Rey Guerrero, el chef caleño que está 'pacificando' a Bogotá

Rey Guerrero, el chef caleño que está 'pacificando' a Bogotá

Octubre 23, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Sergio Villamizar, Colprensa
Rey Guerrero, el chef caleño que está 'pacificando' a Bogotá

“No es justo que exista tanta exclusión, porque los negros hemos construido este país”, dice el chef caleño Rey Guerrero, del restaurante Rey Guerrero Pescadería Gourmet, en la Calle 77 No. 14-24, Bogotá. Teléfono: (1)257 8794.

El chef caleño Rey Guerrero lleva cinco años conquistando el paladar de los bogotanos con los sabores del Pacífico. Su historia.

Rey Guerrero se interesó en la cocina por la alegría que sentía  su madre, oriunda de Buenaventura, cada vez que se acercaba a los fogones. 

Luego vendrían la academia y el aprendizaje en Bogotá. Rey trabajó en algunos de los más reconocidos restaurantes de la capital, hasta que decidió lanzarse en solitario  y  mostrar allí el verdadero sabor del Pacífico   a través de Rey Guerrero Pescadería Gourmet. Lo entrevistamos. 

Ya son cinco años de trabajo en pro de la gastronomía del Pacífico...

Esto nos obliga a reinventarnos, a lanzar una nueva línea de servicios, a crear otros platos. Empezamos con mi esposa con una empresa de catering, pero las cosas empezaron a funcionar tan bien que pasamos al siguiente sueño que era el restaurante, el cual nos absorbió y debimos dejar el catering, por lo que ahora queremos recuperar esa parte de los servicios.

¿Y en platos?

Vamos por una línea diferente, mucho más vanguardista pero conservando el sabor y la estructura de los platos del Pacífico. Yo presento los platos muy diferente a la forma en que lo hacen en mi tierra, pero con los mismos ingredientes para que la gente salga llena y contenta. Queremos presentar lo mejor del Pacífico de una manera muy bonita, deliciosa y que la gente sienta que comió, con una cocina más real.

¿Cómo fue comenzar con esta propuesta del Pacífico en Bogotá?  

Al principio fue complicado porque aquí siempre se han presentado el racismo y el clasismo, por lo que un restaurante de esta categoría, con  dueño y chef afro, siempre les sorprendía. Fue difícil obviar el racismo y concentrarme en las propuestas y saber que podríamos contagiarlos de nuestro Pacífico, presentándoles la piangua y demás, pero vi que la gente fue aceptándolo de manera contundente, hasta que ellos mismos fueron pidiendo las cosas. Que la gente conozca los productos del Pacífico para comer y para beber, como un biche, un arrechón, un tumbacatre, un chontaduro, no ha sido de la noche a la mañana pero   la gente ya lo pide.

Cuando comenzaron con el restaurante, ¿qué tanto sabía  el bogotano sobre la gastronomía del Pacífico?

Siempre que la gente pensaba en comida del Pacífico pensaba en comida de mar, como el pargo, la mojarra y el arroz con camarón. Eso era lo más normal. Pero el proceso debía generarlo yo, empezar a ofrecerles el arroz putiao, el arroz tumbacatre, el sudao de piangua. La gente los empezó a pedir y hoy en día ya están  abiertos a conocer más del Pacífico. Pasamos de ofrecerles, a que ellos empezaran a preguntar por los otros platos y eso fue muy importante.

¿Y la colonia del Pacífico en Bogotá?

Ya saben que les ofrecemos la gastronomía de su tierra, aunque no vienen tan seguido como quisiéramos. Cuando vienen la opinión es muy buena, porque los productos llegan desde el Pacífico, como la longaniza de Quibdó, por ejemplo. Ese es también un logro, que la gente de la región sienta los sabores que disfrutaba en la casa de su abuela. El Pacífico comprende varios departamentos que son muy diferentes entre sí. Somos más ricos que la gastronomía peruana, pero aún no nos hemos dado cuenta.

¿Qué falta?

Falta que sea un movimiento, que muchas más personas se involucren en la región para que muestren esa riqueza. Mucho más compromiso gubernamental y compromiso de los colegas chefs. Hoy en día siento que hay un boom mediático con el Pacífico, pero no se sabe si sólo buscan beneficio económico o reconocimiento, o si en verdad quieren hacer algo en pro del Pacífico. Aunque se debe reconocer que existen personas que realmente están trabajando por esa cultura, aunque son pocas.

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