San Antonio, entre el desarrollo y la tradición

San Antonio, entre el desarrollo y la tradición

Julio 15, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Marjorie Galezo | Cali Norte

La arquitectura quiere sobrevivir a la demanda de establecimientos comerciales y restaurantes. Comunidad pide equilibrio para que la tranquilidad se mantenga. Suspenden permisos de uso de suelo.

San Antonio, el barrio tradicional y turístico por excelencia de Cali, se debate entre el desarrollo ilimitado de la oferta comercial y gastronómica y la conservación de su riqueza arquitectónica y cultural.Mientras que para algunos lo primero no riñe con lo segundo, otros, especialmente los líderes comunales, opinan que si no se toman medidas a tiempo, éste dejará de ser el idílico lugar que propios y turistas buscan para relajarse.En San Antonio confluyen los amantes del arte y la buena comida, quienes buscan la tranquilidad y el aire puro, pero fenómenos como la inseguridad, la invasión de sus estrechas calles y la transformación indebida de sus casas de estilo colonial y republicano se convierten en la principal inquietud de aquellos que han cuidado por años este patrimonio. Parte del esfuerzo por conservarlo es la decisión de la Secretaría de Planeación Municipal de suspender la expedición de conceptos de usos del suelo para establecimientos de comercio y servicios ubicados en el tradicional barrio. Samuel Castro, presidente de la JAC de San Antonio, consideró esta medida como “un respiro para establecer una verdadera planificación de este sector y evitar que se convierta en otro Granada, sin control”.Y agregó que “hace año y medio iniciamos una serie de reuniones con funcionarios de la Administración Municipal y ya se están dando los primeros frutos”. Por qué no Además de lo que se puede cambiar en la forma, a la JAC le inquieta la manera como se ha transformado la cotidianidad del barrio.“Son muchas las familias que se han ido. Ante la demanda de vivienda a un alto precio, se hacen muy buenas ventas; luego son transformadas por dentro y, si no resulta el nuevo negocio, los propietarios se van y dejan el daño al patrimonio”, explicó el presidente de la JAC.También señaló que “si la gente ya no vive aquí, entonces el barrio deja de sentirse vivo y pasa como en La Merced, donde hay casas muy bonitas, pero sólo son oficinas cuidadas por vigilantes”.De igual forma, el propietario de uno de los restaurantes más antiguos de San Antonio, quien no quiso revelar su nombre, recordó que muchas cosas han cambiado desde hace más o menos 25 años, cuando decidió ofrecer el servicio de comidas.“Éramos unos cuántos, así como tiendas en las esquinas. Sólo pretendíamos dar un servicio, pero nunca con tanto lujo como lo podemos ver ahora, con muchos carros bonitos y guardaespaldas”, afirmó antes de asegurar que el barrio está perdiendo identidad.“Aquí hay sitios muy lindos donde no entra nadie y uno se pregunta cómo se sostienen, otros adonde sólo se puede ir con reservación y nosotros, los que tenemos el almuerzo a $4.500”, explicó.Por qué sí José Antonio Pérez, residente del lugar, no considera justo que se intente frenar el desarrollo natural de San Antonio.“Existen otros temas que deben llamar la atención de la Administración Municipal, como son las líneas de la energía eléctrica y los atracos a mano armada que afectan tanto a los turistas como a quienes vivimos aquí”, agregó.Asímismo, Leonardo Gutiérrez, un asiduo visitante, lo ve como una manera de desaprovechar una oportunidad para que la comunidad genere ingresos. “Antes era muy solo y ahora la actividad cultural y el movimiento de la gente le ha dado vida”.¿Solución? Lo cierto es que, ante las reiteradas quejas sobre la ‘Granadización’ de San Antonio, la Secretaría de Planeación Municipal expidió el Decreto 411.0.20.0329 del 16 de junio del 2010, en el que dispone, además de suspender, hacer una revisión de los conceptos de usos del suelo ya expedidos.María Grace Figueroa, titular de esa dependencia, anunció que, en coordinación con la Secretaría de Gobierno, el Dagma y demás autoridades competentes, se realizarán operativos para examinar si los negocios corresponden a los conceptos que se han entregado.“Hacemos un llamado a las curadurías para que no se sigan presentando casos en los que dejan la fachada intacta y se transforman todas las casas por dentro”, añadió la funcionaria, con respecto a la necesidad de mantener el tesoro arquitectónico que significa el tradicional barrio.Y sobre la falta de parqueaderos, que es una de las consecuencias del cambio de vocación residencial a comercial, la Secretaria de Planeación Municipal pidió que los visitantes no lleven sus vehículos a ese sector de la capital del Valle.Lo anterior en razón a que, según reconoció, el Plan de Ordenamiento Territorial no permite la adecuación de estacionamientos en los alrededores, ya que pondrían en riesgo la arquitectura de la zona.Así, en medio de versiones a favor y en contra de la oferta gastronómica que crece en San Antonio, la comunidad y las autoridades buscan un punto de equilibrio para que este rincón del Cali Viejo no termine invadido por los males que aquejan a Granada.

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