Testimonios de mujeres que pagaron un alto costo por cirugías estéticas baratas

Septiembre 15, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Zulma Cuervo | Reportera de El País.
Testimonios de mujeres que pagaron un alto costo por cirugías estéticas baratas

Algunos errores que se cometen diario en la rutina de belleza.

Secretaría de Salud del Valle cerró 20 centros estéticos por no cumplir las normas. Fiscalía tiene 56 denuncias por malos procedimientos.

Han pasado diez años entre estas dos historias, pero a pesar de la década que separa los hechos, las narraciones tienen muchos aspectos en común. Beatriz y Victoria* quisieron verse más atractivas, las dos querían que sus pantalones les quedaran mejor. Ambas fueron convencidas por sus amigas para ir a un centro de estética conocido y “muy efectivo”. Las dos terminaron lamentando haber invertido el dinero ahorrado en ilusiones que casi acaban con sus vidas. Victoria, de 34 años, pagó $1.500.000 por lo que según el centro de estética era un litro de ácido hialurónico que le sería inyectado en cada una de las nalgas para darles volumen. Programó su cita para el 20 de noviembre del año pasado. La atendieron en un consultorio donde solamente había una camilla, se demoró poco, no más de tres horas. Salió ilusionada, pensando que en la Feria de Cali podría lucir yines ajustados. La felicidad le duró una semana porque empezaron el dolor y la hinchazón. Le explicó la cosmetóloga que su cuerpo había presentado rechazo al producto. Primero le recetaron antibiótico, pero a la tercera semana, cuando no hubo mejoría, le recomendaron visitar un médico. El centro de estética cerró, ya no queda en Los Cámbulos, en la casa a la que ella fue ese fatídico 20 de noviembre. Beatriz tenía 36 años cuando se mandó a aplicar silicona en los glúteos. El 2 de junio del 2003 decidió ponerse en manos de la mamá de una compañera de trabajo. Le cobraban $2.600.000, pero por ser conocida, solo pagó $1 millón y quedaba debiendo el resto. Recuerda que utilizaron una aguja grande, como de la que usan para vacunar ganado, y con ella le aplicaron el líquido. Tampoco tardó mucho, su procedimiento no ocupó ni la mitad del día. A los cuatro días empezaron la fiebre y el dolor en las nalgas. Llegaron incluso a aplicarle una especie de plasma de vino caliente con cebolla cabezona para bajar la hinchazón. 49 días después fue ingresada a la Fundación Valle del Lili con una infección severa y luego trasladada al Hospital Universitario del Valle, HUV. A Victoria le hicieron una cirugía para retirar lo que resultó ser una mezcla de varios productos, incluida silicona. Tiene problemas para dormir boca arriba y todavía siente dolor, aunque más que físico, es emocional. Beatriz estuvo a punto de morir por la infección hace diez años. Fueron necesarias siete cirugías y 25 semanas de hospitalización para seguir viva. Hoy tiene un 32 % de discapacidad por dolor en la cadera. Diez años de diferencia entre cada historia, pero la tragedia es la misma. Beatriz denunció a la cosmetóloga una vez salió del HUV. Pero en esos seis meses que luchó por su vida, la cosmetóloga tuvo tiempo para vender sus propiedades y escapar a Canadá con su familia. Victoria también puso en conocimiento su caso de la Fiscalía, pero esta se encuentra en carácter averiguatorio, debido a que al parecer, los propietarios del centro de estética se fueron de Cali.La denuncia de Victoria es uno de los 56 reportes que tiene la Fiscalía en lo que va corrido del año por malas prácticas profesionales en cirugías estéticas; 35 tienen indiciado (acusado) conocido, 19 están en proceso averiguatorio, tres están archivados. Ningún culpable está preso.Un negocio que crece sin controlJuan Fernando Pedroza, profesional de Salud Ambiental de la Secretaría de Salud de Cali, dice que negocios como peluquerías, salas de belleza y centros de estética aparecen a diario y en cualquier barrio. “Son negocios fáciles de montar, que pueden trasladar equipos y huir ante cualquier problema que se les presente. Algunos ni siquiera tienen aviso, funcionan en casas o apartamentos y la clientela llega por referencias”, explica.En Cali, según Pedroza, hay 670 peluquerías y salas de belleza. “Pero es una cifra muy variable porque todos los días se abre una y se cierra otra. Además migran mucho”, indica.De ese número, con los técnicos de la Unidad Ejecutora de Saneamiento del Municipio han hecho 561 visitas hasta el 31 de agosto pasado. “La mitad de los establecimientos (280) tienen algún tipo de requerimiento”, señala el funcionario. Los técnicos se encuentran con todo tipo de irregularidades: salones que no contrataron la ruta hospitalaria para el desecho de los residuos, establecimientos sin uso de suelo o registro mercantil de la Cámara de Comercio, personal que no cumple con la formación exigida y la realización de procedimientos invasivos (es decir los que traspasan la barrera de la piel. No necesariamente son lo que ocasionan sangrado porque algunos como los rayos ultravioleta no generan heridas pero sí quemaduras).“Cuando los salones practican procedimientos como vacunterapia, carboxiterapia o maquillaje permanente, dejan de considerarse salas de belleza y deben constituirse como una IPS que debe tener médico especialista en medicina estética. Esos casos ya no son de nuestra competencia y los reportamos a la Secretaría de Salud del Departamento”, asegura Pedroza.La Secretaría de Salud del Valle tiene registrados 408 prestadores de servicios de medicina estética, de los cuales 124 son independientes y 284 están conformados como instituciones prestadoras de salud. Operativos realizados hace quince días, en 75 establecimientos, arrojaron 20 cierres temporales (26,6 % de los sitios visitados). El secretario de Salud, Fernando Gutiérrez, dijo que en los operativos se encontraron varias irregularidades. “Uno de las más recurrentes fue el ejercicio ilegal de la profesión, se encontró personal no idóneo haciendo procedimientos invasivos. También había medicamentos vencidos y quirófanos en mal estado”. Mercedes Paredes, coordinadora del Grupo de Inspección, Vigilancia y Control de la Secretaría de Salud del Valle, explica que durante las visitas fue evidente la práctica de procedimientos quirúrgicos en consultorios médicos o en sala de procedimientos menores sin contar con las normas básicas de limpieza y desinfección “colocando en riesgo la vida de los pacientes”.Cuestión de aparienciaEl cirujano plástico Alfonso Riascos dice que a la gente le importa tanto la apariencia que se deja engañar con tratamientos milagrosos. “El mercadeo todo lo puede y la gente cae fácilmente”, comenta. Ximena* se hizo una lipolisis láser hace seis meses por $1.800.000. Le aseguraron que era una cirugía más avanzada que la liposucción, con cero riesgos. La persona que se la practicó efectivamente usó una de las nuevas máquinas láser. Lo que ella no sabía es que el equipo no reemplaza la formación de quince años (como mínimo) que tiene un cirujano plástico. El láser la quemó por dentro. Lleva tres cirugías y todavía le falta una para reconstruir la pared abdominal que deberá hacerse en seis meses. “Pero a pesar de lo mucho que se haga quedará con cicatrices porque los daños de un procedimiento mal hecho son de por vida”, sentencia el cirujano plástico del HUV, Darío Salazar.“Un tratamiento estético no es un asunto menor. Si usted exige y paga por un cardiólogo cuando tiene problemas del corazón, ¿por qué no se pone en manos de un cirujano plástico cuando quiere mejorar su aspecto?”, reflexiona Salazar.VerifiqueEn la página www.valledelcauca.gov. co/saludbusque en la parte inferior derecha el link ‘Consulta de base de datos de Prestadores de Servicios de Salud. En Acceso de Usuarios pulse ingresar y luego vaya al Directorio de Prestadores. Le aparecerá un formulario donde puede digitar el nombre de la clínica o centro de estética. Si cuenta con permiso le aparecerá el código, dirección y teléfono del lugar.Para denunciar, puede hacerlo al correo habilitacion.valle@gmail.com o al teléfono 6200000 Extensiones 1622, 1649 y 1686 de la Secretaría de Salud Departamental.Si la queja es sobre un salón de belleza, puede acercarse a la Secretaría de Salud de Cali o a las Unidades Ejecutoras de Saneamiento (Ladera, Norte, Centro, Oriente y Rural)No se deje engañarDebido a la mala fama de las liposucciones, los centros de estética promueven estas intervenciones con otros nombres como lipolight, ultralipoescultura, lipólisis láser, nanolipo, miniliposucción, lipomoldeamiento o vibroliposucción. El cirujano plástico Darío Salazar dice que así buscan generar confianza. “Pero son intervenciones hechas por instrumentadores quirúrgicos, auxiliares de enfermería, paramédicos o cosmetólogas”, explica. Los biopolímeros ahora se llaman biogel o ácido hialurónico. “El ácido hialurónico verdadero no tiene riesgos, pero si le dicen que le van a aplicar un litro y le cobran $1 millón o $2 millones, desconfíe, porque un centímetro de este producto cuesta $500.000”, dice el cirujano plástico Alfonso Riascos.* Nombres cambiados a petición de las fuentes.

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