"Cali tiene un problema de autoestima": Asesora de cultura ciudadana

Julio 17, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Luz Jenny Aguirre Tobón | Editora de Cali

Carolina Campo, asesora de Cultura Ciudadana de Cali, dice que, aunque no lo creamos, la ciudad sigue siendo cívica. El Municipio le apuntará a estrategias para disminuir la accidentalidad de las motos.

Las dos banderas que más le gusta ondear al Alcalde Armitage son las de la generación de ingresos y la de la cultura ciudadana. Liderar esta  última misión  está en manos de Carolina Campo Ángel, una caleña de 39 años, actriz de teatro y comunicadora social que desde los 16 años está dedicada al trabajo con comunidades.

Siendo adolescente lideró programas de alfabetización en La Sirena; como actriz, con el Teatro Experimental Abierto (Teca), recorrió zonas de conflicto haciendo trabajo con víctimas y tiempo después fue directora del Teatro al Aire Libre Los Cristales. La Asesora de Cultura Ciudadana del Municipio   cuenta cuál será la apuesta de este gobierno para recuperar la Cali cívica. 

La cultura ciudadana a muchos les suena a ‘carreta’, a un discurso muy bonito de las administraciones, pero que no se  ve…

La cultura ciudadana es un principio, un medio y un fin. Un principio, porque tiene que ver con nuestro comportamiento. Un medio, porque es la posibilidad de decirle al otro: usted puede mejorar y un fin porque la conjugación de esos dos elementos permite que la ciudad tenga una visión diferente de sí misma. 

¿Y cuál es la visión que tenemos los caleños de nosotros mismos?

Eso es parte de lo que vamos contar en la tercera semana de julio con los resultados del diagnóstico que hicimos. La percepción que tienen los caleños de sí mismos es de un autoestima no lo suficientemente alta y por ende se tiene la misma visión del otro. Es como que yo soy una persona buena, que cumple, pero no lo suficiente para cambiar la ciudad. Adicionalmente eso  hace que mi visión del otro es que no cumple y que en él no se puede confiar. Hay un problema de autoestima en la ciudad. 

¿Se puede explicar por qué somos así? Con estos temas sale siempre la odiosa comparación: los paisas defienden lo suyo, en cambio ‘caleño come caleño’…

Uno podría aproximarse a una hipótesis en términos de decir que Cali es una ciudad que ha sido considerada de paso, de todos y de nadie. Sabemos de la gran cantidad de personas que migraron del Pacífico en los años 60 a Cali, no solo por la violencia sino porque buscaban una mejor opción para sus familias. Luego fueron las comunidades del interior y colonias internacionales. Somos una ciudad diversa de verdad. Añoramos esa Cali cívica de los años 70, cuando el nivel poblacional era muy diferente, con unas costumbres totalmente distintas. Esta época le está exigiendo a Cali que aprenda a dialogar con las diferencias y a encontrar puntos en común en medio de esas diferencias, por eso la cultura ciudadana es tan importante: hay que aprender a aceptar al otro como es y ese otro debe aprender las dinámicas sociales que hay en la ciudad. 

¿Eso qué significa? 

Por ejemplo, tenemos una serie de comunidades rurales viviendo en la ciudad. Esto marca una diferencia, en el tema del ruido entre el Oriente y Granada. Uno es un ruido del comercio, pero en el Oriente tienes unas comunidades del Pacífico acostumbradas a escuchar la música fuerte, a hablar fuerte, porque la vecina vivía al otro lado del río. El otro tiene una historia que tengo que conocer para entender lo que pasa.

¿Esa añoranza del civismo de los años 70 es útil para construir una nueva versión de Cali cívica o termina siendo algo que nos ancla al pasado?

Es una nostalgia que no nos permite movernos y reconocer los avances que tiene Cali. Sal al bulevar del río y dime cuánta basura ves en la calle: no hay. Vas al MÍO y  ves a la gente haciendo la fila, a diferencia de otras grandes ciudades. La gente cede el puesto al adulto mayor. En las gualas tú pagas y la devuelta te llega completa hasta donde estés sentado. Cómo vamos a decir que Cali no es una ciudad cívica, cuando sí lo es.

Entonces somos muy duros con nuestra ciudad…

Somos muy duros. Le daré un ejemplo de los resultados que compartiremos de nuestro diagnóstico. En términos de percepción ciudadana la gente rechaza la violencia intrafamiliar, pero las cifras dicen  lo contrario. Eso quiere decir que tenemos un imaginario que creemos que es la realidad, pero nuestra práctica es totalmente contraria. Con el civismo pasa lo mismo, que hace parte de la cultura ciudadana, pero la gente cree que su ciudad no es cívica.

¿Qué tiene que pasar para que se vea un cambio en el autoestima?

Dice mi hijo que cuando se mueve la cabeza se mueven los pies. El Alcalde le está apostando a dejar huella en la cultura ciudadana, está siendo tomado como un tema prioritario y, al menos en términos de Gobierno, hace que todos tengamos que sintonizarnos con el tema. En la encuesta que hicimos de ‘Mi Cali soñada’ salieron elementos esperanzadores: que Cali es muy dada a lo social, a trabajar con y para los otros. Eso hay que usarlo para replantear nuestra percepción del otro. Eso explica la gran cantidad de colectivos que hay en Cali apuntando a causas sociales. Eso no se ve y eso es lo que hay que resaltar para empezar a construir una imagen más amable Cali. 

Lo que pasa es que esperamos resultados rápidos…

Sí, pero así no sucede. Mire lo que pasó con el terremoto de Ecuador, algo muy doloroso, pero a la semana se nos olvidó. ¿Cuántos tenemos la maleta lista con los elementos básicos para enfrentar una tragedia? Los remedios instantáneos y mágicos no existen, todo es un proceso en construcción. Estamos arrancando por tomar decisiones informadas, nosotros estamos construyendo un modelo de cultura ciudadana, no acciones sueltas. Por eso se hizo la encuesta a 30.000 personas para saber ellos qué pensaban y que esto se viera reflejado, por ejemplo en el Plan de Desarrollo, donde se priorizó el tema de convivencia, valores y fortalecimiento familiar. Eso fue lo que nos pidieron en la encuesta. 

¿Lo que les arrojó esa encuesta en qué se va a transformar? 

Mire lo de Cali de noche. Pensábamos que la noche era solo rumba y no. Es una ciudad que de noche hace deporte, eso permite decir: mire hay que fortalecer en otras alternativas para mejorar la  oferta a esas horas, eso es lo que la gente está haciendo. 

¿Cómo ha reaccionado la gente a la propuesta de Cali 24 Horas, especialmente en el parque del Perro y Juanambú-El Peñón-Granada, los corredores donde ustedes quieren comenzar con esta propuesta?

Lo primero que hemos hecho es revisar  cuántos hogares y negocios hay. Estamos en eso, recogiendo datos para poder llegar de manera asertiva. Esto tiene varias fases, empezando por una de socialización que se va a hacer casa por casa en cada una de las zonas, con un elemento que se llama el ‘Quitapenas’  (un muñequito al que irá atado un mensaje para el vecino contándole por qué le afecta el ruido que se genera). Lo que queremos es desentrañar esas causas de fondo de lo que nos afecta. Pasa que podemos estar muy bravos por el ruido que hace el otro, pero en realidad no lo hablamos porque no queremos reconocer que tenemos que empezar a dialogar.  

La movilidad es el otro eje del trabajo que quieren hacer en cultura ciudadana. ¿Cuál va a ser el foco?

A lo que más le pondremos énfasis es a la accidentalidad en motos. En la tercera semana de julio entregaremos esta estrategia. Los motociclistas en Cali son personas con una autoestima muy baja, como dice el Alcalde, la moto es el carro del pueblo, es el sustento de muchas familias, pero han sido estigmatizados por los altos niveles de accidentalidad, aunque no todo es su responsabilidad.

¿Cuál será la estrategia?

Necesitamos ampliar el espectro de ellos en la vía. Para eso estamos retomando un artículo del Código de Tránsito donde se señala que las personas que anden en bicicleta y en moto pueden usar como señalética su cuerpo, sobretodo a la hora de girar o de cambiar de carril. Con esto lo que estamos haciendo es ampliar su tamaño en la vía, esto es, en la práctica, sacar la mano hacia donde voy a girar. La idea es poder hacer al motociclista un actor visible en la vía, porque hoy no lo es y como hay estigma no los tomamos en cuenta. 

Eso quiere decir que van a ‘poner de moda’ que el de la moto saque la mano…

Así es. Se llama ‘No más fantasmas en la vía, yo veo las motos’. Ellos son un actor vial importante, casi 700.000. También haremos un trabajo en las escuelas para el reconocimiento de normas y prácticas en la vía con los niños y jóvenes para que ellos nos ayuden a ser reguladores de sus propias familias, al tiempo estamos formando al motousuario del futuro. En el espacio público (en especial en zonas críticas) tendremos 40 promotores de cultura ciudadana. Y tendremos unas mesas de trabajo permanentes sobre la movilidad. Ese no será un proceso de un mes, nos vamos a dar lo que queda del año para ir midiendo el impacto de estas estrategia. 

El tercer pilar de su plan de cultura ciudadana es agua y medio ambiente. ¿Qué van a hacer?

Tiene que ver con la recuperación de dos espacios importantes de Cali: el río Cali, donde se ha comenzado con un ejercicio bello de limpieza y, el río Pance. Son río emblemáticos, con toda la posibilidad de ser recuperados y que tienen una cantidad fuerte de turistas. Hemos descubierto, por ejemplo, que en el río Cali, arriba de la bocatoma, la gente va a bañarse como en Pance.  Necesitamos que la gente empiece a valorar el agua como una expresión de vida, como algo que puedo perder en cualquier momento sino lo cuido.

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