Reforestar cerros afectados por minería en el oeste de Cali, reto de la CVC

Reforestar cerros afectados por minería en el oeste de Cali, reto de la CVC

Noviembre 17, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Alda Mera | Reportera de El País

La CVC busca recuperar el Cerro de la Bandera y Altos de Normandía con la reforestación de cinco hectáreas. Pero minas de carbón y piedra siguen.

Sanar las heridas ambientales de los cerros tutelares de Cali es tan complicado como arar en el desierto o plantar la semilla sobre la roca. Sin embargo, la CVC intenta cultivar donde alguna vez creció una vegetación arbórea, en el Cerro de la Bandera y en Altos de Normandía.En el primero, la capa vegetal fue devorada por los residuos de carbón que los mineros artesanales dejan junto a unas 60 bocaminas de extracción de este mineral que hay diseminadas por las cien hectáreas que forman el Ecoparque La Bandera, como se le llamó en uno de los tantos intentos por recuperar esta área como parque ambiental y recreativo.Ante la imposibilidad de recoger los desechos carboníferos, la CVC desarrolla una intervención en 5 de esas 100 hectáreas, un área situada al frente de la Avenida Los Cerros y desde donde se contempla la panorámica del sur de Cali. Allí las retroexcavadoras han removido 90.000 metros cúbicos de tierra para intentar crear de nuevo capa vegetal, explica el ingeniero civil José Alejandro Martínez, funcionario de la CVC. Pese a la socialización realizada por la CVC sobre el proyecto, mineros como Libardo Paz Quiñones siguen trabajando en lo que él llama “mi mejorita”, una de las cinco minas activas en esa área de intervención, donde ya hay otras tantas cerradas porque estaban abandonadas. Con 67 años a cuestas, Libardo viene todos los días desde Yumbo para pasar 80 metros bajo tierra sacando las últimas vetas de carbón que le quedan a esta mina. Es su medio de supervivencia desde hace 16 años. Primero pasó seis meses entablándola, sin ganar un peso. Ahora, le toma varios días extraer una volquetada (7 m3) de carbón, que él vende en $300.000. Descontando el jornal de su ayudante, le quedan unos $150.000 semanales, cuando les va bien. “A veces quedan $100.000, a veces no queda nada”, dice este hombre que no se ve en otra ocupación. “A esta edad ya no me dan trabajo en ninguna parte, si no hay empleo para los jóvenes, menos para uno”, dice mientras las máquinas retroexcavadoras tratan de perfilar los taludes y cubrir esa capa estéril (carbón) con tierra. El programa incluye sembrar 1500 árboles de especies nativas propias del bosque tropical seco, el ecosistema de la zona, como acacia mangium, chirlo vivo, chagualo, botón de oro y manguí, entre otros arbustos. “Son árboles tercos y testarudos, que son agradecidos y echan raíces donde los pongan”, dice el ingeniero Gustavo Madarriaga, contratista de la CVC. El profesional se refiere a que la composición de ese terreno es calcárea, rocosa, arcillosa, arenosa y poco fértil, pero que igualmente la CVC está empeñada en su recuperación ambiental y paisajística.Las intervenciones empezaron el pasado 21 de septiembre, situación que alarmó a las comunidades vecinas. Muchos temieron que se fuera a construir una urbanización en este terreno. “Hasta un representante de una junta de acción comunal subió hasta acá supuestamente a multarnos porque no teníamos la licencia de construcción. Le explicamos que no la teníamos sencillamente porque no vamos a urbanizar, sino justamente lo contrario, a recuperar el cerro”, cuenta anecdóticamente uno de los ingenieros contratistas. Este es un proyecto piloto, que se espera replicar en unas 23 hectáreas más, cobijando los lados que dan vista hacia Los Farallones y hacia el Sur. Y busca dar cumplimiento a la sentencia 126 del 30 de junio de 2010, proferida por el juzgado 14 administrativo del circuito de Cali, que ordenaba la recuperación de los cerros. (Modificada por la 222 del 2 de noviembre del mismo año según el Tribunal Contencioso Administrativo del Valle).Obedeciendo a esa misma disposición, una intervención similar se realiza en Altos de Normandía. Allí hay un cerro lleno de roca donde un número de familias han creado un asentamiento subnormal y muchas de ellas derivan su supervivencia de la extracción de piedra ornamental, usada para enlucir portadas de edificios y unidades residenciales.La CVC trabaja en la reforestación de solo una hectárea, aunque la zona afectada se extiende a lo ancho de toda la loma. Por el lado donde se divisa el oeste de Cali, a la derecha hay casas y a la izquierda se observa derrumbe de piedras y terreno erosionado. Por el lado posterior de la loma hay bocaminas para la extracción de roca muerta y también socavones de minas de carbón, ya que la formación geológica es muy similar a la del Cerro de la Bandera. Los habitantes de los edificios que circundan la Avenida del Río en el sector de Normandía han interpuesto recursos para exigir el cierre de las minas, porque temen que la loma se derrumbe afectando toda la zona, incluidos los mismos moradores del sector alto.Sin embargo, miembros de los mineros que viven en la parte más alta defienden su derecho al trabajo y a vivir en la zona. Argumentan que tal riesgo no existe y que no tienen recursos ni otra ocupación para establecerse en otra parte.Pero moradores del mismo sector de Altos de Normandía, desmienten que todos sean mineros. Un residente que prefirió no identificarse “para no ganarse enemigos” dijo a El País que “los mineros no son sino 15 o 20, pero ellos aumentan y dicen que son más. Somos unas 350 o 400 familias, pero todos trabajamos en Cali, en casas de familia, almacenes, ventas ambulantes, otros estudian, otros son constructores, pero eso de que todos vivimos de las minas de piedra es mentira”.La subsecretaría de gobierno informó que con el apoyo de la Policía, esta dependencia realizó a mediados de este año su último operativo para controlar la actividad minera en el sector. Sin embargo, la fuente anónima reitera que el problema es grave y que el día que haya una tragedia, “entonces sí van a venir todos a los que les hemos pedido que las cierren, pero no hacen nada. Lo que pasa es que ya nadie cree en la autoridad, porque ellos mismos cohonestan con los mineros, que les dan de a $50.000 a cada agente para que les dejen bajar la piedra”, denuncia esta persona.Así, el proyecto de plantar arbustos en unas lomas minadas de socavones y erosión, es tan difícil como arar en el desierto o sembrar la semilla sobre la roca.

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