan salsa con la sabrosura de cualquier caleño sin perder el paso. En medio de campanas, guiros y espuma, seis 'monos' se hicieron ver en la Autopista Suroriental con el paso atrás-atrás de salsa. “Parecen caleños”, decían los asistentes al evento que miraban con asombro a este grupo de turistas.

“Esta feria es una chimba”, decía George mientras veía a la gente bailando a su alrededor. Este estadounidense vive en Colombia hace más de tres años. La ciudad de la eterna primavera se convirtió en su casa y desde el barrio Rosales, en el norte de Medellin, dicta clases virtuales de emprendimiento empresarial en universidades de Chile.

George vio en esta tierra una oportunidad para utilizar su conocimiento y compartirlo con personas que tienen gran habilidad para los negocios y que, como él, buscan una posibilidad para generar ingresos y crear empresa. Le habían contado que las academias de baile brindan clases especializadas a extranjeros y desde entonces se dio a la tarea de armar un viaje para conocer la 'Capital de la salsa', disfrutar de su feria, y claro, para aprender a bailar como los caleños.

“En Medellín siempre me hablan de Cali, de cómo bailan acá y siempre quise venir”, dijo. “Me imaginaba esto así, rumba por todos lados”. Después de aprender a hacer línea, básico atrás-atrás, punta talón, correa y arrastre, George se fue a gozar la Feria. El primer día, el jueves 25, vio el espectáculo del Salsódromo.

“Para mí fue impactante ver el talento de los bailarines, los coloridos atuendos y, sobre todo, el calor de la gente que gritó y bailó hasta el final del desfile”, contó. Pero, sin dudarlo, George dice que lo que más esperaba era ir a la Calle de la Feria, porque quería ver en vivo a quienes cantaban temas con los que le enseñaron bailar. Desde su llegada se conectó con los asistentes. Entró en calor rápido con un par de 'guaros' y saludó a todos aquellos que se acercaron por curiosidad. Miró con atención cómo bailaban las parejas, admiró la velocidad con la que bailan los caleños y la cadencia con la que las mujeres mueven la cadera al son de una salsa.

"¿Le ha gustado la Feria? ¿cómo le parece Cali? ¿qué es lo que más le gusta?", le preguntaban los reporteros al más carismático del grupo de turistas. Él respondía con gracia "uy, bacana, me encanta la ciudad". En Medellín también se lo han preguntado esos periodistas que están buscando la nota de los extranjeros en el país. Y en cuanto vio las cámaras, que lo cercaron después de escucharlo hablar en inglés, no dudó en tomar la mano de su amiga Sofia y bailar.

No bailó con paso de sanjuanero, moviéndose de lado a lado sin ritmo. Él bailó como un profesional, con el swing caleño, moviendo los hombros, la cadera y dando vueltas. Entonces, se convirtió en el centro de atención. Congenió con los asistentes y el resto de la noche fue puro baile y gozadera. George bailó mientras Willie Colón cantaba 'Gitana' y otros de sus temas memorables, con los que tomó clases de baile durante su estadía en Cali. Él dijo que, contrario a lo que muchos estadounidenses perciben de Colombia, “ha sido muy difícil salir de aquí, porque es un país muy lindo, de gente muy alegre, muy colorido”.

“Me encanta Cali”, decía mientras bailaba con una caleña que le cogió la mano y le pidió que le concediera una pieza, mientras otras lo asediaban. Y es que no todos los días se conoce a un gringo que sepa bailar salsa, pero esas son las cosas lindas que tiene la Feria de Cali.

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