Ricardo Vélez es el malo de la nueva película colombiana

Agosto 09, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Isabel Peláez y Verónica Gómez
Ricardo Vélez es el malo de la nueva película colombiana

Ricardo Vélez, asegura que la película explora el caldo de odios que se ha cocinado en nuestra historia desde hace 50 o 60 años.

El actor recordado por sus papeles de galán, es un psicópata en la nueva película colombiana ‘Saluda al diablo de mi parte’. Esta producción trata de contar una historia sobre la naturaleza del perdón del ser humano a través de una realidad que se vive en el país.

Quién no recuerda a Ricardo Vélez como profesor intachable en ‘Francisco, el matemático’; como amigo incondicional en ‘Yo soy Betty, la fea’; como marido ejemplar en ‘El último matrimonio feliz’; o como galán maduro en ‘Yo no te pido la luna’.Pues bien, ahora esa buena imagen se esfuma para dar paso a su oscuro personaje de psicópata en la película de acción colombiana ‘Saluda al diablo de mi parte’. El actor se cansó de interpretar lo que él llama “personajes baba”, que define como acartonados y planos, y asumió el desafío que le plantearon Juan Felipe y Carlos Esteban Orozco. Después de verlo actuar como villano en la serie ‘Mentes en Shock’, de Fox, los hermanos Orozco supieron que daría la talla para interpretar a Léder, un hombre que después de ser secuestrado desarrolló desarrolló un trastorno de la personalidad a causa del odio y el deseo de venganza.Ricardo se metió de lleno en la piel del personaje, hasta el punto de vivir seis semanas antes del inicio del rodaje sobre una silla de ruedas. En ella se movilizó a solas durantes las noches y las madrugadas, dentro de su propia casa. “Comencé a tener la sensación de estar atrapado en ese hueco en el que metieron a mi personaje. Eso me permitió viajar al interior de su alma. Fue un proceso tan intenso que me sentí aliviado cuando terminó el rodaje, porque me estaba dañando la cabeza”.Además, sostuvo largas conversaciones con personas que fueron secuestradas y charlas intensas con un psiquiatra para construir el semblante moral de un paciente en etapa terminal. Confiesa que llegó a sentir lástima por Leder. “Ha padecido una experiencia terrible que lo llenó de odio. Una rabia que lo obligó a centrarse en una idea fija durante el resto de su vida: vengarse de Ángel, sin pensar en los inocentes a los que daña”, dice.¿Verdad que lo escogieron para este personaje por su aire de psicópata?Aspiraba a que nunca se revelara el secreto, pero el bocón de Juan Felipe Orozco lo hizo público. ¿Se inspiró en algún caso de la realidad nacional?Sí, en muchos. Infortunadamente, en nuestra realidad estamos plagados de casos de violencia, de muertes, de secuestros. Casi todo el mundo en Colombia tiene algún familiar o amigo al que le ha tocado vivir la violencia.¿Hasta dónde llegó por el personaje?Fue un viaje introspectivo, más al interior, hacia el alma de ese sentimiento, hacia esa mente obsesiva que habita la cabeza de este señor, a su violencia. El personaje es un recluso, así que decidí vivir esa reclusión dentro de mi casa, dentro de una silla de ruedas que habité durante los meses que preparé el personaje y que me llevó a descubrir ciertas cosas de su alma.¿Qué cosas descubrió?Que en el fondo y más allá de la capa de odio y de esos sentimientos tan duros de este personaje, había un niño muy asustado, muy solitario, abandonado. Eso era lo que le daba humanidad. Y descubrí que el trasegar de este hombre a lo largo la película es un viaje sin retorno hacia su propia muerte, porque los sentimientos que alberga son de naturaleza autodestructiva. Esa es la gran trampa en la que cae: él está causando su propia muerte. ¿Cómo exorciza el odio que debe sacar para interpretar este personaje?La música me exorciza, me sana, me libera, es terapéutica. Me encanta tocar guitarra y a punta de música pude deshacerme de esos demonios tan horribles que habitan dentro de este personaje, tremendos, muy fuertes.¿Qué le aporta esta película al cine colombiano?Ante todo es una historia muy bien narrada y realizada en la parte visual. Es una película de acción, pero también exploramos la naturaleza humana, en especial la emoción de la venganza que es tan primaria y a la vez tan compleja.¿Por qué no lo habíamos visto en la televisión colombiana después de su papel en ‘El último matrimonio feliz’?Paré un tiempo, me dediqué a hacer teatro. Pero ya tengo dos trabajos que no tardan en salir al aire: ‘Las santísimas’, en RCN, y ‘Los taxistas’, en Caracol. Y actuó para producciones del canal Fox, ¿cómo fue esa experiencia?‘Mentes en shock’ fue interesante. Era un formato que nunca había probado porque, en varios episodios que hice, siempre trabajaba con un director distinto. Eso deja en manos del actor la arqueología del personaje, que en este caso no existía y tocó inventarla.¿En ‘Las Santísimas’ qué papel hará?Un malo otra vez, pero no tan malo como Léder, es que es un malo por el cual uno siente cierta compasión porque ha sido víctima y se vuelve victimario. El malo de ‘Las santísimas’ es un tipo muy cínico, muy indolente, le importa muy poquito lo que piensan o sienten las personas que lo rodean.¿Es mejor ser buen villano que bueno?Uno se divierte más haciendo malos, porque sublima lo que no hace en la vida real. El problema de los demasiado buenos es que se vuelven una baba. Hay que inventarles algo para darles humanidad, casi siempre los plantean muy planos y hay que rebuscarse la forma de darles algo de carne y de sangre.

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