Roger y su perro Lenox, los héroes de la tragedia de Ecuador

Roger y su perro Lenox, los héroes de la tragedia de Ecuador

Abril 26, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País.

Durante nueve días, Roger Casas y Lenox, su amigo inseparable, recorrieron algunas de las poblaciones más golpeadas por el terremoto. En Cali fueron recibidos como héroes por su destacada labor.

[[nid:530649;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2016/04/binomio_cruz_roja.jpg;full;{Con una calle de honor en la Cruz Roja, seccional Valle, y en medio de aplausos fue recibido el binomio voluntario conformado por Roger y Lenox, que realizó una ardua labor de rescate en Ecuador tras el terremoto. Esta es su historia.Videógrafo: Álvaro Pío Fernández l Reportera: Diana Carolina Ruiz}]]

Dormir durante siete horas seguidas era un privilegio que en los últimos días no había podido darse. Estar bajo techo,  reposar sobre una base cómoda, caer profundo, sintiendo cerca a sus humanos.

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Lenox tiene su cama  en el balcón de la casa en la que desde hace un año vive con su familia, en el barrio Brisas de los Álamos. Sin embargo, lo que le gusta es dormir pegado a las puertas de los cuartos en los que duermen los miembros del hogar. Le gusta sentirse acompañado.

Pero en la madrugada del lunes, cuando llegó a Brisas de Los Álamos, en donde él y su familia viven hace poco más de un año, busco su lecho y cayó rendido. Ese día, tuvo el privilegio de viajar en un avión comercial, sentado en una silla, como un pasajero cualquiera.  

Merece el descanso. Fueron  nueve días de trabajo entre los escombros que quedaron del terremoto de 7,8 grados en la escala de Richter ocurrido en Ecuador. Lo hizo junto a su amo, Roger Casas, voluntario de la Cruz Roja Valle, y 41 socorristas colombianos que viajaron un día después del evento al vecino país para prestar sus servicios.

Rastrear sobrevivientes en zonas como Pedernales y Canoas fue la prueba de fuego para el entrenamiento que recibió desde pequeño. Lenox es un perro de raza Golden Retriever, que tiene 3 años.

“Es un perro que puede estar en campo entre 20 y 30 minutos. Pero era tanto el calor que a los 15 minutos tenía que pedir pausa para darle agua y echársela encima”, cuenta Roger, de 44 años, y oriundo de Ibagué, Tolima, que como buen papá, le cuidó los pasos al que considera un hijo más (ya tiene cuatro, tres mujeres y un hombre).

Es que el amor por él, cuenta el voluntario, se dio natural. Lenox llegó a las manos de Roger siendo cachorro, como  un regalo de un amigo. Desde pequeño comenzó a entrenarlo en técnicas de rescate, a través de juegos.

Roger sabe prender fogatas y vivir en condiciones extremas desde los 11 años, cuando se inició como Scout. Ha tenido de frente las tragedias: perdió a uno de sus 10 hermanos en la avalancha de Armero y, siendo miembro de la Defensa Civil, estuvo presente en el terremoto de Armenia, en 1999. 

De ahí el deseo de salvar vidas, por eso el esmero de entrenar a un compañero de lucha para acompañarlo en el camino.

“No crea que no se siente miedo al ver que el perro se mete a donde uno no llega. No sabíamos si las edificaciones eran estables. Él arriesga la vida en el sitio al que yo no puedo entrar, por eso, en la zona, hubo sentimientos encontrados. De eso se trata el amor que nos tenemos, por eso somos un binomio”, comenta Roger.

El olfato de Lenox fue educado para encontrar personas vivas o con pocas horas de fallecidas. No encontró ninguna viva durante su estadía en los pueblos que visitó,  y, en parte, Roger siente frustración, porque hasta los últimos días hubo esperanza.

Pero eso no puede ser catalogado como un fracaso, enfatiza. Lenox, dice, fue reconocido como uno de los mejores canes trabajando en campo. El elogio vino del experimentado grupo de la Brigada de Rescate Topos de México, con gran prestigio mundial por su experticia atendiendo desastres. También, de los voluntarios que lo acompañaron.

En Cali, de donde partieron el pasado domingo por tierra hacia el vecino país, también recibieron su recompensa. Ayer hubo interminables aplausos en la sede de la Cruz Roja Seccional Valle, en el barrio San Fernando, por su honorable representación en la zona del desastre.

“Esto, y los agradecimientos que recibimos de la gente de Ecuador, lo pagan todo”, exclamó Roger, al borde del llanto, frente a las decenas de personas que salieron a recibirlos, después de recibir un reconocimiento especial por las directivas del organismo de socorro.

A Lenox le esperan unas semanas de vacaciones, sin entrenamientos, tranquilo, en familia. Su paso por Ecuador fue su graduación en rescate.

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