Sobreviviente de explosión de poliducto en Risaralda hoy es un milagro de la ciencia

Sobreviviente de explosión de poliducto en Risaralda hoy es un milagro de la ciencia

Noviembre 30, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Sobreviviente de explosión de poliducto en Risaralda hoy es un milagro de la ciencia

Duberney Montoya recorre los pasillos de la Clínica Amiga, donde estuvo cerca de cinco meses en tratamiento de las quemaduras, producto de la explosión del poliducto.

Conozca la historia de Duberney Montoya Orozco, un joven de 17 años que, tras cinco meses de tratamiento, se recupera de la tragedia por la explosión de un poliducto en Risaralda, ocurrida el 23 de diciembre del 2011.

Se aferró a ese diez por ciento de probabilidades de sobrevivir que le daban los médicos. Hoy, once meses y siete días después de que la tragedia llegara a su casa, Duberney Montoya Orozco está contando la hazaña más importante de sus 17 años de existencia: seguir con vida.El jueves regresó al sitio que fue su hogar durante cinco meses, tras haber sido dado de alta en marzo de la Clínica Amiga de Comfandi, donde fue remitido desde Pereira por la gravedad de sus quemaduras. Él fue una de las víctimas de la explosión del poliducto Puerto Salgar-Cartago, el 23 de diciembre del 2011.De nuevo sintió los lazos de fraternidad que estrechó con los médicos y las enfermeras que lo trataron durante su proceso de recuperación. “Son personas muy especiales. Me preguntan cómo estoy, me dicen que me veo muy bien y aunque todavía sigo en tratamiento, ya me siento mejor, puedo hablar, puedo caminar, puedo ver. Estoy vivo”, reflexionó este adolescente que sueña con volverse médico y devolverle el favor a otros.Al personal médico y a sus ganas de no dejar sola a su mamá dice que debe su recuperación. “Soy lo único que tiene porque mis dos hermanos mayores murieron en la explosión”, explicó.Los hermanos fallecidos eran John Freddy Salazar Orozco, de 22 años, y Jesús Alexánder Orozco, de 27 años. “Fue un año duro. No celebramos nada, ni el Día de las Brujitas, ni mi cumpleaños (el 14 de noviembre) porque John Freddy y Alexánder eran mi compañía. Además, mi mamá está triste por su muerte”, señaló.Este adolescente planea volver al colegio a continuar con su bachillerato. Está en séptimo grado. Pero tiene que esperar porque siguen más cirugías. Hoy tiene programada una de reconstrucción de piel en Pereira (serían 16 con esta nueva intervención).El tratamiento sigue: los médicos van hasta su casa, en el barrio Las Acacias, cerca de Villa Carola (Dosquebradas), donde sucedió el fatal accidente que dejó más de una decena de muertos.Laureano Quintero, director de la Clínica Amiga, resumió la recuperación de Duberney como un milagro de la ciencia. “El paciente llegó a la Unidad de Cuidados Intensivos con pronóstico reservado. Pero las cirugías que se le hicieron y la aplicación de medicamentos muy sofisticados tienen a Duberney en franca recuperación”, explicó el directivo de esta IPS de la ciudad.“Es un milagro viviente de la ciencia. Sus posibilidades de muerte eran del 90 por ciento. Las quemaduras no solo afectaron el 75% de su cuerpo (rostro, tórax, brazos y piernas), también comprometieron su aparato respiratorio”, agregó Quintero.Duberney recordó que el día de la tragedia vio un resplandor. “Yo pensé que era el fin del mundo y me eché la bendición”. Hoy cree que haberse encomendado a Dios le dio las fuerzas para mantenerse vivo.

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