Si tus audífonos son indestructibles...¡los diseñó un caleño!

Marzo 05, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Santiago Cruz Hoyos | El País.
Si tus audífonos son indestructibles...¡los diseñó un caleño!

Juan David Galindo, el diseñador de los audífonos indestructibles.

La increíble historia de cómo un egresado de Icesi creó un gadget revolucionario que se vende como pandebono caliente.

Juan David Galindo, el diseñador de los audífonos indestructibles, apenas se dio cuenta que había ganado el premio Good Design Award varios meses después de que se hubiera otorgado. Se lo contó en una charla casual por teléfono su ex jefe, Peter.- A propósito, ¿te conté que ganamos el Good Design Award por el diseño de los audífonos?- ¡No!- Pues sí, ganamos. Pensé que te había enviado la noticia por el correo.El correo corporativo de Juan David hacía mucho que estaba cerrado. Cuando obtuvo el premio, el más antiguo del mundo en cuanto a diseño industrial, ya había renunciado a la empresa estadounidense para la que los diseñó: Marblue.Juan David ahora permanece en el 'edificio de los colores’, en la Avenida Roosevelt de Cali. Hace parte del equipo de trabajo de un laboratorio farmacéutico.Mientras recuerda la anécdota del premio sonríe. Atrás, desde el décimo piso, se observa una panorámica espléndida de la ciudad. Juan David mira hacia la calle desde el ventanal de su oficina y dice que hasta del flujo del tráfico podría salir un invento novedoso que le haga más fácil la vida a las personas. Sobre su cuello cuelgan los audífonos indestructibles. Los suyos son azules. En diciembre, fue el producto más vendido en Amazon.IIJuan David nació en Cali, tiene apenas 23 años, y hace parte de esa generación de jóvenes que se resisten a trabajar para otro, cumplir un horario, depender de un sueldo. “Quiero hacer empresa”. Por eso, justamente, renunció a Marblue. Tenía miedo de recibir el primer gran cheque por su trabajo y olvidar para siempre el sueño de ser su propio jefe. El deseo de ser libre, de hecho, fue una de las razones por las que decidió estudiar diseño industrial en la Universidad Icesi. La carrera le ofrece muchas posibilidades, dice. Desde diseñar muebles hasta carros, lo que sea que requiera la industria. Él comenzó con los audífonos que ningún niño es capaz de destruir Todo empezó con su práctica profesional en Estados Unidos. Juan David se financió desde los trámites – visa de trabajo, tiquetes – hasta su hospedaje y alimentación. Llegó a Fort Lauderdale, estado de la Florida, y durante las tres primeras semanas durmió en un hostal de mochileros y estadounidenses que querían empezar de nuevo. Compartía la habitación, el baño, y para llegar a Marblue debía caminar horas. Su jefe decidió prestarle una bicicleta. Juan David fue feliz, pero por poco tiempo. La bicicleta la dejaba atada a una palma a las afueras del hostal y un día cualquiera, cuando se disponía a ir al trabajo, no la vio. Al diseñador de los audífonos indestructibles nunca lo robaron en Colombia. Ahora suelta una carcajada. Al principio, en la empresa estadounidense, le encomendaban cosas sencillas como hacer la revisión de un producto, tomarle imágenes, cerciorarse de que estuviera bien. Poco a poco sus jefes notaron que podía hacer mucho más que aquello y le entregaron el proyecto de los audífonos.Marblue se dedica, sobre todo, al diseño de carcasas para celulares y tabletas. Pero había un mercado interesante que pretendía explorar: los niños. La compañía quería diseñar un producto que satisficiera a dos personas. Tanto al usuario – el niño- como al cliente- sus padres. Un reto. Entre los audífonos del mercado, los destinados para niños se limitaban a incluir dibujos o colores llamativos, pero en realidad eran como cualquier otro. A Juan David y el equipo de trabajo de Marblue se les ocurrió hacer unos tan resistentes para que el cliente, los padres, no estuvieran preocupados por su inversión. Juan David visitó colegios, escuchó a los niños. Un diseñador industrial no se pasa la vida encerrado en su oficina. Al fin al cabo, es la gente la que te sugiere lo que necesita que les diseñes, dice. En este caso, para llegar al modelo de audífonos que finalmente se definió, pasó un año. Juan David lo modelaba en su pc y una máquina -que tiene mucho de magia para quien no tiene idea de ingeniería- agujeraba una placa de aluminio siguiendo el modelo. Así salía el molde. Se fabricaron decenas. Errar es el camino al éxito. El molde que por fin se definió se inyecta con el material con el que hacen los zapatos Crocs: etilvinilacetato. Los audífonos, además de indestructibles, son moldeables. Se podrían enrollar como una culebra a una rama de un árbol y no se malogran.Además tienen otro valor agregado que tranquiliza a todo padre. Su máximo volumen llega a 80 decibeles. Es un sonido moderado. No te esfuerzas para escuchar pero tampoco te vas a aturdir. Los adultos también deberían comprar los HeadFoams para proteger su salud auditiva. Así se llaman los audífonos. III El diseñador de los audífonos indestructibles ahora tiene un nuevo proyecto en mente: el sector farmacéutico. ¿Por qué los medicamentos y sus empaques tienen que ser siempre tan aburridos, tan mal diseñados?, se pregunta.Él quiere cambiar aquello. Que los medicamentos sean atractivos para la gente, pero sobre todo para los niños. Su foco de momento es un restaurador de piel. Funciona para quemaduras, raspaduras, entre otras dolencias. Juan David quiere que cuando un niño sufra algo parecido, untarse el medicamento no le resulte un problema como para llorar. Entonces diseñó un empaque con la imagen de un súper héroe: el oso Valiente. Adentro hay una historieta que cuenta quién es Valiente y los súper poderes que tiene. Se lee en familia. Así cuando deba enfrentar el dolor, el niño tendrá en mente el coraje del oso. La caja también tiene una fuente de letra cursiva, distinta a las que normalmente vemos en los medicamentos, y hasta el código de barras es diseñado para que sea agradable a la vista, no meras líneas en vertical. El diseñador de los audífonos indestructibles pretende cambiar el paradigma que nos sugiere que tener que ir a la farmacia por un medicamento es generalmente una muy mala noticia. En ciertos casos podría resultar divertido o por lo menos no necesariamente traumático. A veces pareciera que cambiar el mundo no es tan complicado.

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