Cali sigue en deuda con derechos de población con discapacidad

Cali sigue en deuda con derechos de población con discapacidad

Diciembre 06, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Cali sigue en deuda con derechos de población con discapacidad

Jenny Gantiva creía que tardaría años en recuperar su movilidad, pero en cinco meses en la Fundación Ideal aprendió a caminar, dice su director Rodolfo Millán.

56.476 habitantes de Cali tienen algún tipo de discapacidad, según caracterización de la Secretaría de Bienestar Social.

Hacer comprender a la sociedad que la persona en discapacidad es sujeto de derechos, no de lástima, es uno de los  principales retos que encuentran las 56.476 habitantes registrados oficialmente con  esta condición en Cali. Lea también: Identifique a las personas con baja visión, una discapacidad 'invisible' en Cali. 56.476 personas en discapacidad,  que podrían ser 153.272, según las proyecciones del censo de 2005, según  Miller Hernández, coordinador del Eje de Discapacidad de la Secretaría de Bienestar Social del Municipio desde 2003. Estas y otras cifras  se desprenden de la caracterización de esta población realizada por esta dependencia del Municipio de Cali. Por ejemplo, el 79 % dice que no se siente discriminado y Hernández explica que “la discapacidad no es un concepto intrínseco o subjetivo a la persona que le falta un pie o no ve, sino que está asociado es a la  actitud negativa de la gente, de la sociedad, del entorno y a veces, de la familia, la que le  hacen sentir la exclusión”. Se refiere a que si sale  y el sistema de transporte es menos accesible para ellos, si los cajeros electrónicos y los edificios no tienen rampas, si el sordomudo  va al médico o al juzgado, pero no hay intérprete para que lea su lenguaje de señas, o si tiene que ir a rogar a la EPS para que le autoricen las terapias, esas situaciones  no le permiten  estar en igualdad de condiciones frente a los demás. Él enfatiza en esta actitud negativa porque de ella  se derivan las otras exclusiones. Malos diagnósticos o no atención oportuna o especializada en salud. Falta de escolaridad porque se piensa que “para qué se pone a estudiar a una persona que no va servir para nada”. Las pocas oportunidades de trabajo o  si le dan empleo, no pueden tomarlas porque el sistema de transporte los deja lejos, o queda en un piso al que no puede subir. Así de simples y cotidianas son las barreras con las que deben luchar las  personas en discapacidad en Cali, que son  el 6,4 % de su  población, opina Hernández, máster en educación especial que desde 1990 estudia el tema. Un 32 % de esas personas en Cali adquirieron esta condición por mala atención médica. Jenny Gantiva pertenece a ese grupo. Acudió  por cálculos renales a urgencias de su EPS. Fue sometida a una cirugía exploratoria, adquirió una bacteria que la dejó en coma y le necrosó los dedos de los pies y de las manos. Cuando despertó 20 días después,  le habían amputado las piernas y gracias al médico Lucio  Garzón, de la Fundación Ideal,  no hicieron igual con las manos. Gracias a la rehabilitación integral en esa institución, con el especialista en terapia física Julio Zapata y la fisioterapeuta ocupacional Jazmín Jiménez, Jenny volvió a ser una persona autónoma y  funcional.  Rodolfo Millán Muñoz, director ejecutivo de la Fundación Ideal Julio H. Calonje, coincide en que la falta de atención especializada e integral a esta población es la mayor dificultad. “Las principales barreras vienen de las aseguradoras (EPS, ARL, y régimenes especiales);   por ejemplo, los remiten a terapias convencionales y no a terapias especializadas, no van a médicos fisiatras ni a neuropediatras, porque los  criterios son más lucrativos que la rehabilitación, desde que  la salud se volvió un negocio”, dice. Millán aplaude que el Éxito, Alkosto, Homecenter, Jumbo, Juan Valdez, están incluyendo más empleados con discapacidad. Les solicitan mano calificada (recepcionistas, call center, vigilancia, empacadores, asistentes de almacén), pero advierte que “si la persona no ha tenido un buen proceso de rehabilitación funcional o laboral, no cumple con el perfil que nos piden”. Y añade: “Todos hablamos de inclusión, pero el país carece de programas de rehabilitación funcional integral”. Otra dificultad que señala él es que el 50,99 % de la población en discapacidad es mayor de 60 años  y sus limitaciones están asociadas a enfermedades de su edad, y así es más difícil que sigan  plan de rehabilitación o una terapia ocupacional. A esto se suma el poco nivel de escolaridad, porque su propia familia los excluyó de la educación porque en esa época “había que esconderlo o tenerlo encerrado”, opina Hernández. Por ello aún hallan  discapacitados mendigando y cuando les ofrecen la rehabilitación y la silla de ruedas, las rechazan con un “no ve que me da más plata estar aquí en el piso”. Hace falta más apoyo para emprendimientos, con  insumos y materias primas. El secretario de Bienestar Social, Esaúd Urrutia,  destacó que ya esté en marcha el programa de fortalecimiento de los comités territoriales de discapacidad en cada comuna. “El objetivo  es trabajar de la mano con ellos, escucharlos, comprometerlos, porque en la medida en que estemos organizados, la atención va a ser más efectiva y vamos a poder superar la brecha de inequidad que hay con la población en discapacidad”, dice  el funcionario. Por ejemplo,  la Alcaldía, ya les presta el servicio de acompañamiento de  intérprete para ir al médico y el acceso a la justicia y así garantizar  que no le sean vulnerados sus derechos. El Secretario sostiene que  seguirán en la lucha por la accesibilidad, porque persisten barreras: “El Municipio tiene que dar ejemplo, tenemos que intervenir los Cali, Casas de la Cultura, casetas comunales y otras dependencias para que haya rampas y las facilidades para acceder a los servicios”. Hernández añade  que gracias a las campañas de sensibilización, se han ganado espacios de inclusión y la ciudad es más amable con ellos: “Veo el vaso medio lleno, se percibe el cambio de actitud”, dice y cita que centros comerciales, bancos, centros médicos, teatros, EPS, tienen rampas, baños, parqueaderos y filas prioritarias. Pero estamos lejos de comprender que son sujetos de derechos, no de lástima.  Avances El secretario de Bienestar Social, Esaúd Urrutia,   destacó los avances en la caracterización de esta población, porque eso permitirá mejorar la intervención hacia ellos. Resaltó la labor de capacitación  para el trabajo de la Fundación Carvajal, que ha posibilitado incorporar casi cien personas al mercado laboral, aumentar su autoestima y mejorar la calidad de vida. La formación a cuidadores es  un reto, dice el Secretario, considerando que quienes  cuidan a la persona en discapacidad viven estresados porque es un trabajo que exige mucho esfuerzo, mucha mística, entrega y templanza. Finalmente  destacó la importancia de las ayudas físicas  que da el Municipio a esta población. Este año se hizo una  inversión de $100 millones, siendo las ayudas motriz (sillas), visuales (ayudas didácticas y bastones) y auditivas (audífonos) las más solicitadas. El secretario   destaca la articulación con las secretarías de deporte, salud, cultura y educación, con Tránsito y Metrocali, ya que la inclusión debe ser integral, dice.

 

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