Siete jóvenes del Oriente de Cali ya entrenan en fútbol profesional, vea su historia

Marzo 29, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Lina Uribe, reportera de El País.
Siete jóvenes del Oriente de Cali ya entrenan en fútbol profesional, vea su historia

Deyvi Valencia, Davinson Torres Cuero, John Frederman Escobar, Fernando Sánchez y John Kevin Jaramillo Granja entrenan en el Monserrate Club Deportivo.

Los jóvenes ya entrenan con las divisiones menores de Independiente Santa Fe y Monserrate Club Deportivo, en Bogotá. Su sueño, ser titulares de un equipo de las grandes ligas.

Doña Elvia mantiene vivo el recuerdo de aquel día en el que su hijo Daniel llegó a casa con un mercado casi más grande que él. Tendría el niño unos 5 años y su equipo acababa de ganar un torneo de fútbol cuyo premio no pudo haber sido mejor. Fue en ese mismo instante que ella comprobó lo que ya venía pensando: el futuro de su hijo estaba ligado a este deporte que lo apasionaba casi desde la cuna.

Desde hace dos meses, Daniel Felipe Ramírez dejó de patear en la cancha de su barrio y logró ser admitido en las divisiones menores del Independiente Santa Fe junto a su compañero Johan Camilo Torres Guazá. Ambos nacieron en Potrerogrande y se conocieron en un terruño que usaban para entrenar fútbol con la Escuela de Formación y Deportiva Talentos Fútbol Club.

Acá, en Cali, Danielito jugaba de volante 10 y para su entrenador era “el cerebro de la cancha”. A sus escasos 12 años se destacaba como uno de los goleadores del equipo por sus pases rápidos y certeros. Johan Camilo, de 13 años, desarrolló sus habilidades como centro delantero y sobresalió siempre  por sus remates al arco.

Esta gran aventura ha sido guiada por el ‘profe’ Jhon Jaider Biojó, quien en el 2011 decidió iniciar una escuela deportiva para rescatar a todos esos potenciales talentos de Potrerogrande que andaban rondando las calles sin nada para hacer.

Así, en un entorno en el que pertenecer a pandillas se considera casi un modo de vida, el profe Biojó logró mostrarles a más de 50 muchachos que el deporte era una opción para salir adelante y lograr sus sueños limpiamente.

Esa fue la propuesta que aceptaron otros jóvenes como Jhon Frederman Escobar, Davinson Cuero, Kevin Jaramillo, Deyvi Valencia y Fernando Sánchez, quienes  entrenan en el Monserrate Club Deportivo, en  Bogotá. 

Historias detrás del balón

Jhon Frederman creció con sus tíos y unos años más tarde se fue a vivir con su madre y sus seis hermanos. En esos ires y venires se cruzó con el balón e hizo del fútbol su gran esperanza para salir adelante. Lo ha logrado.

Ahora tiene 17 años y está en proceso para ir a jugar en un equipo colombiano de la primera división. Y piensa en  una propuesta para ir a jugar a un equipo de Brasil, que esperan se consolide. En la cancha se desempeña como carrilero derecho y se destaca por su rapidez, la misma con la que ha logrado esquivar obstáculos de la vida, como haber perdido a su padre a los cuatro meses de nacido, por ejemplo.

Allá, en Bogotá, se llena de orgullo cuando compañeros futbolistas de otras ciudades y le dan ánimo diciéndole que en ese lugar de donde él viene, Potrerogrande, hay muchos jugadores buenísimos.

La suerte de Davinson, del pequeño Davinson, ha sido un tanto parecida. Creció con su abuela porque sus padres partieron. Y es precisamente ella, la señora Nury, la que le ha enseñado a luchar por sus sueños a pesar de las adversidades.

Esta gran lección lo motiva a asistir a sus entrenos todos los días así a veces no soporte el frío de la capital, así extrañe ese clima tan agradable con el que entrenó en Potrerogrande durante un año y con el que vivió 13 años en  Mosquera, su pueblo natal en el departamento de Nariño.

Desde que tiene memoria, Davinson ha admirado a Leonel Messi. Ahora que ve cercano su sueño de ser un jugador profesional no ve imposible la idea de jugar en el Barcelona o en el Manchester United dentro de unos años. “Yo juego como delantero. ¿Mi mayor habilidad? mayor habilidad es meter el gol”, dice convencido.

Deyvi, en cambio, brilla porque corre rapidísimo. Es el único hijo varón de su hogar  y sueña con ser futbolista profesional para ayudar a su familia con las dificultades económicas. El profe Biojó lo evoca como un muchacho que mantiene con una motivación altísima y que saca aprendizajes de todos los problemas.

[[nid:521563;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2016/03/ninos-futbol.jpg;full;{(Izq) Johan Camilo Torres Guazá, de solo 13 años, entrena con las divisiones menores de Independiente Santa Fe en Bogotá y sueña con ser goleador, (Der) Daniel Felipe Ramírez, tiene solo 12 años y...Colprensa.}]]

La suerte de los talentos invisibles

En general, el Distrito de Aguablanca es una cuna de talentos futbolísticos. De eso está seguro el profe Biojó, pero se lamenta al reconocer que muy poca gente se fija en esa zona de la ciudad y sabe que el fútbol es uno de esos deportes en los que después de los 20 años de edad, si no ha pasado nada con el jugador, los sueños se desvanecen solos.

Él tuvo la gran fortuna de vivir aquella común historia de ‘el amigo de un amigo’ y, gracias a varios contactos que hizo casi inesperadamente en una semana, logró llevar a sus muchachos para que probaran en estos clubes bogotanos en los que fueron admitidos de inmediato.

Además de perfeccionar las técnicas futbolísticas, Jhon Jaider Biojó se enfoca en mejorar algunos aspectos personales de sus jugadores. Con el lema “Vale más lo que lleva por dentro que lo que pueda cargar en sus bolsillos” ha logrado convertirlos en jóvenes disciplinados y responsables con todos sus deberes.

 Doña Lucy, por ejemplo, reconoce que su hijo Johan Camilo mejoró su carácter desde que inició los entrenos con el profe Biojó. Y no solo el carácter: los jóvenes de Talentos Fútbol Club también deben tener buen rendimiento académico, ser puntuales, tener un excelente aseo personal y no mantener en la calle ‘haciendo nada’. Por esto es que uno de los aspectos destacados de los siete jugadores que están probando suerte en Bogotá es el buen comportamiento.

Un sueño llamado fútbol

El profe Jhon Jaider ha corroborado que es posible lograr todos, todos los sueños. Hace cinco años pensó en crear un club de fútbol en Potrerogrande para alejar a los jóvenes de la violencia, y lo logró. Hace un año soñó con tener un computador en la sede de su equipo para ayudarles a los muchachos con sus tareas escolares, y ahora tiene cuatro casi nuevos con los que próximamente construirá una sala de internet para uso de todos sus futbolistas.

También retomó su escuela de fútbol para mujeres, pues sabe que en su barrio las niñas cuentan con gran potencial para el deporte y mantenerlas ocupadas se convierte en la  alternativa para mitigar problemáticas tan fuertes como la prostitución infantil en el Oriente de Cali.

Ahora, su sueño es hacer una maestría en deporte en la Asociación Física Argentina (AFA). ¿Cuánto tiempo le tomará? No lo sabe. Deberá terminar su bachillerato antes de iniciar la gestión para estudiar en el exterior y tal vez sea un camino bastante largo. No le importa.

No le importa porque todos sus esfuerzos se ven recompensados cuando ve la calidad deportiva y humana de sus muchachos. Hoy, Johan, Daniel, Kevin, Davinson, Deyvi, Frederman y Fernando le dan sus mayores alegrías.

Con cada jugada, cada gol y cada entreno, estos jóvenes se acercan a cumplir el único sueño del que nunca han dudado: que sus goles sean cantados por el país entero.

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