Tras intervención militar, Farallones de Cali dan señas de recuperación

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Gracias a la presencia constante del Ejército Nacional y su trabajo contra la minería ilegal y el trabajo de Parques Nacionales, mejoran las cuencas y regresan especies como el oso de anteojos.

Tras intervención militar, Farallones de Cali dan señas de recuperación

Octubre 10, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Tras intervención militar, Farallones de Cali dan señas de recuperación

Con el acompañamiento constante de tropas del Ejército Nacional en la zona alta del Parque Natural Farallones de Cali, funcionarios de Parques Nacionales adelantan la recuperación de las zonas que se han visto más afectadas por la actividad de la minería ilegal.

Gracias a la presencia constante del Ejército Nacional y su trabajo contra la minería ilegal y el trabajo de Parques Nacionales, mejoran las cuencas y regresan especies como el oso de anteojos.

El sentimiento de felicidad era indescriptible. Se trataba solo de un examen rutinario a las imágenes logradas por las cámaras fijas ubicadas en la zona de reserva El Danubio, para determinar presencia de mamíferos y aves terrestres, cuando una silueta enorme llenó la pantalla.

En principio hubo dudas sobre la identidad del  visitante, pero  segundos más tarde la noticia se confirmó. Por primera vez en muchos años se volvía a  documentar la presencia de  un oso de anteojos, el animal insignia del Parque Natural Farallones de Cali, esta vez a escasos 40 minutos de la capital del Valle, cerca a Peñas Blancas.

El especial ‘Minería ilegal, el cáncer de los Farallones’, publicado por El País, evidenció el daño en el Parque Natural y obligó la intervención de las autoridades. Vea el especial 'Minería ilegal,  el cáncer de Los Farallones'

La  ruta del retorno del oso de anteojos se empezó a trazar un año atrás, el 28 de septiembre del 2015, cuando 98 militares, dos fiscales y dos funcionarios de Parques Nacionales partieron del batallón de Alta Montaña con el propósito de erradicar la minería ilegal en los Farallones, donde ocasionaron un desastre ambiental y desviaron un río para facilitar el lavado del oro, como lo denunció El País en su momento.

Con la presencia constante del Ejército Nacional en este año no solo se limitó la actividad humana en la alta montaña, sino que  se silenciaron los motores, las motobombas, plantas eléctricas, taladros y explosivos; también se iniciaron labores de recuperación por parte de funcionarios de Parques Nacionales y fue cuestión de un año para que la naturaleza empezara a recuperarse y se registrara el retorno de diversas especies.

En las últimas semanas se ha registrado también la presencia de tigrillos, venados, especies de ranas y variedades de aves que llevaban largo rato sin que se tuviera prueba de su presencia en este sector del Parque Natural.

El jefe del área protegida del Parque Natural Farallones de Cali, Jaime Alberto Celis, destacó los avances del trabajo conjunto al que se han sumado diversas entidades en este año.

“Durante este año hemos podido disminuir la presión sobre ecosistemas estratégicos del parque como el páramo y el bosque alto andino, permitiendo notorios avances en su recuperación, lo que se refleja en el mejoramiento en la captación y regulación del recurso hídrico que presentan las microcuencas que confirman las cuencas de los ríos Felidia y Pichindé,  que forman el río Cali”, indicó Celis.

Gustavo Londoño, docente y biólogo de Icesi, resaltó la importancia del avistamiento del oso de anteojos porque estas especies grandes son muy susceptibles a la intervención humana o a la minería,  en este caso en los Farallones, y es una excelente noticia que el oso se esté moviendo nuevamente hacia sitios como  El Danubio.

“El mensaje que está dando este avistamiento es que el manejo que se está dando en este momento al Parque Natural es el  adecuado y que a estas especies, cuando se les quita la presión de la cacería, la fragmentación y otras amenazas, se mueven hacia sitios conservados como es en este caso la reserva del Danubio, manejado por el Dagma en la zona baja del parque Farallones”, dijo el biólogo.

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Pero no es solo la presencia del Ejército Nacional la que ha permitido que la flora y  la fauna tengan una nueva oportunidad en el Parque Natural Farallones. Esta es quizá la primera vez en muchos años que se integran todas las autoridades ambientales y la Administración Municipal en torno a la preservación del gran banco de agua de Cali.

Así lo destacó el director del Dagma, Luis Alfonso Rodríguez, al señalar que otra buena noticia “es que hemos construido y tenemos en ejecución una agenda conjunta” con el Ministerio del Medio Ambiente, la CVC, el Dagma y otras entidades “que no habíamos logrado tener antes”.

“Vamos a aportarle a la conservación de cuencas, a los pagos por servicios ambientales y vamos a integrar el Plan Operativo de control de la minería con el desarrollo de los retenes que instalaremos cerca a Venteaderos, donde habrá autoridades ambientales con Fuerza Pública”, dijo Rodríguez.

El director de la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), Rubén Darío Materón, destacó también esa articulación de las autoridades en el último año para apoyar a Parques Nacionales en lo concerniente al seguimiento y control de actividades en los Farallones.

“Compartimos con Parques Nacionales los informes de monitoreo en las fuentes hídricas. Se han analizado niveles de cianuro, mercurio, manganeso, hierro, conductividad, temperatura y pH. Y los informes del último año no muestran presencia de metales pesados en el agua, lo que descarta actividad minera de impacto en la parte alta”, asegura el Director de la CVC.

Bastó un año de esfuerzos conjuntos para que el agua, la flora y la fauna tuvieran una nueva oportunidad en el Parque Natural Farallones y de la continuidad de ese esfuerzo  dependerá que especies como el oso de anteojos no se vean solo en las monedas de $50.

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