Superpániko, el héroe contra el ‘bullying’ de El Saladito

Octubre 11, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Alda Mera | Reportera de El País

En una escuela de El Saladito los niños protagonizaron una película de un héroe que lucha contra el matoneo. Historia con final feliz en convivencia escolar.

Saladito Films presenta.... Superpániko. No es un pájaro, no es un avión, es un niño de una escuela real y rural de El Saladito, la vía al mar, que ha desarrollado superpoderes para asustar al enemigo.Es Richard, un alumno de cuarto de primaria, que día a día se ve expuesto a las burlas y agresiones de sus compañeros de la Escuela Luis Fernando Lloreda Zamorano, de ese corregimiento. En especial, de un grupo liderado por John, un niño déspota que le rompe sus dibujos, lo empuja y hasta lo obliga a ser el arquero en un partido de fútbol. Juego que se convierte en un pretexto para patear a Richard. Solo Mery, la niña de los sueños del niño, se conmueve y lo consuela a él, que también es el niño de los sueños de ella.Ante la proximidad del Halloween, la profesora les pide a sus alumnos que vengan disfrazados. El 31 de octubre, todos hacen realidad sus fantasías: el Guasón y Supermán se codean con Violeta, princesas y otros héroes y heroínas del cine y de la televisión.Pero John va de uniforme. En su menuda prepotencia, se cree el SuperJohn y que no necesita disfraz. Es él mismo y punto. Pero cuando preguntan por Richard, aparece un remedo de superhéroe que despierta la carcajada de toda la clase. Su cara de Guasón no combina con la camisa vieja de Kalimán. Menos con la capa que puede ser la de Batman y un pantalón con remiendos que intenta ser como el de El Hombre Araña. Fue la forma como su madre, una humilde modista, le salió al paso a la falta de dinero para comprarle un disfraz nuevo, como los de sus amigos. Todos se ríen. En medio de la mofa, el pequeño trata de hacerse oír: que él no es ni el hombre de acero ni el de las telarañas: él es Superpániko, un héroe con capacidad de asustar al más osado bandido. Nadie le cree y le gritan ‘Super-remiendo’, ‘Superbobo’, entre otros apelativos hirientes. Richard se va con el corazón vuelto añicos a llorar su tristeza al baño. El Día de las Brujas, dos bandidos se toman por asalto la institución educativa para robar los nuevos portátiles que la Fundación Computadores para Educar han donado a la escuela. (Una amenaza real y latente en colegios de barrios o veredas).Todos los niños corren y gritan, mientras los bandidos los amenazan, al igual que a los profesores, en la cancha. Mientras se disponen a abrir la sala de sistemas, Superpániko escucha la gritería y corre en ayuda de sus amigos.Cuando los ladrones se topan de frente con el pequeño superhéroe, entran en un estado de pánico inexplicable y no pueden llevar a cabo sus malas acciones. Así Richard o Superpániko salva a los profesores y a todos sus compañeros, incluidos los que siempre le maltratan, mientras la Policía llega y captura a los malvados.Como si fuera ciencia ficción, todos le hacen un acto de reconocimiento a Superpániko, es decir, a Richard. Profesores, Policía, compañeros, le dan las gracias por haberlos puesto a salvo. John, su anterior agresor, le reconoce sus poderes y le da su saludo de paz. Y Richard, como buen héroe, como en las películas, le perdona y le brinda su amistad. Eso sí, como todo gran superhéroe, en este final feliz no podía faltar el amor: Richard se gana la admiración y afecto de la niña de sus sueños, Mery, que se funde en un abrazo con él.***Esta es la historia de ficción del celumetraje que protagonizaron tres alumnos de la mencionada escuelita de primaria del kilómetro 12 en la vía al mar. Como en las películas, está basada en “la vida real”. La escribió y la dirigió Harold Andrés Salazar Sandoval, un profesor de cuarto de primaria con inquietudes literarias, gomoso del cine y comprometido en la formación integral de sus alumnos. Los roces y las confrontaciones constantes entre estudiantes, sobre todo de los grados superiores, lo motivaron a crear esta estrategia con el ánimo de transmitirles un mensaje contra el ‘bullying’. Algo que los hiciera reflexionar sobre el buen comportamiento que deben observar para tener una sana convivencia escolar, la cual se va a replicar en su vida adulta.El profesor Salazar tiene dos amigos que conserva desde que los conoció en el colegio Claret: Alexander e Ismael Cardozo, dedicados a la producción de cine y de televisión. Ellos le ayudaron en el proceso para llevar a final feliz esta película.Como en todo filme con sello artesanal, los hermanos Cardozo le orientaron en la preproducción, que incluyó desde pedir permiso a los padres de familia hasta hacer el casting estudiantil para elegir a los tres protagonistas. Todos querían actuar, pero los de mejor registro fueron William Emilio Góngora Abella, como el pequeño y frágil Richard, la víctima del acoso escolar que llevaba un superhéroe dentro. Jesús David Pavas Solórzano, el más grandecito, por su facilidad de expresión gestual, calificó como el malo de la historia, John. Y Luisa María Cerón se quedó con el papel de Mery, la niña de los sueños de Richard. Los demás estudiantes se interpretan a sí mismos. Y los Solórzano le resolvieron otro lío de producción: aceptaron interpretar a los bandidos que intentan robar los computadores.Luego de los ensayos respectivos, se oyó decir: “ ¡luz natural, celular, acción!”. Y el proyecto se echó a rodar con la participación y apoyo de toda la comunidad educativa: los padres de familia, los estudiantes y los profesores Arcelio Vélez, Mauricio Díaz y Luisa Mosquera (esposa del profesor Salazar). Esta última actúa en su rol de la vida real: maestra de escuela.La clase de valores, en la realidad, se vuelve como una función de cine, donde ellos son los protagonistas. Los profesores dan una introducción sobre qué es el ‘bullying’, quién es el agresor y quién es el agredido, qué consecuencias puede traer y cómo desarrollar mejores habilidades para la vida. Después cada estudiante pone a rodar la película, que ya está en youtube, en el portátil. Y reflexiona. Jesús David, quien interpreta al acosador John, resalta que “nos sentimos muy orgullosos de que vayamos a salir en la televisión y ahora en la prensa. Nos sentimos muy bien de poder ayudar a que el ‘bullying’ se detenga en las escuelas, porque eso no da para nada bueno”, dice el pequeño que en su trato con los demás demuestra, como en las películas, que su rol es solo eso, un rol. Y que él no se parece en nada a su personaje. Entonces William Emilio, que hizo de víctima, recuerda que cuando estaban en segundo, renunció un niño al que siempre maltrataban “porque hacía la mano así”, dice haciendo el gesto de torcer la mano. “Él decía que se sentía triste”, comenta el niño que es ejemplo de respeto y conciliación en la vida real. Como en las películas.“Ahora ya no peleamos, nos apoyamos, compartimos más porque vimos que no era bueno burlarse de los compañeros y que el que sufre en realidad es el agresor, de pronto le ha pasado algo que lo hace comportarse así”, dice Kelly, niña con mucha capacidad para expresar sus opiniones.La profesora Luisa es la primera en certificar los efectos positivos de la iniciativa. “Antes eran más las quejas que recibíamos los profesores, ahora ellos se hacen respetar, exigen el respeto. Se ha ganado mucho con este proyecto”, dice la docente de 5° grado.La profe reconoce que el mensaje no es solo para los niños y niñas. Es un llamado también para los educadores “que a veces nos quedamos solo en decir ‘este niño sí que pone quejas’, pero no hacemos nada para ayudarlo”. Como en la película. Ahora, ellos ahondan más en la situación para saber qué está pasando con ese alumno.Valentina dice que se sintió muy bien. “Todos compartimos, fuimos cambiando, ya nos sentimos alegres”. Ella, como todos, muestra otro rostro desde que han venido realizando la actividad lúdico académica. Mauricio Díaz, profesor de 2°, celebra la idea del proyecto por cuanto trata y logra influir en los niños a través de un formato utilizando las TICs y buscando un buen trato entre los compañeros para mejorar la convivencia.*** Que ellos se valoren, se hagan respetar como personas y tengan la actitud de colaborar con los que sufren el acoso. Ese es el objetivo y se ha logrado. “Ellos ya manejan los términos del ‘bullying’, distinguen palabras que no corresponden o las conductas de abuso de poder y eso es importante”, dice Díaz.El mejor ejemplo es Stiven, que si bien es el más juicioso y “no se mete en problemas con nadie”, era muy callado, tímido. Ahora ya tiene más amigos y habla con el profesor, al punto que ya es el representante del salón. O la misma Luisa María, la pequeña actriz que interpretó a Mery, quien dice que todo fue muy bueno “porque pudimos actuar, nos divertimos, pero sobre todo, aprendimos que no debemos hacer ‘bullying’”. Cada uno va reconociendo sus faltas y cómo las ha superado. El egoísta que ahora comparte con todos. La chiquilla que admite que “antes yo peleaba por todo, desde que hicimos la película, todo empezó a cambiar”. El profesor Arcelio Vélez también nota los cambios generados por esta propuesta innovadora: antes los niños reñían hasta por la cancha, ahora se respetan el turno y ceden el espacio. Y el mismo William Emilio, en cuya pequeña figura vive el héroe Superpániko, dice con propiedad de conciliador: “Recuerden que el que tiene problemas es el agresor, no se dejen enganchar en la pelea”. Así habla este protagonista de la vida real, como en las películas.

CONTINÚA LEYENDO
Publicidad
VER COMENTARIOS
Publicidad