Uceda Leal y Abellán, con ilusiones renovadas

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Los dos matadores españoles se vestirán de luces hoy y saldrán al ruedo de Cañaveralejo en su reencuentro con la afición caleña.

Uceda Leal y Abellán, con ilusiones renovadas

Diciembre 26, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Por Rodrigo Urrego Bautista | Especial para El País
Uceda Leal y Abellán, con ilusiones renovadas

Uceda Leal es un torero puro, clásico y valiente. Es conocido por la afición colombiana, ya que ha estado en las distintas ferias de Cali, Manizales, Medellín, Cartagena y Bogotá, entre otras. En Cañaveralejo estará hoy y la noche del 1 de enero, al lado de Miguel Abellán, Paco Perlaza, Iván Fandiño, Arturo Saldívar y Santiago Naranjo.

Los dos matadores españoles se vestirán de luces hoy y saldrán al ruedo de Cañaveralejo en su reencuentro con la afición caleña.

A mediados de la década de los 90, se cocinaba en las aulas de la Escuela Taurina de Madrid una generación de jóvenes que ilusionaba a los maestros Gregorio Sánchez y Joaquín Bernadó, y a todo el ambiente taurino madrileño en general. En ese entonces se decía que la escuela estaba a punto de ‘graduar’ a una terna de toreros que podría ser superior a esa célebre camada de los 80: la de ‘El Yiyo’, ‘Joselito’, José Luis Bote y ‘El Fundi’, y que le dio toda la fama a la escuela madrileña. Incluso, muchos aficionados iban los fines de semana a la ‘placita’ de toros de la venta de El Batán (en la Casa de Campo madrileña) y en vez de ir con sus hijos al zoológico, se ubicaban en los tendidos de madera para ver los cursos prácticos o becerradas. Allí los rumores que se tendían sobre tres aspirantes eran comprobados semana a semana. Esos tres torerillos que ilusionaban a todos eran José Ignacio Uceda Leal, Miguel Abellán y Julián López. Este último era el más admirado, pues no superaba los 13 años ni el metro y medio de estatura y todos le decían de cariño ‘El Juli’, a la vez que lo admiraban por su capacidad para ‘jugar’ con los becerros y novillos. Pero Uceda Leal sorprendía mucho a los aficionados mayores. Esos que saben paladear la clase y calidad del toreo, pues ese joven lo hacía con mucha categoría. Y del otro pequeño, Abellán, le admiraban la casta, el amor propio para no dejarse ganar la pelea, y ese fondo de buen toreo que iba en evolución. Dos décadas después, la historia de los tres aspirantes es distinta. ‘El Juli’ se convirtió en el rey del toreo. En la máxima figura de principios de siglo y, quizás, en uno de los toreros de mayor capacidad técnica para hacerle faena a todos los toros. Uceda Leal y Miguel Abellán, en cambio, no han llegado a esa cima. Sin embargo, no se pierden en el camino y mantienen vigente esa ilusión. Siguen siendo imprescindibles en muchas ferias de España, y más aún, con la ilusión entre los aficionados que de tiempo atrás apostaron por ellos y que esperan que den ese golpe definitivo. Uceda: cara y sello Pocos toreros en la historia se han dado el lujo de recibir la alternativa en la plaza de Madrid y de manos de dos de los mayores artistas del toreo, ‘Curro’ Romero y Julio Aparicio. Desde ese día, el 3 de octubre de 1996, Uceda Leal se erigió en esa lista de toreros muy apetecidos por los madrileños. Fue entre las temporadas de 2000 y 2003 cuando el torero tuvo sus mejores momentos. Primero porque ingresó al circuito de las ferias. y luego, dos salidas a hombros en Las Ventas de Madrid, incluso donde tuvo un gesto de matar seis toros en solitario. Pero las tardes de gloria no se comparan con el drama que ha vivido este torero. Su hermano y picador murió en 1999 y su madre falleció en el 2002. Luego, en abril del 2009, y un día antes de torear en Las Ventas, murió su padre Pedro Uceda, reconocido aficionado y principal mentor del torero. Aún así, se vistió de luces, guardando el luto, y sufrió una de las mayores cornadas de su carrera. Abellán, a paso lento Cali conoció a Miguel Abellán en 1999 cuando no superaba los 20 años y era de esos toreros que apostaban a comerse el mundo. Ese fue el tren al que quiso subirse este hincha declarado del Atlético de Madrid. Retar al destino, e incluso, atropellar la razón. Sus primeras temporadas fueron electrizantes. Una tarde en particular, en la feria San Isidro de 2000, es la prueba. Abellán salió a hombros pese a haber sufrido una cornada en el muslo, la cual suturaron entre toro y toro. Su padre, el famoso novillero Miguel Abellán ‘Maletilla de Oro’, al que un novillo lo retiró del toreo y lo dejó caminando con bastón, veía en el nuevo Abellán todo lo que había soñado y no había podido conseguir. Pero los años pasaron y Abellán se iba quedando del carro de las figuras. Aún así no le importó, pues su toreo encontró madurez y reposo. Es cierto que se alejó del circuito, o mejor, pasó de torear 60 corridas al año a 25, cifra con la que terminó la temporada 2011. Con menos corridas por año, Miguel encontró la esencia de su toreo, de mayor calidad y clase. Lo trataba de interpretar a toda costa, sin pensar en los triunfos numéricos con los que anhelaba al inicio. Cali verá un nuevo Abellán. Físicamente lucirá una cicatriz en la mejilla derecha. La huella de la grave cornada que sufrió el pasado mes de junio en Las Ventas de Madrid. Uceda Leal y Miguel Abellán. Dos viejos conocidos que volverán a encontrarse en el ruedo de Cañaveralejo y que, a pesar de todo, siguen en evolución y con categoría vigente.

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