“Cali tiene grandes oportunidades para crear más empleo”: Ministro de Trabajo

Septiembre 21, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Alfredo García Sierra | Reportero de El País
“Cali tiene grandes oportunidades para crear más empleo”: Ministro de Trabajo

Luis Eduardo Garzón.

El ministro del Trabajo, Luis Eduardo Garzón, dice que el reciente cierre de dos empresas no debe ser motivo de alarma.

La actual desaceleración de la economía podría hacer  tambalear las metas de empleo del Gobierno, y constituir un retroceso al terreno ganado en los últimos años.

Frente a ello, el ministro del Trabajo, Luis Eduardo Garzón, señala que la administración Santos está preparada para defender las 2,5 millones de plazas de trabajo creadas hasta el momento. Todo, dice, se basa en los alcances del Plan de Impulso a la Productividad y el Empleo, Pipe 2.0, con el cual se estimulará a la industria.

Sostiene que el reciente cierre de empresas como Mondelez y Andina de Herramientas en Cali no es para alamarse, ya que están llegando más inversionistas al Valle del Cauca.  

Ministro, ¿qué tan complicado será defender los empleos creados en los últimos años frente a la  desaceleración económica?

Es fundamental seguir bajando la cifra de desempleo mes a mes. El último registro de 8,8 %  es muy importante. En segundo lugar, es una cifra retadora pues muestra avances, pero no deja de preocuparnos frente a tendencias que hay que manejar con mucho cuidado, por lo menos en las regiones. Seguir manteniendo niveles altos de desempleo en Cúcuta y Armenia no es nada positivo. Y sobre todo vamos a mirar el caso de Cúcuta que hoy la propia crisis puede generar una oportunidad de apoyo al trabajo. En tercer lugar, seguiremos insistiendo en el empleo juvenil pues la tendencia se mantiene a pesar de que en los últimos cinco años ha bajado cinco puntos porcentuales. Mantener un desempleo en niveles del 15,9 % no es bueno para jóvenes entre 18 y 28 años. Y por último, buscaremos impulsar el empleo en empresas exportadoras de bienes no tradicionales aprovechando la tasa de cambio.

Pero, ¿los exportadores colombianos no  están aprovechando esa ventaja para vender?

El tema del dólar pasa a ser una posibilidad y una oportunidad para que las exportaciones no tradicionales se pongan en el centro de atención para generar empleo. Aunque los efectos de la devaluación en el costo de vida deben tenerse en cuenta  sobre todo cuando estamos próximos a discutir el salario mínimo del año 2016.

No es una visión muy optimista, teniendo en cuenta que la industria sigue estancada...

Las cifras macroeconómicas y de empleabilidad en las trece ciudades más importantes del país muestran un avance sustancial. También soy realista  para no hablar de pesimismo en relación a que nos interesa mirar regiones muy específicas y la situación de los jóvenes, lo mismo que la tendencia de la devaluación frente al costo de vida de los hogares. 

El último indicador de desempleo es un 4 % menos en relación a lo que genera el Estado como empleador, lo cual demuestra que sí hay austeridad. Por eso el Plan de Impulso a la Productividad y el Empleo, Pipe 2.0 se orienta a generar 320.000 empleos en infraestructura y otras actividades. Ese optimismo significa que no nos estamos durmiendo en los laureles, pues la tendencia de reducir la desocupación hay que defenderla de los conatos de la economía china, la crisis brasileña y con Venezuela. No es para nada halagüeña la coyuntura internacional para Colombia.  

¿Cuántos serían esos empleos a cuidar en caso de que la economía se desacelere más de lo previsto?

Nos propusimos tener 2,5 millones de empleos nuevos en los primeros cuatro años del mandato del presidente Santos, y eso se cumplió. Para el 2015  ya sobrepasamos los 500.000, aunque nos preocupó un poco la última encuesta del Dane en  la industria manufacturera y sobre todo en las confecciones, lo cual nos obliga a trabajar con mucho rigor con ellos. Acaba de firmarse un convenio para la formación en el Sena de 106.000 trabajadores de las confecciones y se invertirán $35.000 millones. Todo de manera conjunta con la Cámara de Confecciones de la Andi. 

Eso lo he denominado la Ruta del Sena 255575. Es decir, 25 de cada 100 aprendices consiguieron trabajo en el 2010. Hoy, 55 de cada 100 han logrado un empleo y en el año 2018 debemos estar en 75 por cada 100. En total estamos defendiendo tres millones 45 mil empleos con el compromiso de haber bajado el desempleo al 8 %. 

¿No es preocupante que en el caso del Valle se sigan cerrando empresas multinacionales, la última de ellas Andina Herramientas, para llevarse sus negocios a México?

No estoy menospreciando para nada que se vayan algunas empresas cuya importancia ha trascendido en el caso de Cali. Pero los datos que nosotros tenemos son por lo menos estimulantes como quiera que si bien se van dos empresas, han llegado más inversionistas al Valle del Cauca. Es más, si uno mira la Alianza del Pacífico, el Valle,  la propia Cali y  otras ciudades van a ser un referente de oportunidades de negocios extraordinarios.  Yo no me alarmaría por eso, pero repito, no estoy menospreciando la importancia de lo que está pasando.

¿Cómo interpreta la paradoja de que en Cali haya bajado el desempleo del 13 % al 11 % en julio, a pesar de que varias empresas importantes se han ido?

La inversión extranjera en Colombia ha aumentado 30 % en los últimos cinco años. Y consideramos que hay que seguirla manteniendo. El Valle del Cauca y Cali tienen solo oportunidades.  Cali tiene la posibilidad de ser la capital comercial e industrial de Colombia. Insisto en que  veo solo oportunidades para Cali. No tendría por qué sentirme alarmado. 

Pero Cali debería tener  desempleo de un dígito si el Estado frenara el impacto de las migraciones...

Los niveles de comportamiento de migraciones en el Valle del Cauca tienen unas características absolutamente diferentes al resto del país.

En el Valle no  se presentó como en otras regiones  una macrocefalia municipal, es decir, una concentración de población en las capitales de los departamentos.  El Valle tiene ciudades intermedias con grandes posibilidades de negocios y de empleo. Pero existe el reto de diversificar la economía con otras alternativas, para que el azúcar no sea lo único, lo cual estaría en la línea de lo que sería más una oportunidad que una dificultad.

Cúcuta tiene el mayor índice de desempleo del país. ¿Qué se prevé para enfrentar la crisis fronteriza con Venezuela en lo laboral, teniendo en cuenta que en esa ciudad no hay grandes industrias?

A principios de este mes el Ministerio junto al Departamento de la Prosperidad Social y el  Sena hizo un inventario  sobre las plazas que estamos ofreciendo en Cúcuta. Eso es un gran esfuerzo y propusimos 2.300 puestos de trabajo temporales. Eso evidentemente no resuelve el desempleo en esa ciudad, pero lo que resuelve es la situación de la gente que está en los albergues. Por eso estamos adelantando ‘cursos exprés’ para trabajadores de la construcción y con el examen de alturas que exigen las empresas. Igualmente, se está trabajando con el comercio y los ‘call center’. Usted tiene la razón. La oportunidad que tiene hoy Cúcuta es promisoria, ya que toda la sociedad está poniendo sus ojos sobre esa ciudad para convertirla en una urbe industrial más competitiva y que no dependa más de  Venezuela.

¿Por qué solo ahora llegó ese tipo de apoyos para la zona fronteriza, algo que debió hacerse  antes?

Dependiendo de las situaciones, que ojalá se superen pronto con Venezuela, lo cierto es que existe la responsabilidad del Gobierno de generar unas condiciones para que la empleabilidad industrial en Cúcuta se pueda fortalecer.

Usted mencionó la mesura que debe tenerse para negociar el salario mínimo del 2016. ¿Bajo qué parámetros sugiere esa negociación con base en la realidad económica?  

Hay que tener en cuenta que producir un buen salario mínimo es producir un buen consumo. Eso es parte de una discusión al interior del propio Gobierno. No es malo que se ventile, pero saber que el salario mínimo también tiene que estar  ligado a las metas de crecimiento económico y de posibilidades.  Entender que el salario mínimo debe ser restringido me parece que es una mala señal para sociedad que necesita un mejor ingreso y un mayor consumo. Uno no puede hacer demagogia ni populismo que vaya más allá de las posibilidades porque genera seriamente deterioro en el empleo nacional.

 

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