"Tenemos que ser más eficientes": Dimas Martínez, gerente (e) del HUV

Mayo 10, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

Director encargado del HUV, Dimas Martínez.

El director (e) del HUV, Dimas Martínez, dijo que para hacer un plan ajustado a lo real, en dos meses estará la hoja de ruta de la Ley 550.

Aunque declarar al Hospital Universitario del Valle, HUV, en Ley de Insolvencia Económica (más conocida como Ley 550 o Ley de Quiebras) fue una decisión que se tomó a comienzos de año, todavía no se tiene el plan que materialice esta determinación. El director (e) del HUV, Dimas Martínez, considera que en dos meses se habrá presentado esa hoja de ruta a la Superintendencia de Salud. ¿En qué va el plan para acoger al HUV a la Ley 550? La tarea consiste en hacer todo un panorama financiero que conduzca a saber cómo va a hacer la adopción de todas las políticas de pago. No podemos ser irresponsables en ese manejo, lo primero que intentamos es poner al día todo lo que nos deben y qué debemos y tengo que definir claramente cuáles son mis fuentes de financiación, cómo el hospital va a seguir ofertando servicios, de qué provienen los ingresos. No lo podemos hacer de manera diferente, porque podríamos estar cometiendo la misma irregularidad que sucedió en el pasado, que se presentan planes no debidamente sustentados y  son incumplidos. Con la Ley 550 no se puede hacer ese ensayo y error, porque el incumplimiento de dos de esas obligaciones que pactemos obliga a la liquidación inmediata. Lo que busca la junta directiva y es directriz de la gobernadora, que es quien la preside, es que el hospital siga funcionando. Por eso tenemos que presentar una información muy precisa. ¿Para cuándo estará listo ese plan? De los estudios que se hacen con el equipo directivo y la parte financiera y con los asesores de la Gobernación, más el acompañamiento de la Universidad del Valle, entendemos que no antes de dos meses podríamos tener la estabilización del proceso. Teniendo en cuenta que el hospital inició el concurso para director en propiedad, usted no alcanzaría a terminar con ese plan para acoger al HUV a la Ley 550... En la forma como se ha contratado con la Universidad de Medellín, se habla de 40 días hábiles, es decir unos dos meses a partir del momento de la publicación, sí creo que como director encargado alcanzo a presentar el plan. Más será el nuevo director el que tendrá que hacerse responsable de la respuesta de la Superintendencia de Salud, que tardará un mes o dos en decir si se aprueba o no o si tiene que hacer ajustes al proyecto. De lo que ya se ha ido armando, ¿cuánto necesita el hospital para funcionar? Necesita $21.000 millones al mes. Eso significa que necesito facturar $18.000 millones mensuales porque lo restante ($3000 millones) lo obtengo con la estampilla (prohospitales). ¿Y cuánto le ingresa al mes? Ahí es donde tengo el problema, porque por ejemplo yo le voy a radicar a Emssanar facturas por $8000 millones, pero solo me acepta $5000 millones, porque el contrato tiene un techo. No queremos que eso siga pasando, porque no podemos dejar de atender pacientes de Emssanar cuando llegamos a ese tope. Y esa misma situación obedece con todas las EPS. La ley establece que si yo le facturo $1000 millones, solo con radicarle me tiene que autorizar el pago de $500 millones, en algo que se llama giro directo (50 %). Pero realmente estamos recibiendo  34 %, pero de ese porcentaje  23 % corresponde a vigencias anteriores y solo 9 % es de la facturación nueva. Con ese desbalance es imposible que tengamos equilibrio.  ¿Cuánto le deben al hospital? Alrededor de $120.000 millones, de los cuales $70.000 millones corresponden a EPS que no están en el mercado, le hablo de Calisalud, de Caprecom (que nos debe $48.000 millones), Cóndor, Selvasalud, todos tienen saldos que si nos los pagaran, apuntalarían nuestra operación. ¿Y cuánto le debe el hospital a proveedores y a sus empleados? $150.000 millones, tiene un desfase de $30.000 millones, pero se puede cubrir con una buena operación. ¿Por qué el desfase? Porque durante un tiempo el hospital no tuvo los suficientes controles, tuvo personal que no se necesitaba, insumos más caros de lo que se debía pagar. El problema es de años, pero hace cuatro o cinco años se agudizó.   Teniendo en cuenta esos factores, ¿no cree que la Ley 550 lo único que logrará es liquidar el hospital? La Ley 550 tiene unas bondades: para cualquier proceso ejecutivo, no me pueden volver a embargar. Hoy tenemos $23.000 millones embargados de proveedores y sabemos que les debemos, pero nos embargaron sin tener un mandamiento de pago. Me permite programar mis deudas a diez años y les iremos pagando gradualmente. Y me permite garantizar el funcionamiento, pero obviamente tenemos que hacer una reingeniería de muchas cosas que no han funcionado. ¿Qué soluciones  ha implementado? Hemos sacado 150 personas de la parte administrativa, de la que teníamos reporte de poca producción. Acabamos de hacer una reestructuración en el manejo de los tiempos de facturación para ser más eficientes. No es que vayamos en contra de los trabajadores, sino que tenemos que ser más eficientes. También vamos a visitar el Hospital General de Medellín, que funciona con el 70 % del personal tanto administrativo como operativo, queremos ver cómo lo hacen. ¿En cuánto tiempo piensa reducir el proceso de facturación? Tenemos un problema. Por ejemplo, con la principal EPS del régimen subsidiado, que es Emssanar, se pactó que ellos tenían una deuda con el hospital 90 días después radicarle la cuenta, y esto tiene una antesala, primero tengo que radicarle la cuenta a un tercero (un auditor) que se tarda hasta dos meses en hacerme el control y si acepta la cuenta, bien sea total o parcialmente, la EPS la reconoce como deuda tres meses después. Tenemos una inequidad del modelo y finalmente solo me pagan lo de atrás, es un rezago muy grande. ¿Hay forma de cambiar esos contratos? Claro, yo creo que fueron firmados así por la premura de tener legalizadas las actividades, pero en cualquier momento pueden ser  revisados y se puede hacer un otrosí o cláusula adicional. En eso, la Secretaría de Salud y la Gobernadora han ofrecido todo su concurso para hacer una negociación en bloque, no es solo el HUV sino todos los hospitales del nivel II del Departamento los que tienen esa situación. Sin mirar el reconocimiento de la deuda por parte de las EPS, si soy paciente del HUV y me dan de alta, ¿cuánto tiempo tardará el hospital en entregarle a mi EPS la factura por el servicio prestado? De un día para otro, pero eso depende de varias cosas. Los pacientes que llevan apenas ocho días son fáciles de facturar, pero los de meses e incluso años son más complicados, imagínese lo que significa liquidar. En ese caso la estrategia es ir sacando la facturación parcial mes a mes y que cuando salga solo sea sumar las liquidaciones parciales. Con la salida de personal, el hospital apunta a hacerse pequeño... A disminuir aquellos cargos que no son funcionales, que no le están aportando valor a la operación. Yo no puedo disminuirme desde el punto de vista asistencial, por eso mis recortes tienen que apuntar a mantenimiento, apoyo logístico y administrativo. También queremos generar directores de cada una de las áreas que sean capaces de gerenciar su propia unidad, que sean capaces de definir cuánto pueden producir, cuántas personas necesitan, cómo pueden facturar, para que cada uno se comporte como un nicho individual. Obviamente el hospital va a seguir teniendo desde la parte directiva un control, pero la desconcentración del proceso administrativo puede ayudar notablemente a mejorar.  Dentro de la reestructuración del hospital, ¿ya  saben cómo se van a especializar? Sí, queremos especializarnos en la prestación de servicios en unidades de cuidados intensivos, hemato- oncología pediátrica y de adultos, neurocirugía, ortopedia y trauma (60 % de las actividades están allí), partos de alto riesgo obstétrico (donde se hacen 13.000 al año), la unidad de quemados, cirugía pediátrica y cirugía plástica. ¿No es apuntar a muchos servicios? Es que no podemos salir de nada de eso, en lo que debemos trabajar es en prestarlos bien, tener una buena oferta para que la gente nos llegue. Pero sí tengo que reducir las cirugías generales y los partos normales.  ¿Tienen cerrados servicios? Sí, un piso con 20 camas en cuidados intensivos por falta de ventiladores y bombas.  ¿Cómo está hoy el hospital? Le debo dos meses de nómina a los empleados de planta, más la prima de Navidad y tres meses a los de las agremiaciones, que también son mis profesionales y que son muy valiosos para que este hospital funcione. En insumos estamos comprando lo necesario para funcionar, pero tenemos ad portas un riesgo, uno de nuestros ilustres médicos, el doctor Andrés Portilla,  hemato-oncólogo pediatra, nos ha hecho partícipes de una comunicación en el sentido de que si las cosas no funcionan en el mes de mayo, él no va más, y si se va, tendríamos que cerrar la unidad de hemato-oncología pediátrica porque no hay otros profesionales como él en la ciudad, que no solo dan su trabajo sino su voluntad. Él es una persona que gestiona con las fundaciones, que consigue recursos externos, que hace eventos, es absolutamente compenetrado. ¿Qué pasa en hemato-oncología pediátrica? Están los médicos y el medicamento, pero hace falta que el laboratorio funcione bien y que las EPS nos den oportunamente las autorizaciones para empezar los tratamientos. Él tiene unos indicadores que han venido deteriorándose, además antes éramos exclusivos, ahora hay otras instituciones que pueden suplir el servicio.  Una tutela ordenó devolverle unos recursos embargados. ¿Ya se los entregaron? No. La tutela salió a favor del HUV desde el pasado 17 de marzo, pero los jueces no han sido coherentes con eso y no nos devuelven los recursos. Esos $23.000 millones nos servirían mucho para no cerrar hemato-oncología pediátrica. Estamos colocando una nueva querella judicial para que nos devuelvan los recursos.  ¿Les llegaron los recursos que les prometieron al hospital el año pasado, en medio de la crisis que obligó al cierre del Banco de Sangre y de las Urgencias? Sí, llegaron $1500 millones del Ministerio de Salud para el Banco de Sangre y entre noviembre y marzo de este año funcionamos sin problema gracias a esos recursos. La Gobernación cumplió con sus obligaciones, al comienzo de este año nos dio $8000 millones y acaba de entregarnos $5000 millones, es decir, ya cumplió con el giro de este año. El único que no nos ha girado es la Secretaría de Salud Pública de Cali, que nos ofertó $3000 millones para ayudar a financiar la operación, pero esa plata estaba destinada a financiar un plan que se suscribió en 2014 de saneamiento fiscal y como lo incumplimos, porque no hicimos un ejercicio concienzudo de cifras y datos,  no hubo la forma de girarlos por ahí. Ellos quieren apoyar ahora con el pago de pacientes de Cali con tratamientos No POS, pero para poder hacer eso se tiene que cambiar el nombre de cómo se giran los recursos. Estamos a la espera de que hagan ese trámite.

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