Rondas infantiles para 'callar' la violencia en Siloé

Julio 03, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Manuela Rubio Sarria | Especial para El País
Rondas infantiles para 'callar' la violencia en Siloé

Karol Andrea Rojas desde hace cuatro años viene trabajando con los pequeños de la zona de ladera de Cali en actividades lúdicas para alejarlos de las problemáticas de violencia que se viven en el sector.

Todos los días en Siloé, una mamá y su hijo, luchan contra la violencia que marca territorios y destruye familias, enseñándole a los niños a ser amigos.

Con la voz apenas audible y una seña de manos que invita a acercarse para que así nadie más lo escuche, un muchacho que vive en Siloé, cuenta que llegar a su casa en lo alto de la loma y en su nueva moto se ha convertido en una tarea de vida o muerte.

Una de las pandillas que se refugian en las estrechas calles del barrio lo ha amenazado ya tres veces. Todo es producto de las 'fronteras invisibles', esa suerte de señales de tránsito imaginarias que le han arrebatado la vida a ciento de jóvenes, dejando a madres sin esperanza y con el corazón lleno de recuerdos rotos por culpa de las balas que se cruzan de un sector a otro.

Pero la esperanza destrozada de esas madres va resucitando con la corporación 'Sentenario 06'. “Sí sentenario con S, porque aquí trabajamos es al ser a través de seis valores: amor, confianza, respeto, solidaridad, esperanza y responsabilidad”, dice con orgullo y rodeada de más de seis niños que la abrazan, Karol Andrea Rojas.

Karol Andrea Rojas es una guerrera de 49 años, habitante de la comuna 20, que junto a su hijo Steven, un jóven de 24 años y apasionado por la labor social, crearon la corporación 'Sentenario 06' para disminuir las consecuencias de las fronteras invisibles, y lo van logrando a través de seis actividades que realizan todas las semanas desde hace cuatro años.

Inicialmente empezaron con clases de inglés, y su punto de encuentro es la estación del MIO Cable 'Tierra blanca', en la ladera de Cali, al suroeste de la ciudad. De lunes a jueves, siempre a las 6:30 de la tarde. Ese lugar con una vista panorámica y espectacular de todo Cali, se llena entonces de risas, enseñanza y amor.

Ahora el cronograma de ambos es muy riguroso, y sin falta, tienen una cita 'sagrada' con los niños de diferentes sectores de Siloé, con el propósito de hacerlos amigos para que al crecer juntos no lleguen a ser pandilleros. “En algún momento de la vida, estos niños ya serán adolescentes, y no estarán en la drogadicción o el pandillaje, se van querer y van a estar unidos”, dice Karol.

[[nid:552345;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/270x/2016/07/ep001145534.jpg;left;{Foto: Anthony Bocanegra | Especial para El País.}]]

Cuando se acerca la hora del encuentro diario, los niños van saliendo de sus casas corriendo como si un carrito de helados estuviera regalando paletas. Llegan a la estación del MIO Cable, aproximadamente unos 20 pequeños y en otras ocasiones el doble, para primero abrazar a Karol y después sí disfrutar de una noche para compartir. Ella los llama a todos por su nombre y con cada niño sube el número de asistentes, que se han ido sumando gracias al voz a voz de los vecinos.

El lunes es para compartir rondas infantiles y conocerse entre todos. “Al inicio ellos ni siquiera se daban la mano, y se pegaban 'cocachos', ahora se dicen 'te quiero' o 'eres mi mejor amigo'”, cuenta Karol, quien vive hace más de 20 años en Siloé y ha sido testigo de más de una muerte y de los maltratos que sufren mucho de los chicos que atiende. “Eso me motiva a diario dar lo poco que yo tengo para ellos”.

Hay días en los que se encuentran para jugar ajedrez, que es una de las actividades favoritas de los niños. “A mí me encanta mucho porque aprendo, yo no tenía ni idea de qué era eso, y ahora soy muy bueno”, cuenta 'Miguel' de nueve años.

Además a María Camila, de trece años, le ha ayudado mucho a controlar su hiperactividad. Lisbeth, su madre, cuenta que desde que comparte con los demás niños del barrio ella es ahora más solidaria. “Yo le agradezco mucho a Doña Karol, porque yo sé que ella está pendiente de mi niña cuando no estoy”.

Cuando llega la mitad de la semana, es el momento de relajarse con música. Se acuestan en el piso de cemento de la estación del MIO Cable, hacen algunos estiramientos e increíblemente, dice Karol, se quedan en silencio. “Les pido que se concentren en ellos mismos, que piensen en sus sueños, y que visualicen el mañana”.

Algunas tardes Karol dedica la jornada para cantar. Todos los niños ponen a prueba su voz. Son tan talentosos que participaron en el Segundo Festival del Buen Trato en aldeas infantiles con la canción 'derecho de nacimiento'. “Con esto, quiero demostrarles que a través de la música y el arte, pueden ser grandes”.

El sábado es un día especial: está dedicado a los habitantes del barrio que tienen entre 16 y 60 años. Vecinos del sector que no han culminado sus estudios de bachillerato y han estado involucrados en alguna de las innumerables problemáticas que salpican las pandillas o la drogadicción. En la estación del MIO Cable 'Tierra blanca', tres docentes les dan clases gratuitas y se gradúan oficialmente gracias al convenio con un colegio del sector.

Y el domingo, es el día de 'Chocolate y letras', no solo van niños sino también padres de familia. La cita es a las cuatro de la tarde. Comparten un cuento, realizan una reflexión, dibujan y por último comparten un chocolate con pan.

Karol y su hijo hacen todo esto sin ayuda de nadie. Sin ayuda del Gobierno ni de mucha más gente. Sacando de sus bolsillos. Karol se gana la vida como auxiliar pedagoga en la ONG 'aldeas infantiles' y su chico se rebusca los días con un mini-café internet que han montado en su casa. Ambos tienen un sueño: hacer crecer la corporación con voluntarios comprometidos que deseen compartir con los niños.

Si usted está interesado en ser voluntario en Sentenario 06 puede comunicarse al 3165365748 o contactarlos vía Facebook: Corporación Sentenario 06.
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