Rivas, el joven del Icbf que hace historia en las pesas

Octubre 05, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Rivas, el joven del Icbf que hace historia en las pesas

Jhonatan rompió en México tres records panamericanos en su categoría, los mismos que había logrado en el Mundial Sub17 en Perú en arranque, envión y total.

Johnatan Rivas, un jovencito de 17 años nacido en Cartago y quien permanece bajo la protección del Icbf, obtuvo tres medallas de oro y rompió varias marcas en el Campeonato Panamericano de México.

Al fondo del coliseo las pesas caen al piso una y otra vez: ¡pammm! El estruendo se confunde con la música, que a veces es salsa y otras son letras en inglés. Jonathan Rivas, sentado en una pila de colchonetas, observa  a sus compañeros mientras entrenan. Entre ellos está el medallista  olímpico Óscar Figueroa.

- El próximo año se va  a retirar, con 33 años. Yo espero estar en este deporte hasta los 35.

Jonathan mira a Figueroa  con la admiración con la  que un niño miraría a Messi si se lo topara en  la calle. Él no lo cuenta, pero ambos comparten mucho en común. Los dos fueron formados en el externado de la Fundación Teresita Cárdenas de Candelo, en Cartago, el municipio donde además  descubrieron las pesas. Los dos, también, hicieron parte del programa de protección del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Icbf. Jonathan aún lo está.

- Por eso cuando me dieron la noticia a inicios de año de  que iba a ser parte de la selección Colombia, dije: ¡por fin! Había trabajado muy duro para lograrlo, había hecho muchos sacrificios.  Aunque no hubo tiempo de celebrar. Al otro día debía estar concentrado.

Jonathan aparenta tener mucha más edad de la que en realidad tiene: 17. Quizá eso se deba a   su altura -  mide 1.82  -  o a sus brazos largos como remos, pero si alguien solicitara que calcule sus años diría que por lo menos aparenta 23. Y sin embargo esa idea se desvanece cuando te enteras de que apenas cursa el último grado del bachillerato. Jonathan, con un tono de voz maduro que también lo hace parecer mayor, sigue hablando de deporte.

- Colombia es potencia, monarca,  en pesas. Te lo explicó así: es más fácil ser campeón panamericano, que campeón nacional.

Jonathan es campeón mundial juvenil   (Perú 2015) y acaba de llegar de México, donde ganó tres medallas de oro en la categoría de los 85 kilogramos del Campeonato Panamericano. 

Además, rompió tres récords. Aunque  ahora su preocupación inmediata no es tanto mantener las marcas, sino conseguir un apartamento en arriendo que piensa pagar junto con uno de sus compañeros pesistas.

-  La idea es seguir un par de meses en el programa del Icbf. Es lo que estoy pidiendo, para después ya comenzar a vivir por mi cuenta.

Cuando se le pregunta justamente por su historia familiar, la razón que lo llevó al Icbf, Jonathan no ahonda en detalles. Nació en Cartago, dice, y al mes se fue junto con sus padres y hermanos a una finca de El Águila. 

Allá estuvo hasta los 8 años,  estudiando y ayudándole a sus papás, que eran campesinos.  Su padre, Luciano Rivas, exactamente es cortero de caña. Su madre, Clara Elisa Mosquera, agrega sin explicaciones, vive en Medellín junto con sus hermanos, entre ellos Valeria, también pesista y quien  actualmente compite por el departamento Antioquia.  De lo que en realidad quiere hablar Johantan esta tarde, lo deja claro, es  de deporte. 

-Yo empecé en las pesas cuando tenía 9 años. Fue después de haber regresado a Cartago desde El Águila. Una vez, con mi hermano mayor, llegamos  al coliseo y vimos a los pelados practicando. El entrenador Fernando Aponte nos dijo que si queríamos, podíamos entrenar. Y me animé, tal vez porque era un deporte que había visto por televisión.

Jonathan entrenaba todos los días junto con su hermano mayor quien, en 2011, murió debido a un dengue hemorrágico. Pese al golpe – algo de lo que tampoco le interesa hablar demasiado         -   Jonathan continuó entrenando, al tiempo que se formaba en el externado de la Fundación Teresita Cárdenas de Candelo, una jornada complementaria a la jornada escolar de los niños que están bajo los programas de protección del  Icbf. 

En el Instituto explican que Johantan entró  “debido a  la vulnerabilidad económica de sus padres  y, también, a la vulnerabilidad social: es decir que su papá poco estaba en casa”.  Las pesas siguen sonando contra el piso: ¡Pammm!

- Mi primera medalla fue en un intercambio con Cartago, Zarzal y Roldanillo. Quedé  segundo. Y a fin de año, en Cartago hacen una gala para reconocer el trabajo de los deportistas.  El Secretario del Deporte de ese entonces me dio como $300 mil, una bicicleta y unos uniformes.

Esos incentivos hacen que uno quiera seguir entrenando duro. Y seguí. En   2011 salí primero en unos Juegos Departamentales; en 2012 representé al Valle en un nacional sub 15, donde quedé segundo. En 2013 fui campeón nacional. En 2014 repetí título, pero en las categorías sub 17 y sub 23. Y en 2015 ingresé a la selección Colombia. Por eso, cuando me lo dijeron, dije: ¡por fin!

Fue el entrenador de la liga del Valle quien le advirtió a Jonathan que debía entrenar en Cali, porque en Cartago, pese a ser potencia nacional en pesas, no había suficiente apoyo al deporte por parte del gobierno. Pese a contar con un gran coliseo, por ejemplo, en el municipio no habían los  implementos necesarios para entrenar. El problema era que en Cali,   Jonathan no tenía dónde quedarse y su papá no le podía enviar un céntimo.

Fue cuando se le ocurrió proponerle al Icbf que lo trasladaran desde Cartago a un programa en Cali.  Jonathan vive en la institución San José, barrio la Luna, junto con otros muchachos que permanecen bajo protección del Estado, y además recibe ayudas extras como los complementos alimenticios que requiere un deportista de alto rendimiento. 

En días de competencia, por cierto,  Jonathan come lo que comerían 4 muchachos del Instituto, así que en el San José le aumentan “la minuta”. También  crearon un espacio en el que él  entrena a otros muchachos.  

 - El ambiente en la institución es confortable. Aunque hay muchas reglas por cumplir, como levantarse antes de las 5: 30 a.m., regresar antes de las 10 p.m., cumplir los horarios de las comidas. Esa disciplina la he aplicado al deporte, a la vida,  y me ha ayudado a conseguir buenos resultados. Todos los días entreno y en las tardes tengo clases. Después, cuando termine el bachillerato, quisiera estudiar en la Escuela Nacional del Deporte.

Jonathan se apura. Debe ir al instituto San José  a arreglar su maleta porque al siguiente día viajará a Bogotá, donde Coldeportes le hará un homenaje a propósito de sus tres  medallas en México. 

Aunque el mejor reconocimiento que se le podría hacer es mejorarle su salario como atleta de alto rendimiento, para que él pueda pagar sin afugias un apartamento, ayudarle a sus papás y quizá, quién sabe, unir de nuevo a su familia. “Es lo que espero”, dice mientras mira de nuevo a  Óscar Figueroa con la admiración con la que un niño miraría a Messi si se lo topara en la calle. Aunque quizá   Jonathan mira a Figueroa como quien en realidad se está mirando  a sí mismo en un espejo.

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