Un constructor de pesadillas

Octubre 17, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Fabio Posada, editor de El País.

Las ‘maromas’ de Jaime Cárdenas Gil, quien no pudo terminar varias de sus obras, afectan a miles de caleños.

El pasado 18 de enero de 2010 y tras buscarlo durante meses, 36 propietarios de las casas sin terminar que se ven arriba del centro comercial Chipichape, volvieron a ver por fin al ingeniero y constructor Jaime Cárdenas Gil.“Es que el banco salió churreto, me apretó y yo no me puedo volver plata”. Fue el único argumento que esgrimió para procurar calmar los ánimos de esa treintena de caleños que debido a los constantes aplazamientos en la entrega de sus casas, empezaban a mascullar la amargura y la ira de quien se siente estafado.De esa reunión a la que llegaron clientes insatisfechos de otros proyectos, queda un acta que sirvió de punto de partida para este informe que buscaba aclarar lo sucedido en Colinas de Chipichape, pero que terminó por descubrir que la participación de la constructora de Cárdenas Gil en varias obras, entre ellas los dos macroproyectos más importantes de la ciudad, las puso en vilo, debido a sus continuos incumplimientos.El País también revela que mientras el ingeniero Cárdenas Gil sostiene estar al borde de la quiebra por la crisis de la construcción y culpa especialmente a la banca por su iliquidez, desde el sector público recibía más de $2.380 millones que, según Comfenalco, la Fiduciaria Alianza le pagó en seis meses.Otro punto que no está claro en las actuaciones de Cárdenas Gil es por qué fundó, en julio de 2009, una nueva compañía en la cual aparecen los mismos socios de su constructora. Dicha firma es el Grupo Empresarial Jaime Cárdenas, que legó todos los problemas económicos a la antigua y la dejó sin solvencia para cancelar las deudas.Años de bonanzaHasta el viernes pasado en la página web de la constructora se promocionaban los 25 años de experiencia y el certificado de calidad ISO 9001, que le otorgó la Societé Géneralé de Surveillance, en diciembre del 2006, el cual “garantiza la excelencia como empresa constructora”.Esa es una de las razones que explica el momento dorado que vivió la empresa entre los años 2005 y 2007, cuando la Alcaldía, Comfenalco, Bancolombia y otras entidades de prestigio hicieron cuantiosas negociaciones con su propietario y representante legal, Cárdenas Gil.Entre las obras que contrató se cuentan las 992 viviendas que tenía a su cargo en los proyectos de vivienda de interés prioritario que desarrolla la Alcaldía con los famosos recursos que salieron de las caletas de ‘Chupeta’: Altos de Santa Elena y La Luisa. Macroproyectos que han sido resaltados como modelo a nivel nacional.Con el sector privado también tiene varias obras de considerable magnitud.Además del conjunto residencial Colinas de Chipichape, mencionado al comienzo y cuyas casas costaban $180 millones, están La Riviere Avenue, dos torres de doce pisos en el barrio Santa Teresita, pleno corazón del oeste, y el Portal de la Vega ubicado al sur en la calle quinta con carrera 85, otro conjunto cerrado cuyos apartamentos en obra gris, o sea, sin acabados, cuestan $170 millones.Lo que no aparece por ninguna parte en el portal de la firma son los diez embargos que sí están registrados en el certificado de existencia que reposa en la Cámara de Comercio de Cali, cobros que según los afectados suman más de $500 millones.Tampoco figura la denuncia penal que puso la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, Dian, el 26 de marzo de 2009, en la Fiscalía por no haber pagado el impuesto a las ventas y la retención en la fuente, cuyo monto es de $117 millones.Los embargos en contra de la constructora han sido puestos por empresas reconocidas de la región como Andina de Seguridad, Industrias Promar y AC Equipos del Valle, entre otras. Los demás procesos ejecutivos son de personas que le han prestado servicios o entregado anticipos para hacerse con alguna de las viviendas que todavía ofrece.Sumando problemas“Es un tipo enredador, agrandado e irónico, que se comprometió a tener nuestras casas hace más de un año y aún no nos cumple, que dice estar quebrado pero va a restaurantes y centros comerciales, derrochando buena vida”, así describió a Cárdenas Gil uno de sus acreedores.Entre ellos, el más preocupado es Bancolombia, entidad a la que el ingeniero adeuda la suma de $9.500 millones y que para asegurar que no se esfumen los recursos entregados, tiene a su favor las hipotecas en primer grado de los proyectos Colinas de Chipichape, etapa Zion, La Riviere Avenue y Portal de la Vega.“El banco nos informó que definitivamente Cárdenas Gil no iba a terminar las casas de Colinas de Chipichape y nos ofreció ser socios del proyecto por un adicional de $20 millones (que se asume como la valorización de la tierra luego de dos años de comprada), a través de una fiducia inmobiliaria completa, que asegura la escrituración y entrega de las casas por parte de la entidad financiera”, explicó uno de los propietarios de tres casas en este proyecto.Santiago Borrero, gerente de crédito constructor de Bancolombia, se encargó de lograr el éxito de esta figura. El banquero se tuvo que sentar con cada uno de los 27 propietarios que aceptaron esa solución y con Cárdenas Gil para arreglar los términos del acuerdo. La Constructora Bariloche, cuyo socio principal es Conalvías, se encargará de terminar las casas por la figura de administración delegada.Con esto se soluciona el problema para Bancolombia porque recupera $3.000 de los $3.600 millones que tenía comprometidos, gracias a que cobra los créditos a los dueños de las casas que serán entregadas con las especificaciones originales y el saldo lo soporta un pagaré a cargo de Cárdenas Gil, según contaron varios de los implicados.El País recorrió la obra y si bien las 27 casas de esa primera etapa están ya casi listas, el lío será para los propietarios del resto del conjunto residencial unas 120 casas, de las que nadie sabe cuantas hay vendidas. Según un propietario del sector, que pidió no ser citado, el banco comprometido en esas etapas es el HSBC. En el caso del Portal de la Vega el banco fue flexible y recibió los apartamentos en obra negra. Por eso, en la actualidad los ofrecen en venta pero advierten a los interesados que deberán hacerse cargo de los acabados finales con recursos de su propio bolsillo.El proyecto más atrasado es el que está mejor ubicado: La Riviere Avenue, en Santa Teresita, al oeste de Cali. Allí apenas se está buscando la figura que le permita a Bancolombia recuperar su inversión y a los dueños de los apartamentos recibir la obra por la que dieron anticipos o pagaron la totalidad hace dos años.La situación en las otras dos grandes obras en las que participaba la constructora de Cárdenas Gil, los macroproyectos de vivienda de interés prioritario, Altos de Santa Elena y La Luisa, es un poco menos dramática gracias a que la Secretaría de Vivienda y Comfenalco estuvieron más atentos para evitar el colapso de las obras.El jueves pasado Osberth Orozco, gerente técnico de Comfenalco en la obra Altos de Santa Elena, aclaró que “el 20 de mayo de 2010 iniciamos el proceso de terminación y liquidación del contrato con Jaime Cárdenas Gil y presentamos reclamación por incumplimiento a Mapfre Seguros Generales de Colombia, aseguradora del contratista”.En esa misma declaración, Comfenalco indicó que entre noviembre de 2009 y junio de 2010, se le cancelaron a través de la Fiduciaria Alianza $2.382.570.650 a Cárdenas Gil por la obra ejecutada, 160 viviendas de un total de 600 unidades que era su compromiso.Consultado Jaime Cárdenas Gil negó que esto fuera cierto pero aceptó que por la crisis económica no podrá cumplir con las demás etapas a su cargo, por lo que se retiró del proyecto (ver recuadro).En el caso de La Luisa, Marcos Zambrano, secretario de Vivienda de Cali, aceptó que hay un atraso, pero explicó que “de las 392 viviendas ya están construidas 192 y de esas hemos entregado 156. En diciembre estarán otros 80 apartamentos y para inicios del 2011 esperamos entregar los restantes 120, con lo que finalizamos el proyecto”.“Estoy dando la cara”En comunicación con este diario el ingeniero Jaime Cárdenas Gil explicó que “la crisis de la construcción del 2009 me quebró”. Pero aseguro que no se está escondiendo, “tampoco me ficticié”, y por el contrario afirma que busca soluciones para la finalización de los proyectos a su cargo. “Terminamos de mutuo acuerdo el contrato con Comfenalco y la Alcaldía me dio plazo hasta diciembre para lo que falta en La Luisa”, agregó. Sobre los proyectos financiados por Bancolombia dijo que “me apretaron y me negaron los recursos, aún así pagué algunos embargos y estoy tratando de recuperarme”.Homónimo de cuidadoPara evitar cualquier perjuicio o daño frente a esta denuncia, El País aclara que todas las situaciones descritas en esta investigación, así como las obras y cifras mencionadas, no tienen ninguna relación con el reconocido arquitecto Jaime Cárdenas Matallana, quien es un prestante miembro de la sociedad caleña, reconocido por sus aportes en obras civiles de cuyos diseños se ha encargado en más de una oportunidad. Su homónimo el ingeniero Jaime Cárdenas Gil, es quien aparece enredado con embargos, liquidación de contratos, denuncias penales y otros procesos.Cifras117 millones es el monto por el cual lo denunció la Dian en la Fiscalía.160 viviendas entregó a Comfenalco.

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