'Saudó', un sueño hecho película

Julio 31, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Especial para GACETA
'Saudó', un sueño hecho película

Una bruja que empezó a fumar, a beber ron, se le pusieron los ojos blancos, como si estuviera en trance.

El 4 de agosto se estrena ‘Saudó’, una película del director chocoano Jhonny Hendrix que habla sobre la cosmología de su tierra, una región de santería africana y hechizos capaces, según la leyenda, de hacer invisible a quien los practique.

“Creo que perdí un poco el sabor chocoano”, dice Jhonny Hendrix, productor de cine, próximo a estrenar su segunda película en calidad de director: ‘Saudó’. 

“Llegué a Cali porque mis papás, que son profesores, entendieron que para que sus hijos fueran profesionales debían salir de la región. Yo tenía 4 años cuando salimos y no volví al Chocó. Crecí en Pereira y desde hace 22 años vivo en Cali. Tal vez por eso es que soy alérgico al pescado, no bailo como chocoano, entonces sospecho que perdí un poco el sabor.  Me hubiera gustado conservarlo”. 

Conozca todos los detalles del estreno de esta película.

- Pero debes conservar algo, aunque a lo mejor no te des cuenta… 

“Conservo la nostalgia, eso sí. El chocoano es un hombre nostálgico de la vida, de su tierra. Y le gusta contarlo todo como si fuera un cuento. Eso también lo conservo. Cuando mis papás me iban a corregir por algo, me contaban una historia ancestral del Chocó. Y como todo el tiempo añoran su tierra, todo el tiempo cuentan historias de la región, los relatos de los abuelos. Yo creo que escuchar todas esas historias me ha ayudado mucho a la hora de  narrar en el cine”. 

Jhonny no olvida uno de los cuentos que de niño le contaba su madre. Es una leyenda muy popular en el Chocó. Se cree que hay un personaje al que le llaman el ‘Indio de agua’, que vive debajo del agua como si fuera una sirena.  Y este indio lo que hace es enamorar a las mujeres negras,  encantarlas, para después llevárselas para siempre al fondo del río. 

Su papá, en cambio, le contaba una historia que aún corre de boca en boca en Quibdó, la capital del departamento. El mito dice que  si alguien está en la selva y escucha tambores cerca, es porque el diablo viene en camino. Si los tambores están lejos hay que correr de inmediato. El diablo está al lado. 

“Todo estos cuentos con los que crecí y que me perturbaban de niño, ahora me ayudan a imaginarme historias para convertirlas en películas”.

‘Saudó’, la película que se estrenará en todo el país el  4 de agosto, habla sobre todo de eso: la cosmología del Chocó, esa riqueza narrativa de una región de santos africanos y hechizos capaces de hacer convertir a las personas en plantas, inmunes a las balas, parajes donde los esclavos huían para hacer un ritual que los hacía invisibles y así no ser capturados y esclavizados de nuevo. 

“Venimos desarrollando un proyecto que se llama ‘La manada’.Es una fundación hermana de Antorcha, que busca  dejarles a las comunidades un aprendizaje cinematográfico que puedan  aprovechar como emprendimiento cultural. Queremos que la gente en el Pacífico aprenda a contar su propio universo, sus historias”. 

“La película surge porque en Antorcha, la productora, queríamos hacer un filme  de suspenso, una película de género. Y nos fuimos a investigar al Chocó qué historia podría adaptarse, y tuvimos la suerte o el hecho absurdo, de encontrarnos con una bruja. Empezó a fumar, a beber ron, y de repente se le pusieron los ojos blancos, como si estuviera en trance. En ese momento, con una voz gutural, un vocabulario bastante extraño, decía que existía un pueblo anclado en la selva del Pacífico colombiano, que era el lugar a donde huían todos los esclavos. En ese pueblo se hacía un ritual que hacía de estos personajes invisibles, para luego no volver a ser cazados por los españoles. Y de esa leyenda que muchos dicen que es verdad fue de la que nos inspiramos para construir el guión de  ‘Saudó’, que en lengua indígena significa ‘encuentro de almas’. 

La película cuenta la historia de Elías, un hombre que huye de su pueblo, en el Chocó,  cuando tenía 13 años. Con el tiempo se convierte en un gran médico, se casa con una mujer hermosa, tienen un hijo, una casa grande en un barrio de ricos, un auto de alta gama, prestigio, la vida que todos sueñan. 

Pero justo cuando su hijo cumple los 13 le empiezan a ocurrir hechos paranormales. También a Elías. Entonces deciden volver al pueblo buscando una explicación, pero es lo peor que pudieron haber hecho... 

“En la película nos aferramos a todo lo que es la brujería y la santería que se practica en el Pacífico colombiano, tanto por comunidades negras como por indígenas. Y nos aferramos también para construir hechos verosímiles a partir de  objetos que se utilizan en la cotidianidad como los collares, las manillas, los rezos, el mundo de la santería, que es una herencia africana. En ese sentido la película culturalmente es muy rica.  Pero sí, yo creo los dos géneros más difíciles de tratar en el cine son el suspenso y la comedia. Nos tocó estudiar mucho, aprender mucho, pero  creo que al público le va a gustar ‘Saudó’. Creo que es de esas películas de las que no se difama fácilmente. Es lo que espero”.  

Para crear suspenso en el cine, hay que creérselo. Durante las ocho semanas de rodaje el equipo de producción pasó varios sustos, y no siempre por fenómenos paranormales. 

‘Saudó’ fue rodada entre Cali, Buenaventura, Quibdó, el Islote Punta Soldado en el Chocó, a donde se llega en lancha. Y mientras grababan allí el mar estaba en puja, lo que hace que la marea suba, las olas se hacen más grandes. Como si el océano, la inhóspita selva chocoana, hablara a propósito de la trama.

“Debíamos viajar en lancha todos los días, y todos los días sentíamos el mismo miedo de enfrentar ese mar aleteado, como decimos el Chocó. Pero ese ambiente a veces tenebroso fue importante para desarrollar la película”, dice Jhonny, que enseguida empieza  a hablar de su vida.  

Antes que director de cine,  quiso ser novelista. El sueño de hecho no ha muerto. Todos los días escribe algo, a veces un poema. Pero el caso es que la vida lo fue llevando a la pantalla grande. Como productor hizo diez películas. No le iba nada mal, claro.  Si se hizo director fue para hacer lo que nadie más hacía: hablar a través del cine de las problemáticas afro. 

“Lo más duro que ha tenido que enfrentar el Chocó es el abandono. Y eso es algo que noto sobre todo en la educación.  No se invierte en la región en términos de educación. Y sin educación las regiones están destinadas a fracasar. Por eso el Chocó pareciera un pueblo que a nadie le interesara,  y el cine es una buena manera de recordar que pese a todo la región  existe. Mi intención es entretener al público con mis películas, pero también hablar de cosas importantes. En ‘Saudó’ se sobreentiende esa necesidad que tiene el Chocó de ser abrazado para salir adelante. Y con ello logramos algo. Cuando se hablan de los problemas de una región en el cine, el mundo los conoce y eso es un gran avance. Yo por ejemplo soy el único director negro en Colombia que ha logrado llevar una película a las salas nacionales, y eso también habla del racismo de este país, la falta de oportunidades  para nuestra gente”.

Elías, el personaje protagónico de ‘Saudó’, por cierto, pese a dejar su tierra desde niño, hacerse rico y prestigioso en la ciudad, casarse con una mujer rubia de otras costumbres, nunca deja de ser lo que es: chocoano. 

Podría vivir 50 años en Europa o en Estados Unidos, pero su génesis, la comida, la música, las tradiciones, cierta magia,  no se modifican en lo absoluto. De eso, también, habla la película, que termina siendo  un espejo de su director: pese a dejar su tierra desde niño, no deja de añorarla. La primera película de Jhonny Hendrix como director se llamó, justamente,  ‘Chocó’.

“‘Saudó’ es una  propuesta novedosa que le apuesta a narrar desde una de las  aristas mas olvidadas y silenciadas: las creencias  de la sabiduría y de la herencia africana”.

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