Seis 'ángeles' que le quitan el hambre a niños de Potrero Grande

Mayo 05, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Valentina Valencia Bernal | Reportera de El País
Seis 'ángeles' que le quitan el hambre a niños de Potrero Grande

Desde el 2003, seis madres cabeza de familia trabajan por un sueño: barrigas llenas, corazones contentos y libros en las cabezas de los chicos -y no tan chicos- del Oriente de la ciudad. Historia su lucha.

Desde el 2003, seis madres cabeza de familia trabajan por un sueño: barrigas llenas, corazones contentos y libros en las cabezas de los chicos -y no tan chicos- del Oriente de la ciudad. Historia su lucha.

En una pequeña casa que funciona como comedor comunitario en Potrero Grande, al Oriente de Cali, una vecina se acerca a otra sosteniendo en su mano izquierda una foto de su primo fallecido y en su mano derecha un plato con algunos billetes de mil y una que otra moneda.

La mujer está pidiendo plata casa por casa para lograr trasladar el cuerpo de su familiar hasta Buenaventura.  Al muchacho, que no tenía más de 18 años, lo apuñalaron por parecer un ‘pelao’ que no era del barrio.  Martha Cuestas  es quien escucha atenta el doloroso relato. “Ahora no tenemos plata pa’ darte. Pasá más tarde”, le responde a su vecina.  

Esta escena se repite cada tanto y Martha eventualmente la ve mientras prepara, de lunes a viernes junto a sus amigas, el almuerzo para calmar el hambre de más de 250 pequeños y jóvenes de Potrero Grande,  que es uno de los barrios más bravos de la ciudad; todos esos muchachos, los atienden en el comedor comunitario de la Fundación Afrocolombiana Coretta King, ubicado en uno de los doce sectores que comprenden ese barrio: el sector dos.

-Nuestro gran sueño es que esas escenas no sucedan más. Queremos que este barrio sea un territorio de paz, dice Martha. 

Un territorio de paz, un territorio de paz... Esa es la frase que Martha y cinco madres cabeza de hogar se repiten desde el 2003  cuando, en el asentamiento subnormal Brisas de un nuevo amanecer, decidieron unirse una amiga que tenía una olla comunitaria, otra que tenía una biblioteca, y otra más que se dedicaba a hacer manualidades con los chicos, para generar espacios de sano esparcimiento en el barrio.

Y así, casi sin pensarlo, resultaron ser  seis mujeres haciendo una pequeña revolución: iban por todo Cali en bicicleta recogiendo los libros que la gente ya no quería leer, los organizaban en su biblioteca comunitaria para que desde el más chico al más grande los disfrutara. Allí, llegaron a tener una colección de más de 5000 libros que el fuego consumió en el año 2006.

“El fuego arrasó con todo menos con nuestro  ánimo de seguir en la labor comunitaria”, cuenta Martha. Para el 2007, el Municipio logró reubicar en Potrero Grande a todas las familias afectadas por la conflagración.

Ese mismo año Martha y sus cinco amigas cabeza de familia, conformaron la Fundación Coretta King -en honor al legado de la esposa de Martin Luther King- y volvieron a recorrer las calles de Cali  sin importar el sol, la lluvia o que la gente les tirara la puerta en la cara; todo por volver a construir una biblioteca al alcance de todos.

Y en  ese andar, un amigo les dio en comodato por diez años una casa en el sector dos de Potrero Grande para que pudieran tener su biblioteca comunitaria, a la cual decidieron llamar ‘Puerta a la sabiduría’. Allí, entre estantes de colores y carteleras que hablan sobre el respeto a la vida, tienen ya una colección de más de 1800 libros. 

Con ‘Puerta a la sabiduría’, las madres de la Fundación Coretta King ganaron el premio cívico Por una Cali mejor en el 2011. El incentivo económico que recibieron les sirvió para cumplir un segundo sueño: tener un comedor comunitario, el cual funciona desde hace tres años.

“Recuerdo que cuando ganamos el premio dijimos: ahora vamos por el comedor. No nos va a quedar grande”, dice Alejandra Castillo, otra madre como Martha que lidera el proceso.

De lunes a viernes la rutina de estas seis mujeres es levantarse, tocar casa por casa y  ver quién puede colaborar con arroz, frijoles, huevos, espaguetis, lo que sea necesario para organizar el almuerzo de los niños y jóvenes que llegan hasta el comedor.  El día en que menos almuerzos sirven son 200.

Después de almorzar, a las 2:00 p.m., llevan a los chicos a la biblioteca comunitaria y así logran atar los dos procesos que lideran. Allí los pequeños leen, hacen sus tareas de colegio, pintan y juegan hasta las 5:30 p.m.  

Según las últimas cifras de Visión Mundial, organización global de desarrollo y ayuda humanitaria y la cual, según Martha, goza de credibilidad entre los habitantes de Potrero, en los doce sectores de este barrio viven más de 7000 niños y jóvenes entre los 6 y 17 años. “Muchos de ellos han hecho parte de la Fundación y los hemos tenido que ver morir por la violencia”, recuerda Martha. 

Para no seguir viendo morir a los muchachos, es que Martha y sus compañeras han querido llevar la magia de la lectura y la labor comunitaria a cada rincón de Potrero porque creen fielmente en que “si los muchachos empuñan un arma, pueden empuñar un libro”.

Para ello  un nuevo proyecto: la maletica viajera. La idea es que una maleta llena de libros viaje por todo Potrero Grande llevando la  lectura a cada casa del barrio, para esto la Fundación ya cuenta con la colaboración de 40 madres cabeza de familia.

Martha y sus compañeras saben que el proyecto que lideran no es la salvación para  Potrero. Pero también saben que la labor que hacen está ayudando a reescribir muchas vidas que ya mismo pueden leerse de manera diferente.

¿Quiere donar?

Para donar dinero a la Fundación Coretta King, está habilitada la cuenta de ahorros #230272221 del Banco BBVA, a nombre de María Alejandra Castillo Valencia.La Fundación también necesita comida no perecedera, libros y papelería en general. Los interesados en hacer este tipo de donaciones pueden comunicarse con las líderes de Coretta al celular 3188624862.
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